REPORTAJES

DONES DEL VENT

La primera (y única) presidenta de un club náutico de Baleares

Cristina Terrassa Messuti (Montevideo, 1959) está al frente del Club Nàutic Colònia de San Pere (Artà). También fue pionera en cursar estudios de mestra d’aixa. «No hay nada comparable a navegar a vela».
EMPAR ISABEL BOSCH

No supo que fue la primera mujer que presidía un club náutico hasta que recibió llamadas de periodistas que querían entrevistarla  «por ser mujer», algo que, afirma, «debería ser normal y no una noticia». Discreta y risueña, accede a las entrevistas contra su prudencia por mera amabilidad. 


Aunque por entonces no obtuvo eco en la prensa, fue  la primera mujer en cursar los estudios de mestra d’aixa, uno de los oficios más arraigados y ancestrales de la isla, un trabajo artesano de construcción y reparación de embarcaciones de madera que cayó en desuso en la década de los años 60 del siglo pasado,  a partir de la irrupción de la fibra de vidrio, material que Terrassa también aprendió a trabajar.  

Dice que «no hay nada comparable a navegar a vela»;  participa en tantas regatas como puede a bordo de los barcos de algunas amistades;  ha  impulsado la liga de invierno y otoño del club que preside y,  junto con otros clubs próximos,  que conforman una gran familia de cruceros, explica, han promovido una liga interclubs: «Tenemos acordado que después de cada regata un barco invita al resto a merendar. Lo pasamos muy bien». Propietaria de una motora en la actualidad, antes tuvo sendos veleros que vendió, asegura, «porque a medida que te haces mayor optas por lo más práctico»

Disfruta de la pesca y se permite tomarse el día libre para pescar al comienzo de cada temporada. Dice que, como todas las personas aficionadas a la pesca, se reúne con amistades y familia en Cala Rajada o Cala Mesquida en la temporada del raor, su favorita. 

De padre mallorquín, de Llucmajor,  y madre uruguaya,  vive en Mallorca desde los 16 años. Decidió que quería instalarse en la Colònia de Sant Pere un verano de acampada cuando conoció la localidad casualmente:  «Entonces no era como ahora,  era una auténtico pueblecito de pescadores, solo había unas pocas casas y un único edificio. Aún así sigue siendo precioso». Se considera afortunada por haber conseguido radicarse en el lugar que quería y, ahora, por estar al frente de su  club náutico,  una organización sin ánimo de lucro que gestiona las instalaciones portuarias del mismo nombre, cuenta con más de trescientos amarres y alrededor de seiscientos socios y que el año pasado celebró ya su cincuenta aniversario.  

Terrassa Messuti ejerce la presidencia desde el año 2015. Este verano, después de la asamblea ordinaria de abril, se celebrarán elecciones de nuevo y la actual junta directiva volverá a presentar su candidatura. 

Optó al cargo a propuesta del anterior equipo gestor,  posiblemente, opina, porque llevaba treinta años como socia del club, ha navegado mucho y porque siempre se ha implicado en las iniciativas del propio club y de la localidad.  

Cuenta que en estos cuatro años de presidencia,  que pronto concluyen, ha apostado junto con su equipo por reforzar la escuela de vela, mejorar las instalaciones y una fórmula de club abierta a todas las personas: «Verás que en nuestro club no hay barreras excepto, claro está, para los vehículos» .

Concede que llegó al cargo sin experiencia previa. Antes de presidir el CN de la Colònia de Sant Pere fue responsable de administración de una compañía aseguradora en la que ejerció durante 37 años.  Agradece la acogida que le han brindado en su propio club y desde los otros clubs náuticos con los que colabora, los de Ciutadella, Can Picafort, Porto Colom, Porto Cristo y Pollença, principalmente: «Me han apoyado y enseñado muchas personas y he aprendido mucho de todas». 

Sobre su continuidad como presidenta del club náutico de la Colònia de Sant Pere en la próxima legislatura dice que le gustaría seguir porque «tenemos muchos proyectos   y me gustaría tener la oportunidad de afianzar nuestra fórmla». Cree que obtendrá los apoyos necesarios y que su gestión ha generado simpatía y confianza. Si lo consigue podrá ejercer cuatro años más. Le pregunto qué hará luego. Se echa a reír y contesta: «Ya veremos».