MEDIO AMBIENTE

POSIDONIA

Descontrol en los datos oficiales sobre vertidos de aguas fecales

La Conselleria de Territorio admite que más de la mitad de los emisarios submarinos carecen de los permisos preceptivos
JOSÉ LUIS MIRÓ

La mayoría de las tuberías submarinas que vierten aguas residuales al mar en Baleares está fuera de control. Así se desprende de la respuesta dada por la Conselleria de Territori, Enérgia i Mobilitat a una solicitud de la Asociación de Navegantes Mediterráneo (ADN), en la que en un principio se reconoció que de un listado de 123 de estas instalaciones, extraído del Plan Especial de Contingencia por Contaminación Accidental de Aguas Marinas de Baleares (CAMBAL), tan sólo siete disponían de la preceptiva autorización administrativa y luego se precisó que el número real de canalizaciones en regla es de 18 sobre un total de 46. 



El baile de cifras ofrecido por el Govern balear pone de manifiesto dos cosas: una, que la información oficial sobre el vertido de aguas sucias es, cuando poco, confusa; y dos, si se toman como referencia los datos más favorables a la administración, que menos de la mitad de los emisarios goza de permiso.  



Gabriel Dols, presidente de ADN, señala que la pregunta fue clara. «Pedimos información acerca de la situación de impacto ambiental y la autorización de vertido de los emisarios que constan en el Plan CAMBAL de 2008 y la respuesta por escrito [a la que ha tenido acceso Gaceta Náutica y que lleva la firma de una técnica superior  y de la jefa del servicio de Costas y Litoral] fue que siete de ellos tienen permisos que fueron concedidos, dependiendo del caso, en los años 2015 o 2017». Esta información fue posteriomente precisada por la Conselleria de Territori al diario El Mundo, que en su edición del 19 de julio publicó que los emisarios autorizados eran 18, citando fuentes de oficina de prensa. De acuerdo con esta información, el listado de CAMBAL se habría quedado obsoleto y en diez años habrían dejado de funcionar 77 tuberías submarinas de fribrocemente que, no obstante, siguen en muchos casos posadas sobre praderas de posidonia.  



ADN, una asociación formada por navegantes propietarios en su mayoría de embarcaciones de pequeña eslora, está liderando la batalla del sector náutico balear contra la prohibición del fondeo que algunos grupos ecologistas exigen al Goverm balear por medio de un decreto destinado a proteger los fondos de posidonia oceánica. Dols recalca que «nadie hay más interesado en la conservación del medio ambiente marino que los socios de ADN». Y pide dos cosas: «Que se nos tenga en cuenta a la hora de redactar la normativa y que se tomen medidas contra la principal amenaza a la posidonia, que son los vertidos sin control de aguas residuales». Según la Asociación de Navegantes, «no tiene sentido que el decreto de protección de la posidonia, cuyo primer borrador otorgaba una sospechosa moratoria de cinco años a las depuradora, recoja exclusivamente medidas contra el fondeo y se olvide del principal problema». En este sentido cabe recordar la opinión del presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares, Miquel Suñer, quien ha manifestado en reiteradas ocasiones que la posidonia «es sólo la excusa» para legislar contra el fondeo.  



Dols admite que «hay mucho por hacer en cuanto a la actitud de algunos navegantes respecto al fondeo y el medio ambiente», pero ve «injusto» que se pretenda «colgar ese sambenito» a todos los usuarios del mar, sin distinción y con campañas claramente dirigidas a demonizar la actividad náutica recreativa. «Tenemos que concienciar a los navegantes que nos visitan sobre la importancia de la posidonia, pero para eso haría  falta que la Conselleria de Medi Ambient se reuniera con el sector náutico, con las empresas, los puertos deportivos, asociaciones de navegantes, de pescadores, con las empresas de chárter… Pero no se ha hecho».



En una tribuna publicada el pasado 15 de julio en Diario de Mallorca, el presidente de ADN recordó que los emisarios de la Bahía de Palma han afectado gravemente a 6 millones de metros cuadrado de posidonia,  según un estudio científico que no ha sido rebatido en este punto. 



Gaceta Náutica ha demostrado a través de una serie de reportajes que los vertidos en la zona de Ciudad Jardín, procedentes de la depuradora principal de Palma gestionada por la empresa pública municipal EMAYA, no se ajustan a los estándares europeos y están provocando la aparición de tapetes de cianobacterias que impiden la función clorofílica de la posidonia oceánica, una especie protegida cuya destrucción está castigada en el vigente Código Penal.  



Tuberías rotas y navieras a toda máquina en Formentera



Formentera es uno de los lugares donde las denuncias por fondeos sobre posidonia son más recurrentes. La isla pitiusa, sin embargo, tiene graves problemas con la depuración de sus aguas residuales. El emisario del puerto de La Savina discurre literalmente sobre una pradera de posidinia y desemboca en el Parque Natural de Ses Salines. Iris Hendriks, investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) detectó hasta tres fugas en la tubería durante una inmersión realizada el pasado mes de julio. No es la primera vez que esta canalización vierte directamente sobre la posidonia. Otra de las amenazas para esta plata en Formentera es la densidad de tráfico marítimo de las naviera que operan desde Ibiza. Los últimos datos revelan que estas compañías ofertan 174 travesías diarias, aunque a veces los barcos van al 20% de su capacidad de pasaje.