REPORTAJES

INVESTIGACIÓN

"El mar es el pulmón de la tierra"

Salud Deudero es doctora en Biología y directora del Centre Oceanogràfic de les Balears. Estuvo en el equipo preolímpico de vela y sigue navegando los fines de semana por placer. «Los científicos –asegura– somos como los médicos del mar, somos los que lo observamos, diagnosticamos y prescribimos el tratamiento adecuado»
EMPAR ISABEL BOSCH

Acaba de regresar de China, a dónde ha viajado invitada por la Universidad de Shanghai. Deudero ha impartido conferencias en Argentina, Italia, Argelia, EE.UU, Corea del Sur, Rusia y Turquía y su pasión es el mar.



Como activista participó, entre otras, en la acción de protesta de Greenpeace por el paso de cargueros en el Bósforo a bordo del MV Moby Dick y fue responsable de campañas de pesca en Greenpeace España.



Más de 15.000 científicos han alertado estos días de los daños irreversibles que está sufriendo la Tierra por la actividad del ser humano y han determinado un aumento del 75 por ciento de las zonas muertas de los mares.



Deudero investiga, precisamente, los efectos antropogénicos en la zona costera, en concreto, el impacto de la acción de los seres humanos en las especies marinas. De su trabajo prefiere las campañas al laboratorio o la oficina. Recientemente ha estudiado las comunidades de roca de 0 a 40 metros de profundidad en la costa de Cataluña.  Ha recabado información sobre algas, peces e invertebrados y documentado la pérdida de especies. De la investigación prefiere la fase de observación directa, la que le requiere dos inmersiones al día durante varias semanas, un esfuerzo físico que considera tan agotador como gratificante.



Explica que la contaminación por plásticos es un problema grave en el entorno mediterráneo y, en concreto, en el balear, no solo en lo evidente, en la basura que se ve a simple vista, sino también en aquello que solo desvela el estudio concienzudo de las especies que habitan el mar.  De hecho, un informe que ha realizado de ingesta de microfibras como las que se desprenden de los textiles polares en la lavadora, ha determinado que casi todas las especies las contienen. Insiste en la necesidad de explorar el mar y afrontar el reto de descubrir otras formas de generar riqueza que no sean su sobrexplotación: «El mar es el pulmón de la Tierra, nuestra garantía de futuro –explica–, todavía hay mucho por descubrir desde el punto de vista fisiológico y de evolución».



Le preocupan la escasez de financiación y de recursos disponibles para la investigación y opina que las ONG son necesarias porque alertan de problemas acuciantes a las administraciones,  que a veces son muy lentas en sus mecanismos y no permiten reacciones a tiempo. De personalidad muy disciplinada, ha sido investigadora y docente en la Universitat de les Illes Balears durante siete años, un período del que guarda muy grato recuerdo porque le permitió transmitir al alumnado su propia pasión por el conocimiento aunque reconoce que  fue un sacrificio personal muy intenso compaginar la maternidad con la actividad científica: «No me parece justo que las mujeres tengamos que elegir. No es equitativo».



Su objetivo al frente del Centre Oceanogràfic de les Balears es potenciar  el conocimiento a través de la investigación que considera un derecho universal y por eso se debe compartir: «Con lo que nosotros obtenemos, otros científicos pueden abordar otros problemas. Si los científicos nos limitamos a nuestra parcelita, es más difícil avanzar. Tenemos que compartir lo que sabemos».



De su cargo como directora valora el acceso a instancias superiores y la capacidad de influir colectivamente aunque reconoce que también se siente más expuesta en lo personal.



Salud Deudero tiene claro que solo desde la ciencia se puede aportar al mar lo que necesita el mar para curarse: «Los científicos somos como los médicos del mar, somos los que lo observamos, diagnosticamos y prescribimos el tratamiento más adecuado».  



Se considera afortunada porque su familia la introdujo en la navegación en su infancia más remota y que siempre la animó a afrontar sus propios retos con perseverancia: «Lo que quiero, lo quiero». Los fines de semana navega a vela en un Hanse de su propiedad que tiene amarrado en el Real Club Náutico de Palma y, a diario, si no está de campaña marítima, habita las oficinas y el laboratorio del Centre Oceanogràfic de les Balears, en el Muelle de de Poniente, junto  al Club de Mar. Cuenta que todo su tiempo libre lo pasa en el mar y que su trabajo es el estudio y conocimiento del mar, siempre el mar. A vela navega solo por placer, aunque en su adolescencia, navegar era más importante que su carrera. Mientras estudiaba Biología en Barcelona estuvo, además,  en el equipo preolímpico de vela 470.  Del mar dice: «Me gusta tanto y lo quiero tanto».