CLUBES

OPINIÓN

El mascarón de proa del sector náutico

«Estos 15 años de náutica en las islas no se entienden sin la labor realizada por la Gaceta»
RAFAEL PALMER RAMIRO

La Asociación de Clubes Náuticos (ACNB) tiene una vida algo más corta que la de la Gaceta, ya que nació en el 2005; sin embargo, la historia de ambos ha ido en paralelo. Este periódico ha narrado la historia  de la náutica balear del siglo XXI y, en consecuencia, la de los clubes náuticos en este periodo, convirtiéndose en un medio imprescindible para entender el desarrollo de la náutica y contribuyendo a divulgar su realidad. Gaceta Náutica ha sido, en muchas ocasiones, el auténtico mascarón de proa del sector. 



Recuerdo que en aquellos primeros años de la ACNB, uno de los temas de los que más se hablaban en las distintas reuniones del sector era la necesidad de dar a conocer lo que representaba la náutica y en especial los clubes y el deporte náutico en una sociedad rodeada de mar por todas partes, pero que  se mostraba ajena a todo lo que en él acontecía. Años después podemos afirmar con rotundidad que esto ha cambiado: el sector cuenta con una publicación especializada mensual que refleja la transversalidad de esta complicada náutica deportiva, y que además, aunque queda mucho por recorrer, ha contribuido a su manera a que los medios generalistas se fijen en ella. 



Aprovechando esta efeméride, creo que es un buen momento para echar la vista atrás: durante estos quince años, el sector náutico regional ha vivido su despegue definitivo, transformándose en un sector puntero del deporte, el turismo y la economía balear y en un verdadero referente para el resto de España. Uno de los hechos que ha contribuido a ello es la aprobación en el año 2005 de la Ley de Puertos de Baleares, que vino a dotar de estabilidad, seguridad jurídica y homogeneidad a las concesiones portuarias que dependen de la Comunidad Autónoma. 



La renovación de las concesiones portuarias por un periodo de 30 años, con la consiguiente inversión por los concesionarios en los puertos, ha posibilitado que las instalaciones de Baleares sean las más modernas y las que mejores servicios ofrecen del Mediterráneo. Ese proceso, que se inició en 2005, terminará este año con la renovación del último de los puertos que quedaba por adaptarse a la ley.



También hemos podido ver en las páginas de la Gaceta Náutica la decadencia y el resurgir del Salón Náutico de Palma, y cómo de ser un salón en franco retroceso se ha convertido en unos de los más importantes de Europa.



No puedo pasar por alto el deporte. Los éxitos de los últimos años en este ámbito han llenado las páginas de este periódico: campeonatos de Europa y del Mundo, y alguna que otra medalla olímpica. También hemos podido las crónicas de todas las numerosas regatas que se han organizado en nuestras aguas, bajo el auspicio de los clubes náuticos, desde las más prestigiosas a nivel internacional hasta las de vela ligera y las sociales.



Sin embargo, Gaceta también ha revelado el lado oscuro de la náutica. Hemos podido seguir pormenorizadamente la presunta trama de corrupción del asunto Mar Blau, un caso que investiga los amaños de los concursos del Club Marítimo de Mahón, Ibiza Nueva, Marina de Formentera y del plan director del Puerto de Mahón. Otros escándalos que este periódico destapó en exclusiva, y que me vienen ahora a la memoria, fueron los de la Fundación Hispania, el desvío de la partida para la reforma de la Escuela Náutica Pesquera o, más recientemente, la contaminación provocada por los emisarios de las depuradoras en las costas mientras la administración se empeña en culpar al fondeo de las embarcaciones de un presunto retroceso de las praderas de la posidonia. Gracias a las denuncias de este periódico la palabra «cianobacteria» se ha hecho familiar entre los navegantes y hemos sabido que algunas instituciones públicas están siendo negligentes en el cuidado del medio ambiente marino. 



No puedo terminar este escrito sin agradecer a Gaceta Náutica la labor de difusión de los clubes náuticos, hasta el punto de que algún enemigo del sector y de la labor social que desarrollan estas entidades la ha denominado «el brazo armado de los clubes».  Según la procedencia, los insultos son puros elogios. Enhorabuena. Estos quince años no se pueden imaginar sin vosotros.



...



Rafael Palmer es gerente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares