OPINION

CON TINTA AZUL

 

¿Qué hacer si avistamos una patera?

Juan Poyatos
En el hipotético caso de que divisemos lo que podría ser una patera, cerca o lejos de la costa, lo que hay que aplicar es el sentido común. Dividiremos nuestra acción en dos fases, siempre manteniendo la calma, como en cualquier situación comprometida o de riesgo. Los consejos de este artículo han sido verificados por Salvamento Marítimo.

Patera en aguas de las Islas Canarias. Foto: eldiario.es



FASE 1: OBSERVACIÓN



La primera fase de acción pasa por la observación y análisis de la situación. Esta es sin duda la más importante, ya que lo observado determinará nuestra acción siguiente. Para ello mantendremos nuestra embarcación a una distancia de la patera suficiente como para poder ver qué ocurre a bordo sin intervenir inmediatamente.



Los prismáticos nos permitirán valorar la situación a una distancia prudencial. Lo más importante es identificar adecuadamente si se trata de una embarcación cargada de inmigrantes y cuál es el grado de peligro en el que se encuentran.



Las pateras que llegan a Baleares suelen venir del norte de Argelia. Se identifican normalmente porque no llevan bandera, su matrícula y nombre están en árabe, borrados o tachados torpemente. Pueden ser embarcaciones pequeñas, de entre 5 y 10 metros, con motor fueraborda y cargados de hombres jóvenes. No han llegado nunca mujeres ni niños a las islas, que se sepa.



También se han utilizado viejos barcos de pesca con motor diesel en los que embarcan a no más de 20 personas. Suelen partir con buen tiempo y recorren las 150 millas que hay de Argelia a las Baleares en poco más de una noche. Llegan al amanecer y disponen de teléfonos, GPS portátil y bengalas, que podrían usar si están en peligro.

No se han registrado nunca actos violentos y no se les han encontrado armas o enfermedades detectables. Todos ellos hablan francés y algunos inglés e incluso español. No son gente desestructurada o extremadamente pobre. Más bien al contrario suelen ser jóvenes menores de 30 o 40 años con cierta preparación intelectual y profesional. Por lo general no saben nadar y no llevan chalecos salvavidas.



FASE 2: PROTOCOLO DE ACTUACIÓN



Si observamos que la embarcación que pretendemos identificar reúne las características propias de una patera y por sobrecarga o mal tiempo corre riesgo de naufragar, deberemos pasar a una segunda fase y actuar para salvar sus vidas.



Ante la duda, mejor actuar como si hubiera riesgo. En ningún caso deberemos seguir nuestro rumbo sin verificar la situación y confirmar si se requiere un rescate.



Convencidos de que se trata de una embarcación con riesgo por su fragilidad y sobrecarga, independientemente de que nos pidan ayuda o no, daremos aviso a las autoridades. Esto es indispensable: dar aviso. El rescate o ayuda a embarcaciones en riesgo corresponde en España a Salvamento Marítimo. Para ponernos en contacto con esta entidad utilizaremos preferentemente la radio VHF por el Canal 16. Nos responderá “Palma Radio” (o la estación costera correspondiente) desde el Centro de Coordinación de Salvamento”. Posiblemente nos pedirán que pasemos a un “canal de trabajo”. Una vez en el canal que nos hayan asignado explicaremos brevemente la situación que hemos observado.



Los datos que deberíamos aportar serían: valoración del riesgo para las personas, alto riesgo, riesgo, poco riesgo. Esto dependerá de si están ya en el agua, si su embarcación zozobra, si está volcada, etcétera. Daremos la posición de la embarcación avistada o la nuestra y las referencias. Es decir, para dar la posición de la patera, daremos la nuestra, que observamos en el GPS, nuestro rumbo, velocidad y la distancia y demora a la embarcación en riesgo. También daremos la velocidad y rumbo del viento si el barco en riesgo está a la deriva, o la velocidad y rumbo estimado de la embarcación en riesgo si está en marcha. Evidentemente también pasaremos por radio a las autoridades el número de personas que observamos y su situación, si están en pie, acostados, dormidos, inconscientes, con niños, con enfermos, si están pidiendo auxilio y en qué forma, etcétera.



