OPINION

TINTA DE CALAMAR

 

Ciutat de Palma, cuestión de cariño

Diego Riera Hevia
Una regata así sólo sale si se pone cariño, dedicación y muchos esfuerzo, y porque todo está orientado a que el deportista sólo se preocupe de competir.

La méteo no ha acompañado en el primer día del Ciutat de Palma y parece que va a ser así los restantes días de la regata. Y aunque sólo se pudieran disputar dos pruebas en toda la regata esta seguiría siendo imprescindible en el calendario ¿Por qué? Por que este evento es excelente.



Una vez, cuando trabajaba en otro sitio –en otra vida– vino un consultor y hablando de esto y aquello dio una gran definición de la excelencia: vas a Disneyworld, haces una hora de cola para subir a una atracción, dura 10 minutos, te pondrías inmediatamente de nuevo en la cola.



Pues bien, es diciembre, llevo todo el día en una neumática y volvería ahora mismo a dar llegadas (si hubiera viento, snif, snif). Esto en la organización, pero ¿y entre los deportistas? El mejor ejemplo son los chicos de mi club, que se amotinarían si no bajaran al RCNP y eso que las condiciones no son siempre placenteras, hace dos años navegaron con el Puig Major nevado a la vista. Ahí está la excelencia.



¿Y cómo ha llegado este trofeo a este punto? Ahora sería fácil hacer un análisis simplista, juntando "n" optimist, con unos recursos económicos "x", con una plantilla enorme. Pero no es así: esto sólo sale si se pone cariño, dedicación y mucho esfuerzo.



Con gente determinada a hacer una regata de categoría, pensando en que los regatistas sólo tengan que competir y no preocuparse de nada más. Y, sobre todo, por encima de quién se lleva la carabela de plata, de que todos se lo pasen en grande y quieran volver a salir al mar, de nuevo, después de un día de navegar.



 

El tesoro de Al-Quir-Oga

Bermudo todavía no sabía cómo se había embarcado en este viaje, pero lo cierto es que bajaba con un levante bonacible toda la costa mallorquina con los cuatro tigres de Mompracem. Habían invitado a don Luis –un antiguo oficial de la Armada– a una parada naval en Palma y entre éste y Juan, el jefe del puerto, habían pensado que la goleta Arcángel sería el velero perfecto para engalanar con un pavés y saludar a las autoridades pero, ¡ay!, ellos iban por tierra, así que, como era verano, Bermudo formó una tripulación con Pedrete, Xavi, Mateo y Biel.


 

Tras la estela del Adamastor

Alguna vez les he hablado de Jacinto Antón. En sus artículos es capaz de comenzar en el Rift Valey africano y acabar con algún príncipe austrohúngaro. Al estilo de los 6 grados de separación pero incluyendo hechos y cosas en los eslabones intermedios. Prepárense.


LITERATURA

Libros de aventuras para Sant Jordi

¿Qué les voy a contar que no sepan? Me chiflan las novelas de aventuras, pasar una tarde con Sandokán, Yáñez y el resto de Tigres de Mompracem no tiene precio.


RELATO

Bermudo Bocanegra, de Orán a Pollensa

Tras varias entregas sobre sus andanzas por el norte de Mallorca, conocemos por fin el origen del personaje creado por Diego Riera


 

Tigres de Mompracem

16 de julio, Virgen del Carmen, patrona de los marineros y fiesta en casa de los Capllonch. Se reunían unas cuantas familias para comer y Bermudo estaba invitado. La cocina hervía de trabajo y unos cuantos hombres contaban historias y aventuras mientras cortaban las verduras.


 

Libros por Sant Jordi

Abril es un mes magnífico, ha llegado la primavera, han cambiado la hora, se puede navegar hasta tarde y, además, tenemos Sant Jordi, una excusa perfecta para regalar libros. Les voy a recomendar los últimos libros que he leído, una relectura y un libro que no he leído pero he regalado.


 

La montaña y los políticos

La montaña es atractiva, por eso atrapa a tanta gente. Desde los que sólo quieren sentarse en el porche de su casa y ver cómo estallan los colores de la alborada en el Puig Tomir hasta los que hacen trial. Y, en medio, todos los demás, los que les gusta caminar, los que acampan, los que corren, los cazadores y también los espeleólogos.

 

Un cuento de agosto (I)

Lo cierto es que este ginet estaría mejor con un poco de hielo, sentenció Bermudo. Hubieras cogido de la caja, betzol!– respondió entre risas Dominique, el francés. El día llegaba a su fin, Pedrete jugaba entre las piedras del puerto de Ciutadella, Bermudo y Dominique bebían un trago y el Arcángel descansaba abarloado al Coloma de Cosme Orell con el que habían coincidido en el puerto.

 

Un cuento de agosto (II)

Hacía ya una hora que había salido el sol y toda la paleta de azules, añiles, morados y rojos habían dado paso a un medallón dorado colocado cuatro dedos sobre el horizonte. El Arcángel se arrastraba con los últimos coletazos del terral ya en el extremo de la bahía.

 

El "salva"

Algunos artículos se escriben solos. Simplemente hay que relatar lo que ocurre e, incluso, echar de menos a Juan Enseñat y a Jaime Darder durante el happening. Estos son capaces de hacer una chirigota en el momento.

 

Patos de goma, náufragos de plástico

Reseña del libro Moby Duck de D. Hohn