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La APB convocará una competencia de proyectos tras reformar el Molinar

Juan Gual presentó su plan para el Molinar sin confirmar cuándo comenzarán las obras y anunció que sólo entidades deportivas sin ánimo de lucro podrán optar a la adjudicación
J. GONZÁLEZ / J.L. MIRÓ

El futuro puerto del barrio palmesano de Es Molinar, cuya concesión gestiona desde hace un siglo el Club Marítimo Molinar de Levante (CMML), conservará sus actuales dimensiones, tal y como pretendía la plataforma 'Port Petit'. El ‘lavado de cara’, que consistirá básicamente en la creación de un corredor peatonal y la construcción de dos diques sumergidos para controlar las corrientes, correrá a cargo de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) y costará de 3 millones de euros públicos.



Una vez concluida la obra, se convocará un concurso restringido a entidades deportivas sin ánimo de lucro, lo que en el argot jurídico se conoce como trámite de competencia de proyectos. El adjudicatario asumirá la gestión de los alrededor de 70-80 amarres para esloras hasta ocho metros resultantes de la reforma y del edificio social, cuya rehabilitación deberá sufragar.



El Club Marítimo Molinar gestionará el puerto mediante una autorización temporal –al igual que ha ocurrido en Ibiza– mientras se tramita el proyecto y se ejecuta la obra, ya que su concesión expira en un mes y medio. Podrá presentarse al concurso, al igual que cualquier entidad que se ajuste a los criterios que establezca la APB en la competencia de proyectos, por lo que su supervivencia no está 100% garantizada. 



Juan Gual, presidente de la Autoridad Portuaria, aseguró el pasado1 de febrero, en el transcurso de un acto sobre el futuro de los clubes náuticos, que el proyecto del Molinar cumple el objetivo de conservar un puerto dimensionado e integrado en el barrio, en lugar de «una marina tipo Puerto Portals como la que se había proyectado». En realidad, la propuesta del Club Marítimo nada tenía que ver con Puerto Portals, en cuyos pantalanes pueden amarrar yates de hasta 80 metros, frente a las eslora máxima de 15 metros que contemplaba el proyecto descartado por la APB. 



El máximo responsable de los puertos de interés general en Baleares confió, no obstante, en que el Club Marítimo pueda continuar como gestor del espacio y habló de una futura concesión de entre 20 y 30 años. Gual estuvo acompañado en su comparecencia ante los medios  de comunicación por Antonio Morillo, jefe de la Asesoría Jurídica de Puertos del Estado, quien reiteró la «apuesta clara» del Ministerio de Fomento del Gobierno de España por el modelo de los clubes y recordó que la Ley de Puertos del Estado tiene un «especial reconocimiento» por estas entidades y la función social y deportiva que desempeñan. 



Por su parte, el jefe de Infraestructuras de la Autoridad Portuaria, Antoni Ginard, explicó que proyecto reforma del Molinar, elaborado por el equipo de ingenieros Mc Valnera y Junquera Arquitectos, se ha planteado bajo las premisas de mejorar la operatividad del puerto, favorecer la relación entre el puerto y la ciudad y no ampliar la superficie.



Para solucionar los problemas de calado y oleaje del puerto, la APB plantea la construcción en la bocana de una escollera de protección de 610 metros cuadrados que se completa con un relleno de 768 metros cuadrados. Sobre este relleno se edificará la futura escuela de vela y un mirador que dará continuidad al paseo marítimo.



También se ha previsto la construcción  de un «dique exento» sumergido a 115 metros de la costa de 57,5 metros de longitud y 12 de ancho, cuyo «impacto visual será nulo»  y que, en teoría, «limitará totalmente la agitación de las aguas del puerto», según Ginard. 

Los problemas de acumulación de sedimentos se paliarán con una «trampa» colocada frente al dique de abrigo que, aunque no evitará el problema, «lo atenuará y hará que no sea necesario dragados tan frecuentes».



El responsable de Infraestructuras de la APB concluyó que con la reforma «se cumplen los objetivos», si bien en su exposición ante los asistentes al acto de presentación se limitó a calificar de «aceptable» la seguridad del futuro puerto. Este es uno de los aspectos cruciales de la reforma, más que el paseo. 



Los ingenieros de caminos que realizaron el proyecto descartado por la Autoridad Portuaria tras las presiones de varias plataformas ciudadanas sostenían que era imposible garantizar la seguridad de los barcos amarrados en el puerto sin la construcción de un nuevo dique que alejara la bocana de las rompientes. Según la APB, será suficiente con un dique sumergido de 57 metros a un centenar de metros de la costa.