TINTA DE CALAMAR

RELATO

Persecución de jabeques en la Bahía de Pollença

DIEGO RIERA
Nueva entrega de las aventuras de Bermudo y Pedrete a bordo del falucho Francisca con enlaces al Diccionario Marítimo Español de 1831.

Bermudo y Pedrete habían dormido en Cala Engossauba para salir a pescar fuera de la bahía bien pronto. El Francisca, de mestre Rafel, estaba fondeado por proa y con un cabo largado por popa a la costa. La pequeña cabina y el toldo les había resguardado esta fría y despejada noche de primavera.



Mientras preparaban la maniobra y las artes oyen cañonazos a lo lejos. Parecían venir desde el extremo de la bahía de Alcudia, cerca de Farrutx. Filan suficiente cabo de fondeo para llegar a la costa, Pedrete salta y recupera el cabo de popa, vuelve al barco tratando de mojarse lo menos posible y coge la caña. Bermudo va a la proa y cobra todo el fondeo hasta recuperar el rezón. Aduja rápidamente todo el fondeo y se agarra a los remos para salir de la cala. Mientras tanto Pedrete despliega la mesana. Una vez fuera del Morro del Pont largan la mayor.



Los dos barcos enzarzados en la persecución son dos jabeques. A pesar de la distancia –tal vez 10 millas– Bermudo se atreve a decir que uno es de un pirata bereber y el que va detrás no es un corsario sino de la Armada, aunque no sabe cuál. Le cuenta a Pedrete la estrategia ideada por el Capità Toni de no ir al abordaje desde el primer momento, sino perseguir a la presa y barrerla a cañonazos para que en el momento del abordaje sea todo más sencillo.



–¿Quieres que nos acerquemos más? –pregunta Bermudo– Estarán tan concentrados entre ellos que no se fijaran en nosotros.



Ciñen y los otros dos van al largo, parece clara la intención del cazador de dejar sin espacio a la presa y cerrarla contra el Cabo Formentor, gran jugada si lo consigue. 



–¿Llegaremos a cruzarnos o nos pasarán de largo? –pregunta Pedrete.



–Si a medida que nos acercamos vemos los otros barcos siempre en el mismo sito, sobre la chumacera por ejemplo, hay riesgo de colisión. Si cuanto más cerca estamos más a proa los vemos pasaran ellos de largo, sin embargo si los vemos cada vez más a popa pasaremos primero nosotros. ¡No les quites ojo!



A medida que se acercan ven mejor los dos barcos. El jabeque perseguidor es de pequeño porte pero mantiene a raya al pirata aunque este último tiene más andar.



–¡Mira, Bermudo! Están lanzando cosas por la borda.



Los argelinos, para aligerar su barco, tiran todo lo que pueden: cañones, pipas de agua, incluso una cabra y una jaula. El jabeque parece coger impulso y alejarse lo suficiente de su cazador, que deja de disparar.



–Todavía escaparán. Pedrete, prepara la red y ata el cabo más largo que tengamos, pon una boya en el chicote contrario. ¡Vamos a detenerles!



Bermudo orza un poco y caza mayor y mesana, llevando el llaüt lo menos escorado posible. Hay una posibilidad de pasarles por proa y no deben temer por su seguridad, ya que los piratas están todos en popa vigilando el jabeque de la Armada a dos cables por su aleta de estribor.



A menos de media milla, la situación es clara. Si los piratas pasan Formentor, sacarán todos los remos que les queden y cualquier hombre que pueda empuñar un remo lo dará todo para no ser carne de galera.



–Ahora, Pedrete, lanza la boya y ve dejando caer el cabo sin que se líe. Cuidado con la red, no debe quedarse enganchada con nada.



Una vez todo en el agua, orzada de Bermudo hasta pasar la proa por el viento y alejarse del envite. La mayor queda a la mala, hay que tener cuidado y estar atento al devant y el orsapop para largarlos en seguida si carga la racha. Sobrepasan la boya. Gritos desde el jabeque bereber, les han visto pero no hay tiempo para nada. La roda pasa por encima del cabo que rápidamente llega al codaste y queda encajado entre éste y la pala del timón. La red frena el cabo que corre hasta que la boya hace tope atorando el juego del timón. El jabeque pirata pierde el control y la velocidad inmediatamente quedando emproado. El jabeque perseguidor lo aborda chocando con fuerza en su aleta de estribor. Salta un trozo de abordaje sobre el argelino acabando con cualquier resistencia. Rendición.



–Vamos a recuperar la red y prestar nuestros respetos –le dice Bermudo a Pedrete.



-¡Bocaneeeeeegra, preséntese en la toldilla inmediatamente! –desde el barco de la Armada y con un altavoz de latón un oficial se dirige al Francisca que pasa renqueante a sotavento de los dos veleros para llegar a la popa del Cuervo Marino, que así se llamaba el jabeque.



–Paolo Malatesta, alférez de navío. ¡Enhorabuena! –dice Bermudo en cuanto reconoce al oficial.



–Cuando vi un falucho que se acercaba hacia nosotros pensé que qué valiente majadero, pero en cuanto vi la treta de la red y la boya me quedo claro que sólo podías ser tú ¿Cómo estás, qué es de tu vida? Sube al Cuervo, conocerás a media tripulación.



