SECTOR NÁUTICO

OPINIÓN

La Stasi del mar

La actualidad náutica observada desde las profundidades por el cabracho mejor informado de Baleares
TOMEU CAPROIG

MUSEO. Mallorca tuvo la oportunidad de tener un museo marítimo como Dios manda. En el puerto de Palma, con un pantalán y dotado con un presupuesto inicial de cuatro millones de dinero privado. Pero la idea no gustó a los progres nacionalistas que ostentan el monopolio de la cultura balear. Resulta entrañable ver cómo todos aquellos que boicotearon aquel proyecto por razones ideológicas –no podían soportar que el empresario Gabriel Barceló liderara la iniciativa– ahora dan palmadas con las orejas porque el Consell de Mallorca ha dicho que hará un museo sin una sede central (lo mismo que propuso Munar en su día), con una dotación irrisoria y sin acceso al mar. Cada vez tengo más claro que el futuro pasa por un museo privado donde los políticos no puedan meter sus zarpas.



BOYAS DE RISA. Tremendo lo de las boyas  que no aguantan ni diez nudos de viento, lo que aquí llamamos un «embat fluix». El concesionario del servicio es un campeón: ha conseguido funcionar como un puerto encubierto –después de que el ahora líder del PP, Gabriel Company, autorizara el uso de las boyas por tiempo indefinido– y no se hace cargo si se rompe el tren de fondeo con Fuerza 3. Mi más sincera enhorabuena a este empresario por haber conseguido explotar un espacio público en estas condiciones sin que ningún político haya dicho nada.

UN CLUB DE VERDAD. Me alegré mucho cuando supe que el Club de Vela de Andratx había ganado el Premio Timón de Gaceta Náutica por su trabajo con los deportistas de vela adaptada. Sólo por este proyecto, del que nunca ha hecho bandera, el club merecería renovar su concesión. Por cierto, ¿cuándo resolverá el Tribunal Superior de Justicia el conflicto de inejecución? Me fastidia no tener información exclusiva en este asunto.



VIGILANTES. Miedito me dan los nuevos «informadores medioambientales» que el conseller Vidal, alias Posidonio, se ha sacado de la manga. Lo que nos faltaba: una Stasi del mar.