CLUBES

TESTIGO DIRECTO

Vivir al límite en el Océano Sur

El reportero mallorquín Ugo Fonollá relata su dura experiencia a bordo del Mapfre en el Cabo de Hornos: "Espero que lo que hemos vivido estos días haya sido lo más extremo que nos vayamos a encontrar de aquí en adelante"
UGO FONOLLÁ

La verdad, no sé cómo ni por dónde empezar… Desde que escribí mi último blog hace casi seis días hemos pasado por un cúmulo de situaciones a bordo que aún estoy tratando de digerir. Ayer miraba mi gorra con el eslogan de la Volvo Ocean Race grabado en ella ‘Life at the Extreme’ y me quedé pensando, deseando, que lo que hemos vivido estos días haya sido lo más extremo que nos vayamos a encontrar de aquí en adelante.



El golpe más duro de estos días fue sin ninguna duda el recibir la noticia del incidente en Sun Hun Kai – Scallywag donde uno de sus tripulantes, John Fisher, cayó al agua y ya no fue encontrado. El ambiente de ese día a bordo fue bastante duro. Estábamos pasando por uno de los peores días en cuanto a condiciones de mar, con unas olas gigantes, el agua a tres grados y vientos de 40 nudos. El estar en cubierta contemplando ese espectáculo de la naturaleza tras recibir la noticia daba mucho que pensar. Caer al agua en esas condiciones no te da muchas esperanzas de vida y podría pasarle a uno mismo.



Entonces te acuerdas de la familia y los amigos que te apoyan cada día para vivir tu sueño, un sueño con riesgos, pero que no dejan de recordarte cada día que vayas con cuidado y que lo importante es volver a casa sano y salvo. Creo que es un día que recordaremos toda la vida, así como le recordaremos a él. Descansa en paz. John Fisher.



Los siguientes días de navegación hasta Cabo de Hornos fueron igual o más intensos. Las duras condiciones no mermaban, fueron tres días en los que el barco surfeaba una ola a más de 30 nudos de velocidad para luego pegar un frenazo al chocar con la siguiente.



Los ruidos dentro del barco en esas condiciones son alarmantes, pero te acostumbras a ellos. Al final sucumbes al sueño por cansancio, pero tu cerebro no deja de analizar inconscientemente cada ruido que escuchas, hasta que de repente oyes uno diferente junto a algún grito en cubierta, entonces sabes que algo realmente alarmante ha pasado.



Esta vez era un problema mayor, nunca mejor dicho. A tan sólo seis millas de doblar Cabo de Hornos, la mayor del MAPFRE se rajaba en dos pedazos. Gracias a que se había organizado un dispositivo de apoyo en Cabo de Hornos por si algo pasaba, suspendimos nuestra regata temporalmente para reparar los daños que tenía el barco en una pequeña bahía a tan sólo 15 millas y que daba resguardo al temporal que azotaba la zona.



Se puede decir que dentro de lo que cabe fuimos afortunados de romper tan cerca de costa y de donde estaba el equipo de tierra, por lo que después de 14 horas y media de trabajo intenso y sin descanso alguno pudimos volver a estar en regata, siguiendo nuestro camino hacia Itajaí y tan sólo 200 millas por detrás del líder.



El último suceso a destacar es el haber recibido la noticia de que Vestas había roto el palo mientras navegaba de ceñida con 30-35 nudos de viento ayer por la tarde y que Turn the Tide on Plastic podría tener problemas en una de las crucetas.



Al parecer todo el mundo está bien, pero todo indica que puede pasar cualquier cosa en estas 1.600 millas que nos quedan hasta cruzar la línea de meta de esta etapa reina. Las tripulaciones y los barcos ya han sufrido más de lo que cualquiera podría haber imaginado.



Pablo Arrarte, al principio de la etapa, me dijo que todos íbamos a cometer errores y tener roturas en el Océano Sur, por lo que habrá que ver quién se equivoca y rompe menos.