Amianto sobre la posidonia de Baleares

La decisión de la Conselleria de Medi Ambient de no retirar el viejo y deteriorado emisario submarino de la depuradora de Ibiza y dejarlo abandonado sobre el fondo de posidonia oceánica de la Bahía de Talamanca, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, ha alertado a numerosos ciudadanos.
Pepe Quiroga

Lógico. Les preocupa la alta probabilidad de su fractura, dado el tan cacareado fondeo irregular en la bahía denunciado hasta el hartazgo por el Govern, que actualmente carece de vigilancia, y también su largo historial de roturas. Al haber quedado vacío y llena de aire, la tubería de fibrocemento ha quedado a merced de los fuertes flujos de resaca de la zona y por tanto está expuesta a la semi flotabilidad y a quebrarse.



Además, a pesar de reposar directamente sobre la posidonia, la conselleria ha justificado su decisión en que la retirada de dicho emisario «sería muy costosa a las arcas públicas» y en que su eliminación «no es una emergencia». Pero lo es –y tanto– si se tiene en cuenta que la protección de la posidonia oceánica de Talamanca en concreto es un compromiso contraído por el propio Govern de Baleares, el Consell de Eivissa y el Ayuntamiento de Ibiza con la Unesco. Y que la tubería es de fibrocemento, material con fibras de amianto cuyo uso prohíbe rigurosamente la Unión Europea y que se está retirando para su reciclaje en todas las construcciones y redes de agua potable y de saneamiento europeas



La Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (Aeas) recordó el año pasado que «de los cientos de miles de kilómetros de tuberías de fibrocemento que había en España anteriormente, ya tan solo quedan por reciclar aproximadamente unos 40.000 kilómetros». Aeas precisa que «la vida útil de las tuberías de fibrocemento está en torno a los 50 años y por tanto las que quedan están envejecidas, son menos seguras por simple obsolescencia y sufren con el tiempo un proceso progresivo con más fisuras y pérdidas». Pero no quedan aquí las advertencias.



Aeas va más lejos. Añade que «en su larga historia los emisarios submarinos han protagonizado innumerables situaciones de crisis por rotura, mal funcionamiento o mala calidad del agua vertida, que ha repercutido en el medio marino». Y destaca como ejemplo «el lamentable caso de Talamanca, en Ibiza». 



El Govern hace oídos sordos a estos avisos. La Conselleria se escuda en que la tubería ya está desconectada de la depuradora de Ibiza, al haberse inaugurado el pasado 1 de julio el nuevo emisario de polietileno de Botafoc, y que este «no circula por las aguas de Talamanca». Pero no dice nada sobre la emergencia para construirlo. Que estuvo sobrevenida, no podemos olvidarlo, precisamente en el destrozado e inservible emisario de fibrocemento que ahora ha dejado inerme sobre la pradera de posidonia. Esto es pisar el delito.



Más hay más. La alerta ecologista no se detiene únicamente en que existe la posibilidad de que puedan desperdigarse las fibras de amianto sobre esta superprotegida fanerógama marina. También preocupa que tan descarado abandono sirva de precedente para los restantes 46 emisarios submarinos de fibrocemento que el Govern tiene en funcionamiento literalmente sobre estas praderas de posidonia en distintas playas y calas de Baleares.



Y más aún. Ya no se trata de que 124 emisarios de fibrocemento sigan lanzando diariamente millones de litros de agua mal depurada al mar en nuestra costa, ahora el problema gravita en que el Govern, por lo que parece, no está dispuesto a retirarlos y sí decidido a abandonarlos todos en donde se encuentran.  Ya tiene el truco para hacer lo que le dé la gana: autoindultarse. Que es lo que hace cuando no cumple su propia normativa medioambiental. Y el Fiscal de Medio Ambiente, como siempre, en perpetuas vacaciones cuando se trata de la izquierda.