SECTOR NÁUTICO

INVESTIGACIÓN

El extraño caso de la desaparición del Dreamland

Salvamento Marítimo no cree que se trate de un naufragio porque no ha saltado la radiobaliza, la familia de uno de los tripulantes recoge firmas para que se inicie la búsqueda y el empresario que alquiló el barco denuncia que se lo han sustraído.
JOSÉ LUIS MIRÓ

Pasan los días y sigue sin conocerse el paradero del Dreamland, el velero de chárter que zarpó el pasado 4 de enero del puerto de Palma con, al parecer, tres tripulantes a bordo. La empresa que alquiló la embarcación, Latitud Cero, una de las socias de la estación Lonja Marina Charter ubicada junto al puerto pesquero de la capital balear, duda que la causa de la “ausencia de noticias” sea un accidente.



“El Dreamland es un Cyclades 39, un barcazo que acababa de pasar la ITB en diciembre. Nos cuesta creer que se trate de un naufragio, salvo que haya habido colisión”, asegura José María Jiménez, propietario de Latitud Cero, mientras muestra a Gaceta Náutica toda la documentación de la que dispone sobre el caso: el contrato de arrendamiento del barco, los carnés de identidad de dos de los tripulantes, el título de patrón de yate de uno de ellos y la denuncia por presunta apropiación indebida que ha interpuesto ante la Policía Nacional.



Jiménez, que además de empresario es el presidente de la comisión de chárter náutico de la patronal marítima balear, detalla que el arrendamiento del barco se empezó a gestionar el pasado 3 de enero a través de una agencia llamada Globe Sailor, que realizó la reserva. “Antonio Pérez, uno de los tripulantes, vino al puerto y nos pidió si teníamos un barco con calefacción. El único preparado era el Dreamland y lo aceptó. Quedamos al día siguiente para hacer el embarque”.



El 4 de enero se personaron en la estación chárter Antonio Pérez (66 años) y el patrón, Álvaro Aguirrre (65). Pagaron en efectivo (el alquiler y la fianza) y manifestaron su intención de dirigirse a Ibiza y Formentera. La empresa les advirtió de que no podían salir del límite de las aguas del archipiélago, dado que la embarcación carece de permiso para hacer navegación de altura, así como que si decidían ir a Ibiza, debían tener en cuenta que la prestación de servicio técnico incluido en el contrato era sólo para la isla de Mallorca.



El último  contacto entre la tripulación y la compañía de chárter data del mismo día 4, a las 18.30 horas, en que Álvaro o Antonio llamó desde un móvil para reclamar la entrega de las llaves del barco. Ese teléfono ha dejado de responder. El tercer tripulante del Dreamland sería un hombre llamado Fernando Mógica (48 años), vigilante de un varadero de Alicante, si bien nadie lo vio subir a bordo.



La embarcación debería haber regresado a puerto el día 15. “Como lo habitual es que los desembarcos se hagan los viernes y los tripulantes eran mayores, pensamos que igual no habían entendido bien el día de regreso, a pesar de que el contrato lo indica claramente. Españoles e italianos no somos muy serios en los desembarques”, señala José María Jiménez.



La demora en la entrega del barco empezó a levantar las sospechas de Jiménez el día 18 de enero. El empresario realizó una búsqueda en Internet y encontró la noticia de la desaparición de Álvaro Aguirre, gijonés aunque residente en Alicante, en la prensa asturiana.



“Me quedé alucinado al ver que era el patrón que había alquilado el Dreamland y que la denuncia era del día 11 de enero. ¿Cómo se puede denunciar una desaparición si no había concluido el plazo del chárter?”, exclama Jiménez.



En efecto, la denuncia por desaparición, a la que ha tenido acceso Gaceta Náutica, fue interpuesta el viernes 11 de enero en el puesto de la Guardia Civil de la carretera del aeropuerto de Ibiza. Compareció Álvaro Gerardo Aguirre Arrollo, hijo del patrón del Dreamland, y dijo que no tenía noticias de su padre desde el pasado 3 de enero (un día antes del inicio del chárter), si bien éste se puso en contacto con su hermanastro de 15 años, a través de un teléfono cuyo titular se desconoce, el día 4 de enero para informarle de que posponía el traslado de una embarcación desde el puerto de Palma de Mallorca a Italia debido a “causas meteorológicas o mal tiempo”.



El denunciante intentó llamar varias veces al citado  móvil, pero nadie contestaba. Sin embargo, según cuenta a la Guardia  Civil, un amigo de su padre consiguió contactar con el teléfono el 8 de enero. La llamada fue respondida por un interlocutor desconocido que al principio dijo no saber nada, pero acabó admitiendo que creía que Álvaro era una persona que realizaba traslados de embarcaciones. Dicho individuo se comprometió a devolver la llamada para “facilitar más información”, pero no lo hizo. Desde entonces el teléfono ha dejado de dar señal.





José María Jiménez, quien no duda en hacer pública su sospecha de que “el ánimo de las personas que alquilaron el velero sea quedárselo para su beneficio”, no comprende “cómo un capitán de yate puede alquilar un barco despachado para la Zona 3 (25 millas) y ese mismo día manifestar a su hijo que se va a Italia”. El Dreamland, insiste, “está preparado únicamente para navegación costera, sin bidones extras de gasoil ni agua”.



Fuentes oficiales de Salvamento Marítimo han informado de que el caso se está tratando como un “overdue”, es decir, como una “ausencia de noticias” y que se ha solicitado información a todos los clubes náuticos y puertos deportivos de España. Un portavoz de este servicio indicó al diario El Comercio que en principio no hay indicios que apunten a un naufragio, ya que el Dreamland lleva incorporada una radiobaliza. “Se trata de un dispositivo que salta automáticamente cuando el barco sufre algún imprevisto. La incorporada en esta embarcación es, además, de alta tecnología satelital”, subraya.



La familia de Álvaro Aguirre, según agrega El Comercio, no da credibilidad a esa versión y por ese motivo recoge firmas a través de Change.org para pedir a las administraciones “que se activen los protocolos de búsqueda”. “No están haciendo nada, la Guardia Civil y la Policía Nacional se pasan la denuncia de un cuerpo a otro y no están buscando. Queremos que los protocolos de búsqueda en el mar se activen desde el primer día. Si no actuamos rápido es posible que empiece a faltarles algo tan básico como el agua”, afirman en el mensaje con el que han recogido ya más de un millar de firmas.