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PATRIMONIO EN PELIGRO

La asamblea del club del Molinar acuerda presentar un proyecto para mantener la concesión

La entidad centenaria concurrirá al concurso convocado por la APB como única vía de supervivencia. “Para nosotros sería muy duro que el club desapareciera sin haber hecho todo lo que está en nuestra mano”
JOSÉ LUIS MIRÓ

La asamblea de socios del Club Marítimo Molinar de Levante (CMML) decidió el pasado sábado luchar por la supervivencia de la entidad –la más antigua de la náutica balear– mediante la solicitud de una autorización de ocupación temporal y la presentación de un proyecto de explotación de las instalaciones una vez hayan concluido las obras de reforma emprendidas por la Autoridad Portuaria de Baleares.



Los socios del club votaron masivamente a favor de la propuesta de la junta directiva presidida por Rafael Vallespir, quien aseguró que concurrir al trámite de competencia de proyectos es “la única opción” para intentar que no desaparezca la entidad. “Haremos lo que podamos por seguir existiendo después de 101 años; para nosotros sería muy duro que desapareciera el club sin haber hecho todo lo que está en nuestra mano”, manifestó esta mañana Vallespir.  



La concesión de CMML expira el próximo sábado, fecha límite para que las embarcaciones amarradas en la pequeña dársena del Molinar se trasladaden a un pantalán flotante de gestión directa de la APB en el vecino puerto de Es Portitxol.



Juan Gual, presidente de la APB, ha mostrado su férrea voluntad de que las obras comiencen cuanto antes (el lunes 18 de marzo, concretamente), aunque no estarán acabadas con anterioridad a las elecciones autonómicas del mes de mayo que decidirán la composición del consejo de administración del ente portuario. Gual podría conservar su cargo, de designación política, sólo si las fuerzas de izquierda (socialistas, comunistas y separatistas) consiguen reeditar su pacto en Baleares.



Las obras que la APB propone para el Molinar son muy controvertidas. El plan Gual, acordado con el Ayuntamiento y las plataformas ciudadanas que en su momento se opusieron a la ampliación del club, contempla mantener las actuales dimensiones del puerto y el control de las corrientes mediante la construcción de un dique exento de cemento de 57 x 12 metros. Esta estructura sumergida, que tendrá una altura de 2,80 metros, tiene por objeto reducir la agitación de las aguas interiores de la dársena.



Vallespir advirtió la semana pasada que, según los técnicos consultados por el club, la mole no sólo no evitará que las olas no rebasen el dique, sino que contribuirá a una mayor acumulación de sedimentos en la zona de rompientes. Los ingenieros de la APB, sin embargo, sostienen que el sistema funcionará y que no hay más opciones si la premisa impuesta es mantener el tamaño del puerto actual.