HISTORIA, PATRIMONIO, LITERATURA

INVESTIGACIÓN

La Armada y el Consell colaboran en la carta arqueológica subacuática

Las prospecciones elaboradas en Cabrera suponen el primer paso para elaborar esta herramienta indispensable para salvaguardar el patrimonio de Mallorca
M.P.

Una campaña de prospecciones llevadas a cabo el pasado mes de mayo en aguas del Parque Nacional de Cabrera para localizar y revisar el estado de los yacimientos arqueológicos subacuáticos, ha permitido poner en práctica una metodología de recogida de información basada en la elaboración de fichas y también una primera experiencia de colaboración entre el Servicio de Patrimonio del Consell de Mallorca y la Armada.



Estos trabajos suponen el primer paso para el desarrollo de la Carta arqueológica de Mallorca, una herramienta que según conseller de Cultura, Patrimonio y Deportes, Francesc Miralles, es “imprescindible para salvaguardar nuestro patrimonio subacuático". Este proyecto contará el próximo año con un presupuesto de 50.000 euros.



Los arqueólogos han revisado el estado de los yacimientos subacuáticos de Cabrera, trece pecios y una zona de anclaje. Miralles ha explicado que el contenido de estas fichas permitirá elaborar diferentes tesis sobre el comercio antiguo de todo el Mediterráneo occidental, saber con más precisión cuáles eran nuestras importaciones y exportaciones, los puertos de referencia y qué papel jugaba Mallorca en cada momento histórico.



. El conseller ha afirmado que los yacimientos ahora están perfectamente localizados, lo que permite una mayor vigilancia ante los furtivos.



CAMPAÑA EN CABRERA



La campaña de prospecciones arqueológicas subacuáticas llevadas a cabo durante el mes de mayo de para localizar y revisar el estado de conservación de los pecios que se encuentran en aguas del Parque Nacional de Cabrera se enmarca en la puesta en marcha de la redacción de la futura Carta arqueológica subacuática de Mallorca.



El proyecto lo han dirigido los arqueólogos subacuáticos Sebastià Munar y Carlos de Juan, con la supervisión del personal técnico del Consell de Mallorca. Los trabajos se realizaron con la colaboración de la Armada, que cedió dos embarcaciones con base en Cartagena (Las Palmas y Neptuno), equipadas con sistemas modernos de teledetección submarina.



Entre los 40 marineros de la dotación había una quincena de buceadores que apoyaban los trabajos de los arqueólogos subacuáticos. Durante la campaña también se dispuso del apoyo logístico del Parque Nacional de Cabrera. Cabe señalar que la elección de Cabrera como punto de partida de la futura Carta arqueológica subacuática de Mallorca no es fortuita. Las Islas Baleares y, más concretamente, el archipiélago de Cabrera estaban situadas en el centro de las rutas comerciales marítimas de la antigüedad.



Los objetivos de esta campaña de prospecciones fueron los siguientes: Identificar y localizar la posición de los yacimientos, evaluar el estado de conservación de los restos arqueológicos y proponer las medidas de actuación necesarias para garantizar la protección, conservación, investigación y difusión de este patrimonio.



El Cabrera XIV, descubierto hace cerca de un año, es uno de los pecios de época romana mejor conservados del Mediterráneo. La revisión del yacimiento ha permitido comprobar que las medidas de protección aplicadas al yacimiento son efectivas, ya que los restos arqueológicos continúan inalterados. Aún así, el riesgo de expolio de estos yacimientos sigue vigente, tal y como se indica al respecto.



Ahora, la localización exacta de los yacimientos subacuáticos de Cabrera permitirá a los cuerpos y fuerzas de seguridad establecer medidas nuevas de vigilancia para evitar el expolio y garantizar la conservación del patrimonio arqueológico subacuático de Mallorca. Hasta este momento, se han documentado 14 naves de diferentes épocas históricas hundidas en aguas del Parque Nacional de Cabrera: dos de época púnico-ebusitana, cinco del alto Imperio romano, cuatro del bajo Imperio Romano y tres de época moderna. Por último, se apunta que la mayoría de los yacimientos fueron descubiertos y saqueados entre los años 60 y 80. Parece que la creación del Parque Nacional de Cabrera en 1991 frenó el expolio y propició la conservación y protección de los restos arqueológicos.