-Gracias, Malatesta, recojo la red y nos vamos a pescar. Me alegro mucho de verte pero no quiero subir al barco, lo entenderás –Bermudo se giró a Pedrete–. Vamos, nos queda trabajo por hacer y tal vez todavía pesquemos una cabrita.



Con un remo empujan el Francisca, una ciaboga para darse la vuelta y cobran escota hasta que las velas dejan de flamear.



–¿Les conocías, Bermudo?



–Sí, antes navegaba con ellos. Un día te contaré un par de historias de Malatesta, el oficial siciliano, una joya.



OPINIÓN

Tres días a pie de mástil

La maravillosa experiencia de navegar a bordo de un Dragon en las Winter Series de Puerto Portals


MODA

Duffel bag

Los petates o seabags militares de los surfers de Australia y California están en el origen de las bolsas que hoy llevan nuestros hijos regatistas


 

Libros bajo la toldilla  

La antología de cuentos de Jack London; "Allí donde se acaba el mundo", de Catherine Poulain, y "Una història de la nàutica a Mallorca", recomendaciones literarias para este verano


 

Procedimiento de salida

La historia del auxiliar del comité de regatas que casi se perfora el tímpano limpiándose el oído con una brida en los momentos previos a una salida del Princesa Sofía


LECTURAS

Joan Romaguera, Juanito Manresa y la mitología

El autor reflexiona sobre cómo se construyen ciertos mitos a partir de la obra "De animales a dioses", de Y. Harari.


MODA

Peacoat

¿Los han visto? Es lo que tiene la moda, que algunas prendas reaparecen al cabo de los años tal como desaparecieron aunque, en este caso, ya no se suben a los barcos; no tienen nada que hacer al lado del nylon, el goretex y otras fibras sintéticas.


 

El tesoro de Al-Quir-Oga

Bermudo todavía no sabía cómo se había embarcado en este viaje, pero lo cierto es que bajaba con un levante bonacible toda la costa mallorquina con los cuatro tigres de Mompracem. Habían invitado a don Luis –un antiguo oficial de la Armada– a una parada naval en Palma y entre éste y Juan, el jefe del puerto, habían pensado que la goleta Arcángel sería el velero perfecto para engalanar con un pavés y saludar a las autoridades pero, ¡ay!, ellos iban por tierra, así que, como era verano, Bermudo formó una tripulación con Pedrete, Xavi, Mateo y Biel.


 

Tras la estela del Adamastor

Alguna vez les he hablado de Jacinto Antón. En sus artículos es capaz de comenzar en el Rift Valey africano y acabar con algún príncipe austrohúngaro. Al estilo de los 6 grados de separación pero incluyendo hechos y cosas en los eslabones intermedios. Prepárense.


LITERATURA

Libros de aventuras para Sant Jordi

¿Qué les voy a contar que no sepan? Me chiflan las novelas de aventuras, pasar una tarde con Sandokán, Yáñez y el resto de Tigres de Mompracem no tiene precio.


RELATO

Bermudo Bocanegra, de Orán a Pollensa

Tras varias entregas sobre sus andanzas por el norte de Mallorca, conocemos por fin el origen del personaje creado por Diego Riera


 

Tigres de Mompracem

16 de julio, Virgen del Carmen, patrona de los marineros y fiesta en casa de los Capllonch. Se reunían unas cuantas familias para comer y Bermudo estaba invitado. La cocina hervía de trabajo y unos cuantos hombres contaban historias y aventuras mientras cortaban las verduras.


 

Libros por Sant Jordi

Abril es un mes magnífico, ha llegado la primavera, han cambiado la hora, se puede navegar hasta tarde y, además, tenemos Sant Jordi, una excusa perfecta para regalar libros. Les voy a recomendar los últimos libros que he leído, una relectura y un libro que no he leído pero he regalado.


 

La montaña y los políticos

La montaña es atractiva, por eso atrapa a tanta gente. Desde los que sólo quieren sentarse en el porche de su casa y ver cómo estallan los colores de la alborada en el Puig Tomir hasta los que hacen trial. Y, en medio, todos los demás, los que les gusta caminar, los que acampan, los que corren, los cazadores y también los espeleólogos.

 

Ciutat de Palma, cuestión de cariño

Una regata así sólo sale si se pone cariño, dedicación y muchos esfuerzo, y porque todo está orientado a que el deportista sólo se preocupe de competir.


 

Un cuento de agosto (I)

Lo cierto es que este ginet estaría mejor con un poco de hielo, sentenció Bermudo. Hubieras cogido de la caja, betzol!– respondió entre risas Dominique, el francés. El día llegaba a su fin, Pedrete jugaba entre las piedras del puerto de Ciutadella, Bermudo y Dominique bebían un trago y el Arcángel descansaba abarloado al Coloma de Cosme Orell con el que habían coincidido en el puerto.

 

Un cuento de agosto (II)

Hacía ya una hora que había salido el sol y toda la paleta de azules, añiles, morados y rojos habían dado paso a un medallón dorado colocado cuatro dedos sobre el horizonte. El Arcángel se arrastraba con los últimos coletazos del terral ya en el extremo de la bahía.

 

El "salva"

Algunos artículos se escriben solos. Simplemente hay que relatar lo que ocurre e, incluso, echar de menos a Juan Enseñat y a Jaime Darder durante el happening. Estos son capaces de hacer una chirigota en el momento.

 

Patos de goma, náufragos de plástico

Reseña del libro Moby Duck de D. Hohn