SECTOR NÁUTICO

ANÁLISIS

La náutica de recreo paga las inversiones para atraer cruceros

La APB perdió más de dos millones el año en que batió récord de escalas de estos buques y ganó más 20,5 millones con el sector de la navegación de ocio
JOSÉ LUIS MIRÓ

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ingresó 9.592.475 euros por tasas y servicios prestados a los cruceros, pero sus gastos fueron de 10.150.203 euros, lo que, unido al coste de la estructura y al margen bruto, arrojó un resultado negativo de 2.175.876 euros.



La APB, en resumen, perdió dinero en 2016 con el  negocio de los cruceros a pesar de que durante ese ejercicio se batió el récord de escalas de estos buques en los puertos de interés general de las islas. Cabe tener en cuenta que en el apartado de gastos están imputadas las amortizaciones de las infraestructuras para cruceros realizadas en los últimos años, como la ampliación del Muelle de Poniente, cuyo coste ha sido de 38 millones. 



La situación es muy distinta en el caso de la náutica de recreo, la cual representa el grueso de los ingresos de la Autoridad Portuaria. Según datos oficiales facilitados por la propia APB, los aficionados a la navegación de ocio en Baleares abonaron en 2016 la cifra de 33.460.934 euros entre cánones de ocupación del dominio público (el «alquiler» que pagan las marinas y clubes náuticos), tasas, agua, electricidad y otros conceptos.



A pesar de ello, en el inicio de la nueva legislatura los clubes náuticos de Baleares, uno de los colectivos más representativos de la náutica de recreo, perdieron su «silla» en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria, donde las empresas marítimas comerciales y los consignatarios siguen teniendo presencia y participando en las decisiones que afectan a las inversiones en los puertos, las concesiones y los servicios que se prestan a los buques, entre otras cuestiones.



Los más de 33 millones que aporta la náutica de recreo se traducen en un margen neto de 20.503.070 euros después de cargar unos gastos cifrados en 10.206.807 euros  y un coste de estructura de 2.751.057 euros. O sea, que la APB gana  actualmente con la náutica recreativa el doble de lo que ingresa por los cruceros.



Este beneficio deberá por lógica verse incrementado de manera muy notable cuando el ente que gestiona los puertos de interés general de Baleares ingrese el canon actualizado (cercano a los 11 millones de euros anuales) del Club de Mar Mallorca y  de otros puertos deportivos que están negociando las nuevas condiciones de sus concesiones administrativas.



Juan Gual de Torrella, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, explica que éste es un organismo público «autosuficiente», que no cuenta con partidas presupuestarias procedentes del Estado central ni de la comunidad autónoma, y cuyas inversiones están destinadas al «interés general».



Los cruceros, señala Gual, no están generando beneficio al propio ente, pero sí está demostrado que son muy rentables para el conjunto de la ciudadanía.  Un estudio realizado por la Universitat de les Illes Balears, la Cámara de Comercio y el Instituto Balear de Estudios Sociales afirma que los cruceros aportan 256 millones de euros a la economía de las Islas y mantienen 5.733 puestos de trabajo directos e indirectos.



Con todo, el presidente de la APB admite que la aportación de la náutica de recreo es «muy importante» y que por esta razón se puede considerar que conforma un sector «estratégico» para las islas Baleares.



El sector náutico incide en esa idea. «No son cifras sacadas de la manga, sino de la memoria de la propia Autoridad Portuaria, las que demuestran el carácter estratégico de la náutica recreativa», afirma Rafael Palmer, gerente de la Asociación de Clubes Náuticos (ACNB). «Como colectivo estamos a favor de que Palma, Ibiza y Menorca reciban cruceros, ya que está demostrado que son buenos para la economía de las ciudades, pero la opinión pública debe saber que la factura de las infraestructuras la estamos pagando los concesionarios vinculados a la náutica deportiva, ya sean clubes, marinas o varaderos, y en última instancia los amarristas».



Según la ACNB, «es fundamental frenar la escalada en el incremento de los cánones si no se quiere acabar con la gallina de los huevos de oro que es ahora mismo la náutica para las administraciones públicas».



En muy parecidos términos se manifiesta el presidente de los navegantes de recreo, Gabriel Dols. «Los cruceros», declara el dirigente de ADN Mediterráneo, «deberían formar parte de una visión global y común a todos los partidos, y valorar el plan económico del futuro; ver si en efecto son buenos para las ciudades, su comercio y entonces decidir».



Dols defiende el beneficio social que aportan algunas instalaciones náuticas, especialmente los clubes sin ánimo de lucro, y considera que esta visión no es compatible con la política de subida de cánones y tasas. «Las administraciones no deben sólo mirar cuánto dinero puede dar la explotación de un  puerto deportivo; han de saber distinguir si detrás hay una empresa pura y dura o algo más, y en función de esto aplicar unos criterios u otros». Vemos que las cosas están empezando a cambiar. La renovación del Club Náutico de Ibiza es un ejemplo y esperamos verlo repetido en el futuro».