Una patrona en un sector dominado por los hombres

Julia Casanueva (Santander, 1958) es la única mujer en España que preside una federación olímpica (la RFEV) y la única en la ejecutiva de ADES, la entidad que aglutina los órganos gestores del deporte español.

Julia Casanueva San Emeterio (Santander, 1958),  licenciada en Derecho y experta en Derecho Tributario por la Universidad de Cantabria, es también la  primera mujer que ha accedido a la presidencia de la Real Federación Española de Vela (RFEV) y, hasta el momento, la única mujer al frente de una federación deportiva olímpica española.



Dice que la junta directiva que preside es la más femenina de la historia de la vela española, con seis mujeres en un organigrama de dieciséis personas. Y apunta que «las mujeres tenemos que llegar por nuestros propios medios a los puestos directivos, pero a veces no lo conseguimos porque estos lugares están tradicionalmente ocupados por hombres». Añade que «no estoy en el puesto por estar, sino para trabajar» y que uno de sus objetivos es el de dar visibilidad a las mujeres en un mundo de gestión eminentemente masculina.



Presidenta del organismo nacional de vela desde octubre de 2015, fue reelegida en marzo del año en curso en asamblea electoral con 69 votos de 115. Su contrincante, Jesús Turró, obtuvo 45 apoyos. Los cuatro votos restantes fueron abstenciones.



Recuerda que cuando presentó su candidatura por primera vez,  una bienintencionada voz masculina le advirtió: «A esto hay que dedicarle mucho tiempo, a ver si no vas a poder», a lo que ella repuso: «Igual que un hombre».  No cabe duda de que sí ha podido, de hecho,  ha saneado las cuentas de la RFEV y ha prometido «dotar a los deportistas de mayores recursos». Su gestión precedente le ha valido la reelección hasta el año 2020.  No quiere confirmar si estaría dispuesta a presentar de nuevo su candidatura cuando concluya su mandato. «No te digo ni que sí ni que no», afirma riendo. 



Opina que «las mujeres tenemos que empezar a creernos que somos muy capaces y, mientras no nos lo creamos, no iremos a por ello».  Casanueva es también la única mujer en la ejecutiva de la  ADES, la entidad que aglutina a las federaciones deportivas olímpicas española.



En octubre de 2015 Casanueva  osó encabezar, como presidenta de la Federación Cántabra de Vela,  junto con Guillermo Poyán,  su homólogo en Madrid, la primera moción de censura en el seno del deporte español, precisamente contra su antecesor en la RFEV,  José Ángel Rodríguez Santos. La moción de censura, motivada por la precaria situación de muchos regatistas en plena campaña olímpica, así como el discutido estado de las cuentas,  se saldó con 50 votos a favor 5 en contra.  Al asumir la presidencia de la REFV, Casanueva renunció a la retribución económica de 90.000 euros que tenía asignada su predecesor.



Asegura que presentar su primera candidatura a la presidencia de la RFEV no fue tanto una decisión individual como un compromiso con los deportistas y técnicos que le pidieron, literalmente, ayuda para resolver la crisis en el seno de la entidad que evidenció el caos organizativo  del Mundial de Vela disputado en Santander en 2014. 



Casanueva aspira a cambiar el rumbo de la Real Federación Española de Vela y construir un nuevo modelo de federación. Quiere también que la vela sea el deporte con más medallas olímpicas en los juegos del 2020 y, preguntada por esta periodista,  no descarta  llegar a presidir la Federación Internacional de Vela.



Armadora del Costa,  compite desde hace dos años en la Copa del Rey Mapfre que se disputa en la bahía de Palma en la clase Herbalife J-80,  junto con una tripulación exclusivamente femenina compuesta por Isabel Seco, Crisitina Vall, Eva González y Ángela Pumariega (campeona olímpica en clase Elliott en Londres 2012).  



El año pasado fueron las primeras en participar con un equipo íntegramente femenino en J80 (pequeño velero monitipo de ocho metros para una tripulación de entre cuatro y seis personas, en función del peso)  y, este año, aunque han continuado siendo el único equipo de mujeres,  han comprobado personalmente un sensible incremento de tripulantes femeninas en los equipos de regatistas: 19 mujeres en ocho barcos. A Casanueva le gusta creer que su ejemplo y el del resto de mujeres que forman su equipo pueda servir de estímulo a otras mujeres.



De  su afición a la vela, Casanueva  comenta que «en el agua todos los días se aprende».