HISTORIA, PATRIMONIO, LITERATURA

MUSEO DEL MAR

Una joya del patrimonio marítimo de Mallorca rumbo al desguace

La goleta Isla Ebusitana, construida en 1856 por José Coll, busca un «salvador» porque su propietario ya no puede mantenerla.
JOSÉ LUIS MIRÓ

Una de las piezas más importantes del patrimonio marítimo mallorquín podría terminar desguazada en poco tiempo si no aparece un «salvador» dispuesto a gastarse 500.000 euros. Se trata de la goleta Isla Ebusitana, botada en 1856 en Palma, uno de los dos últimos ejemplares de la época dorada de la construcción naval balear en madera, que languidece varada en Cádiz a la espera de que se produzca un milagro. Su desaparición, afirma el experto Manuel Gómez, presidente de la Asociación de Amigos del Museo Marítimo de Mallorca, «sería un desastre».



El armador de la Isla Ebusitana desde 2005, Antonio Lorente, confiesa que ya no tiene ánimo para mantener a flote esta joya patrimonial por sí solo. «No quiero ni saber lo que me he gastado en este barco. Mi mayor ilusión ahora sería venderlo y que regrese a Mallorca, pero si no hay interés por comprarlo a un precio digno o alquilarlo para darle un futuro, no me quedará más remedio que sacarle el plomo de la quilla y desguazarlo», responde con tono apesadumbrado este marino enamorado del patrimonio naval. 



La Isla Ebusitana se encuentra fuera del agua en Cádiz, donde las  condiciones para su conservación «no son buenas», si bien Lorente asegura que con una pequeña inversión de 40.000 euros podría estar navegando. «El motor es nuevo y el casco está recién calafateado, pero hay que reparar las bombas, cambiar las baterías y barnizar», explica, convencido de que «una buena opción» para salvar el barco sería arrendárselo a algún organismo público. «Siempre he creído que su mantenimiento podría sufragarse mediante un convenio para proyectos patrimoniales y de medio ambiente». El mensaje va dirigido a las instituciones de Baleares, con las que Lorente ya negoció en 2008. Entonces la idea de convertir la Isla Ebusitana en buque insignia de la flota mallorquina estuvo cerca de fructificar gracias a la mediación del que fuera director general del Mar, Bartomeu Calafell. «Fue una pena que no hubiera acuerdo, porque el destino natural de esta embarcación son las aguas que la vieron nacer», afirma el marino.



El interés del Consell por recuperar el Museo Marítimo ha propiciado que el armador de la Isla Ebusitana albergue «cierta esperanza» de salvar la goleta. «Estoy siguiendo el proceso de constitución del consorcio en la prensa y pienso que es una buena oportunidad», asegura Lorente, quien admite, no obstante, no haber mantenido ningún contacto con la institución insular.

Manuel Gómez recalca la importancia histórica de la Isla Ebusitana. «Es una pieza patrimonial de primer orden. Fue construida por el mestre d’aixa José Coll y su botadura data de 1856. Entonces fue bautizada como La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor. Mide 33 metros y tiene una manga de más de seis metros. Las maderas empleadas son autóctonas de Mallorca, principalmente pino y roble», detalla el presidente de la Asociación del Museo.