CLUBES

UNA OBRA POLÉMICA

La APB hará un dique sumergido de 57 metros sin informe ambiental

Puertos del Estado asegura que no es ‘exigible’ calibrar el impacto de proyecto para el puerto del Molinar y que se pueden aplicar las medidas del dictamen que encargó y pagó en su día el Club Marítimo. La entidad alega por escrito que el nuevo ‘port petit’ es «inviable técnica y económicamente»
JOSÉ LUIS MIRÓ

El proyecto de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) para el puerto que ocupa el Club Marítimo Molinar de Levante (CMML) es «inviable». Eso es al menos lo que concluye esta entidad en las alegaciones que ha presentado ante el organismo portuario, un documento de seis páginas en el que desgrana las «incoherencias» de una planificación que, a  su juicio no se sostiene «ni técnica ni económicamente».



El presidente del Club Marítimo, Rafael Vallespir, afirma que la intención de la entidad es conservar la concesión de las instalaciones que viene ocupando desde hace más de 100 años, pero que ello, en principio, no será posible con la planificación hecha por la APB. 



Portada de la edición impresa de la Gaceta Náutica de febrero.



El Club Marítimo no ve cómo podría sobrevivir con la «reducción de la explanada y superficie de varada» y la consiguiente «merma de ingresos», una cuestión en la que ha venido insistiendo la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB) y que, según se desprende de las alegaciones, habría sido ignorada por la APB. 



El futuro del Club Marítimo está en un limbo desde el inicio de la actual legislatura, en que la APB  decidió dejar de tramitar el proyecto de inversión que la entidad centenaria había presentado para renovar su concesión, extinta en 2017.



La Autoridad Portuaria de Baleares optó entonces por mantener las dimensiones del puerto y hacerse cargo de las obras de acondicionamiento. La idea expresada por la APB de manera oficiosa es que el Club Marítimo del Molinar (el más antiguo de Baleares) mantenga la gestión del puerto, pero ello no es legalmente factible sin antes abrir un concurso público o, en su defecto, un trámite de competencia de proyectos. 



CONCURSO SIN BASES. Rafael Vallespir explica que el club «difícilmente puede preparar un proyecto sin que existan unas bases y mientras la APB sigue pendiente de  adjudicar las obras de construcción». Entretanto, el Club Marítimo del Molinar gestiona las viejas instalaciones mediante una autorización de ocupación temporal y sin ingresos suficientes para mantener su  proyecto deportivo. Los equipos de regatas cesaron su actividad hace más de un año ante la imposibilidad del club de afrontar el gasto de los sueldos de los monitores y las embarcaciones auxiliares. Los deportistas fueron acogidos por otros clubes de la Bahía mientras se aclara el futuro  del CMML.



IMPACTO AMBIENTAL. El proyecto de la APB ha eliminado la exigencia de una declaración de impacto ambiental para sus propias obras, lo que es motivo de crítica en las alegaciones del CMML: «Resulta difícil de entender cómo ha decaído esta exigencia en el proyecto que promueve la administración repecto a las condiciones que esta misma administración impuso al club». En efecto, el Marítimo del Molinar tuvo que solicitar una Declaración de Impacto Ambiental (DIA), la cual recibió el visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente.



En este documento, sufragado por el CMML, se advierte de la necesidad de tener en cuenta la presencia de restos arqueológicos en la zona y la cercanía de una pradera de posidonia oceánica. Un portavoz de Ports de Baleares explicó que Fomento ha señalado que es suficiente con seguir las recomentaciones de vigilancia ambiental de la DIA aprobada en su momento.  La APB ha previsto construir un dique exento (sumergido) de 57 metros de largo por 12 de ancho para reducir la agitación interior de las aguas del puerto en las proximidades de una extensión de esta especie vegetal protegida. 



Los ingenieros de puertos que diseñaron la frustrada ampliación del Club Marítimo sostienen que es imposible garantizar la seguridad de las instalaciones sin llevar el extremo exterior del dique principal fuera del área de rompientes. La bocana del actual puerto tiene un calado de apenas medio metro, lo que impide la salida y entrada de las embarcaciones en los días en que se acumulan sedimentos.