SECTOR NÁUTICO

OPINIÓN

Más vale prevenir

La industria náutica de Baleares no está de fiesta, pero sí contenta. Después de años de sobrevivir como se podía y gracias a mucho esfuerzo las cosas van funcionando.
Óscar Siches

Además una niña de 12 años del CN Arenal nos trajo el segundo mundial de Optimist (José Frau Greenfield, también del CNA, en 1981) y en general los jóvenes regatistas nos dan satisfacciones. Las tres grandes regatas: Reina Sofia, Palmavela y Copa del Rey han sido un éxito, y también lo fue la Superyacht Cup.



Las concesiones de los clubs náuticos tradicionales se van renovando, así como la de algunas marinas y astilleros de buena trayectoria. Vivimos una realidad más o menos placentera y, a mi juicio, muy peligrosa precisamente por ser placentera



Nuestra forma de ser nos lleva a afrontar un problema una vez que se presenta.  No sabemos prevenir. El mantenimiento se considera un gasto innecesario. Igual que con las enfermedades, las posibilidades de cura se incrementan notablemente con la detección temprana. Y lo peor: el considerar al precio como un factor más importante que la calidad, agrava la situación.



Muchos de los destinos de los europeos ya no son asequibles. No por precio, sino por inseguridad y realidad social: Egipto, Túnez, Turquía y Grecia son lugares que no atraen como antes. Es muy fácil caer en el autoengaño. Esto es Baleares y el turista siempre querrá venir.



Los franceses del sur, los de la Costa Azul, viven una realidad similar a la nuestra, aunque con gestión y resultados diferentes.  Saben prever, se organizan, mantienen una constante sin picos positivos o negativos.  Esa paz establecida vivió este año dos eventos importantes: la renovación de la concesión del puerto de Antibes y la aplicación de la aportación obligatoria a la seguridad social por parte de los tripulantes de yates que tienen su puerto base en Francia.



El resultado combinado fue una caída del 40% de ocupación en la región (unos 6.000 amarres menos). ¿Porque? La nueva concesión no da garantías para renovar amarres, cancela derechos de los amarristas y la tasa impuesta no es lógica (igual que en Baleares, los tripulantes de yates extranjeros contratan seguros médicos privados). La Costa Azul, líder mundial náutico desde los años 50, ya no es tan buena y allí están Italia, España, Croacia y Grecia para acoger a los desilusionados.



Eso sí, el presidente de la región, el alcalde de Toulon y el alcalde de Niza, los tres políticos más importantes del sur de Francia ya han solicitado una reunión con el presidente Macon para establecer medidas correctoras y un programa de recuperación de la ocupación.  Son de partidos diferentes, no se plantearon reuniones ni negociaciones previas, pero decidieron ir rápido a Paris a atajar esto y traer soluciones, que de esto vive mucha gente.



¿Por qué cuento esto?  Porque le puede pasar a cualquiera y, sobre todo, a alguien que está disfrutando de un momento placentero.  Pequeñas situaciones pueden cambiarlo todo. Sin ir más lejos, la propaganda contra el turismo puede irse de las manos en cualquier momento y hacer que el norte de Europa nos considere agresivos y que vean arriegado venir a Baleares.  Solo se necesita que los medios se ceben.



¿Qué podemos hacer? Mucho. Las asociaciones podemos reunirnos para pensar en soluciones a problemas que puedan surgir y contactar con otras del norte de Europa y contarles la realidad. Podemos crear acciones de marketing para contrarrestar reportajes negativos. Podemos enterarnos mejor de los métodos a los que los hoteleros recurren en estos casos. Podemos interesar al gobierno sobre las consecuencias que tiene para la náutica algo tan distante como el alquiler vacacional y su subida descontrolada de precios. Muy probablemente no lo necesitemos, pero si llega, que nos pille algo preparados.



En 2006, el entonces delegado de Hacienda, Raúl Burillo, llevó a cabo una acción más mediática que necesaria contra los «ricos corruptos de los superyates» y ordenó abordajes de la Guardia Civil en uniforme de combate con chalecos antibala para controlar documentación. Pilló a un par que no habían pagado IVA (y que eran muy conocidos) y le hizo la vida imposible a gente culpándoles de delitos que no existían y haciéndoles pagar fianzas a riesgo de confiscar los yates. Eso nos dio muy mala prensa, generó inseguridad jurídica, los yates de chárter desaparecieron y tardamos 10 años en neutralizarlo.



Hoy y habiendo aprendido la lección, no podemos darnos ese lujo. Por favor, pónganse un poco nerviosos y comencemos a actuar en consecuencia. Prever nunca está de más.