REPORTAJES

ENTREVISTA

«No sé cómo sería trabajar con mujeres»

Belén Rubio Alonso (Campomanes, 1977), mecánica marinera, es una de las diez mujeres que en España son agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil
EMPAR ISABEL BOSCH

Rubio estudió Magisterio en la Universidad de Oviedo pero su vocación docente quedó supeditada a su voluntad de ingresar en la Benemérita. Dice desconocer de dónde procede esa aspiración porque no tiene otras referencias que la de algunos amigos varones que accedieron antes que ella al Instituto Armado.



Las mujeres están escasamente representadas en la Guardia Civil. De los más de 80.000 efectivos solo un 7’5 por ciento son mujeres y Rubio Alonso es la única en la plantilla de 30 agentes del Servicio Marítimo de Baleares.



Dice que ha logrado su objetivo, ser guardia civil, ingresar en el SEMAR  y residir en Mallorca, destino que solo cambiaría por regresar a su tierra natal, Asturias, «por estar más cerca de mi familia», concreta. En el tiempo de ocio practica ciclismo y natación y en invierno, cuando puede, también esquía.



Explica que no dispone de camarote propio en las patrulleras pero que cuenta con la cortesía de sus compañeros que le ceden espacio y facilitan su intimidad aunque, dice, ella no acepta deferencias como el uso individual de un camarote en los turnos de 24 horas de navegación porque siempre se ha sentido «como una más».



Esta entrevista, que es la tercera que concede a la prensa por su condición de única mujer en el SEMAR de Baleares, se celebra en la Base Naval de la Armada en Porto Pi y es interrumpida por la llegada de algunos compañeros varones del servicio que celebran con complicidad la popularidad de Rubio. «Soy una más», insiste.



El Servicio Marítimo de la Guardia Civil es  también conocido por su acrónimo SEMAR y por su denominación extraoficial como Guardia Civil del Mar. Constituido en 1991, se organiza en una jefatura y 24 servicios marítimos provinciales, además de una Unidad de Actividades Subacuáticas con 18 grupos operativos especialistas; dispone  de 27 bases que abarcan todo el litoral español  y que están repartidas por la Península, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.



La Guardia Civil del Mar se ocupa de la prevención e investigación de delitos en el litoral español; la custodia de costas y puertos; la prevención de la inmigración ilegal; el resguardo fiscal del Estado, esto es, la prevención y la persecución del contrabando;  la protección de la naturaleza y el medio marino y también del patrimonio arqueológico sumergido;  el control y  la inspección pesquera y la recuperación de personas y objetos en el medio acuático y subacuático, entre otros. El SEMAR colabora también con otros organismos españoles con competencias en el mar como Salvamento Marítimo, Marina Mercante, Aduanas y la Armada. 



De las funciones que tiene encomendadas, cuenta Belén Rubio que le gustan todas, tanto los rescates como los controles o las inspecciones y que el verano es la época en que el trabajo es más intenso. Solo en el pasado mes de julio el Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Baleares realizó 241 inspecciones en Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera;   atendió 144 denuncias, el hundimiento de una embarcación, el incendio de otra y ejecutó seis precintos.



«El verano es un no parar, los turnos se hacen eternos porque a las inspecciones y controles añadimos todo tipo de denuncias que tenemos que atender de inmediato: motos de agua que invaden las zonas de baño; embarcaciones que fondean en las praderas de posidonia; ahogados…»  



Detalla que resulta muy diferente prestar servicio en una embarcación que en otra, no sólo por las particularidades de navegación de cada una, sino también por la tripulación y por el tipo de servicio que realiza cada una de las tres patrulleras que tiene adscritas el SEMAR en Baleares: la Cavaleiro, una embarcación de altura equipada para largas navegaciones; la  Río Gallego, de 22 metros de eslora, y Sa Costera, capaz de superar los 50 nudos de velocidad.



Explica que su jornada laboral, en turnos de 24 horas, transcurre diferente cada día porque dependen del estado de la mar, del cometido asignado y también de los imprevistos; que es afortunada porque eligió esta profesión,  le gustan el mar y los barcos y ese es su trabajo cada día. Cuenta además que «como siempre he trabajado con hombres, no sé cómo sería trabajar con mujeres».