OPINION

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Un héroe llamado McCain

ANTONIO DEUDERO

En mi artículo El coco y el mensaje de agosto hice referencia a la formación y experiencia naval militar de JFK. Voy a hacer lo mismo con otro gran político americano que nos ha dejado: el senador John McCain.

McCain era hijo y nieto de almirantes de cuatro estrellas de la Navy (equivalente a Capitán General en nuestra Armada, nivel OF10 OTAN). De familia le vino la vocación marinera. Después de su paso por la Academia Naval de Annapolis, se especializó como piloto de combate del arma aeronaval. Su devenir militar es digno de elogio por su valor acreditado. Adelantó maneras cuando, estando embarcado en el portaviones USS Forrestal como piloto del Douglas A-4 Skyhawk, tuvo que escapar de su caza envuelto llamas en la cubierta de vuelo. Tras percatarse de que había un compañero aún en el fuego, volvió para ayudar. La mala fortuna quiso que, por el calor de las llamas, explotara una de las bombas que trasportaba la aeronave, impactando la metralla de lleno en sus piernas y en el pecho, sin conseguir salvar al compañero. El USS Forrestal fue declarado fuera de servicio durante un tiempo por lo que, una vez recuperado de sus heridas, McCain pidió cambio de destino, embarcando en el portaviones USS Oriskany.

Fue en este destino donde le sucedió un hecho que le marcó de por vida. En plena guerra de Vietnam, cuando llevaba a cabo su misión número 23, McCain fue derribado sobrevolando Hanoi. Sufrió nuevamente heridas de consideración, en las piernas y en un brazo, siendo cogido prisionero por el Vietcong. Por circunstancias de la vida, a su padre lo designaron comandante de las fuerzas estadounidenses en Vietnam. Al enterarse, sus captores aprovecharon la ocasión para ofrecerle su liberación, con una clara finalidad propagandística y sacar provecho de ello. Lo sorprendente en este caso es que McCain se negó a aceptar su libertad porque había compañeros que llevaban más tiempo que él prisioneros y no era justo aceptar eso. Y así fue. Ese gesto le costó cinco años y medio de cautividad, en condiciones penosas de tortura y trato denigrante. Un 15 de marzo de 1973, al final de la guerra, fue puesto en libertad. Una cojera le acompañó muchos años y durante el resto de su vida no pudo levantar los brazos por encima de la cabeza. McCain fue condecorado con la Estrella de Plata, la Legión de Mérito  la Cruz de Aviación por Servicio Distinguido, la Estrella de Bronce y el mismísimo Corazón Púrpura. Aquí nuestro homenaje.

Como contrapunto diré que el otro día me enzarcé en un debate en redes sociales con un buen amigo. Era sobre si la Unión Europea estaba o no haciendo algo con esto de los inmigrantes en el Mediterráneo. Gran sorpresa cuando le facilité hasta 6 ejemplos de misiones internacionales que la UE ha puesto en marcha para hacer frente a este problema. Operaciones Mare Nostrum, Tritón, EUNAVFOR Med, EUNAVFORMED Sophia, Themis, Poseidón. Y la creación de la Agencia Europea de Fronteras y Costas y la Guardia Europea de Fronteras y Costas FRONTEX. Millones de euros que desde el viejo continente son dedicados a estos menesteres. Más de 620.000 vidas han sido salvadas en el Mediterráneo desde 2015. Podremos convenir que el problema es enorme y que hay que mejorar, pero no es cierto que no se haga nada. Quede constancia.