Esta es la información básica y deberíamos anotarla antes de llamar por la radio. Si no hubiera contacto, por la distancia u otro motivo, con “Palma Radio”, pediremos por el Canal 16 si otro patrón puede recibirnos. En ese caso le trasladaremos al otro patrón los datos y le pediremos que lo trasmita a otro barco o a “Palma Radio”. La radio VHF y el Canal 16 es el medio que debe emplearse, pero si no fuera posible y dispusiéramos de teléfono llamaríamos al 112, y ellos ya trasmitirían los datos a Salvamento Marítimo.



Una vez verificado que el aviso ha sido trasmitido, permaneceremos en la zona siempre vigilando a distancia a la embarcación con problemas. Mientras esperamos la ayuda, trasmitiremos los cambios observados a Salvamento Marítimo, por ejemplo, un cambio en el estado de la mar, caídas al agua, vuelcos, etcétera.



Si durante la espera se precipitaran los acontecimientos y, por ejemplo, la patera volcara o viéramos que sus tripulantes están en una situación totalmente desesperada, en el agua o desmayados por falta de agua o víveres, podríamos hacerles llegar agua o alimentos. Nunca tirarles botellas o comida: ello podría provocar un cambio en la estabilidad de su embarcación y un vuelco.



La forma correcta será colocarnos a barlovento, si están a la deriva, y utilizar nuestro aro salvavidas para hacerles llegar unas botellas de agua o algo de comida. El aro salvavidas, que suele llevar luz, está normalmente unido a nuestro barco con un cabo flotante que no hace seno, ideal para hacer llegar a unos náufragos agua e incluso un cabo de remolque, si fuera absolutamente necesario y no podemos esperar ayuda exterior.



El remolque de una embarcación es peligroso y complejo, pero un cabo a nuestra popa y a su proa puede servir para mantener su embarcación cara a la mar o evitar que derive a unas rocas o se aleje. Si estamos a la espera de ayuda el remolque podría servir para mantener la posición y no perder de vista a los náufragos. No debemos embarcar a las personas, ni tan siquiera acercarnos a una patera, salvo en situación extrema.



Antes de embarcarlos todavía tenemos la posibilidad, en caso de que la patera zozobre, de hacerles llegar nuestra neumática o embarcación auxiliar e incluso nuestra balsa salvavidas (hinchada). Si les tuviéramos que hacer llegar nuestra auxiliar o nuestra balsa podríamos aprovechar para poner en ella, activada, nuestra radiobaliza.



Incluso cuando se acerque el helicóptero, avión o embarcación de Salvamento Marítimo o Guardia Civil, seguiremos en la zona, sin alejarnos o dar popa. Mantendremos una distancia prudencial para permitir las maniobras, pero permaneceremos muy atentos a la vista y a la escucha, por si los rescatadores nos ordenaran algo. Evidentemente, siempre manteniendo nuestra seguridad como prioridad.



Sólo cuando verifiquemos que los náufragos han sido rescatados, o la autoridad así nos lo indique, podremos seguir nuestra derrota, sin esperar nunca recompensa, felicitación o retribución. En la mar todos somos en realidad náufragos, con mayor o menor fortuna.



MEDIO AMBIENTE

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El Capítulo Primero de esta historia de investigación periodística lo escribió Pepe Quiroga.  


LEYENDAS DEL MAR BALEAR

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PECIO

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Cañabota, el último gran tiburón

Cada año aparecen varios cadáveres de este depredador de los fondos abisales que ha sobrevivido 400 millones de años y que, sin embargo, no puede hacer nada contra las redes de los arrastreros.


 

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El periodista Juan Poyatos narra su inmersión en el emisario de Ciudad Jardín y se pregunta por qué la ciudadanía se movilizó contra las prospecciones petrolíferas (como él mismo) pero no lo hace para que se mejore el saneamiento de agua que se vierte al mar.


 

El Govern balear nos toma el pelo

Ahora, tras el magnífico reportaje escrito el mes pasado por mi compañero y amigo Pepe Quiroga en Gaceta Náutica, el Govern de les Illes Balears reconoce que «los sistemas de depuración de agua del archipiélago están obsoletos o son incapaces de asumir la realidad poblacional del verano».


 

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Ya ha cumplido su mayoría de edad. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil se ha hecho habitual aquí. Nos hemos acostumbrado a ellos, los vemos pasar constantemente arriba y abajo con sus barcas verdosas tipo Heineken. Desde luego, parados no están, pero ¿han servido para algo sus 18 años de servicio?