CARTA DE LA DIRECTORA

 

El legado del presidente

Elena Pipó
La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) cierra una etapa con la salida del que ha sido, sin lugar a dudas, su mejor presidente. Alberto Pons ha estado poco tiempo, menos de dos años, pero ha dejado una impronta y unas maneras que no deberían tener vuelta atrás.

Bajo su mandato el organismo que gestiona los puertos de interés general de Baleares (Palma, Alcúdia, Mahón, Ibiza y La Savina) ha puesto en marcha muchos proyectos, aunque pocos verán la luz. Pons, además, ha sido valiente al defender sus principios en asuntos polémicos, como la ampliación del Club Marítimo Molinar de Levante, donde lo más cómodo hubiera sido unirse a la corriente popular o ponerse de perfil.



Pero por si algo merece un recuerdo destacado el ya ex presidente de la APB es por haber intentado poner coto a los privilegios de los miembros de su consejo de administración, y de algunos empleados y funcionarios de «la casa», en contraposición a todos sus predecesores, que miraron a otro lado para ahorrarse problemas internos.



Alberto Pons empezó abriendo al público el parking de los consejeros, continuó sacando a la venta la flotilla de coches oficiales, dio un paso de gigante al echar al ex director jubilado Angel Matías de la casa que disfrutaba «gratis total» (alquiler y suministros) en el puerto y ha terminado pasando factura a medio centenar de trabajadores que, no se sabe en virtud de qué, venían disponiendo «históricamente» de amarre gratuito.



Es decir, ha hecho aquello de lo que ahora presumen los nuevos gobernantes, con la diferencia de que él no lo ha acompañado de una campaña de marketing, porque simplemente forma parte de su compromiso ético.



Esta renovación del viciado aire de la APB no ha sido suficiente ­–han faltado tiempo y el apoyo de Puertos del Estado, un enemigo más que un aliado­–, pero ha sentado un precedente que el nuevo presidente, Juan Gual de Torrella, buen conocedor del sector náutico y de sus entramados, no puede ni debe ignorar.



Uno de los compromisos electorales del tripartito al que representa es la regeneración democrática. La oportunidad que se le brinda a Gual en la APB es histórica y tiene la ventaja de estar abonada: parte del trabajo ya está hecho.



La APB, por muy peculiar que sea su funcionamiento, no deja de ser un organismo que gestiona el dominio público y que, por tanto, tiene un deber de transparencia con los ciudadanos. Esto no se arregla con una cuenta de Twitter, que está muy bien, ni sacando a la luz informaciones seleccionadas con criterios muy respetables, pero subjetivos al fin y al cabo.



Una buena medida sería, por ejemplo, la publicación en el portal de la institución del orden del día de las reuniones de su Consejo de Administración y, una vez concluidas, de todas las resoluciones que en él se hayan adoptado. Nada que no haga, por ejemplo, el Govern balear al término de cada Consell de Govern, permitiendo que su portavoz se someta a las preguntas y al control de los medios de comunicación. Porque las decisiones que afectan a los puertos de interés general son, por lógica, de interés para los habitantes de las ciudades en los que están ubicados.



En definitiva, Juan Gual afronta el reto de aplicar las políticas portuarias restrictivas que defiende el tripartito (no más puertos, no más ampliaciones) al mismo tiempo que promueve el desarrollo de la náutica recreativa, de la que siempre ha dicho que tiene el potencial para ser uno de los motores de la economía balear. No le será fácil teniendo como socio a un partido, Podemos, que ha criticado con inusitada dureza su nombramiento y en cuyo frontispicio ideológico no se encuentra precisamente el crecimiento vinculado a la industria del lujo y los superyates. Pero aún más difícil le será soportar la presión de quienes perdieron sus privilegios con Alberto Pons y ahora quieren recuperarlos a toda costa. Complicado, en consonancia con los tiempos revueltos que vivimos. Desde aquí le deseo suerte.



 

La difícil papeleta del Govern en Andratx

No me gustaría estar en la piel de los técnicos y los políticos a los que corresponde decidir qué pasará con el Club de Vela Port d’Andratx.


 

Un premio, pero poca cosa más

Lo han dicho los compañeros que han firmado los diferentes reportajes: estamos muy contentos con el premio que nos ha otorgado la Asociación de Periodistas de Baleares (APIB) por nuestra investigación sobre los vertidos de aguas fecales al mar.


 

Una competencia desleal de libro

Una de las grandes asignaturas pendientes del sector náutico español, y del balear en particular, es la regulación de las empresas y trabajadores extranjeros.


PERSPECTIVAS

Cambiar la fórmula: náutica=riqueza

La náutica está de moda. Nadie puede negarlo, es un hecho indiscutible. Hasta la clase política balear, generalmente poco sensible con nuestro sector, parece que está dispuesta a rectificar su rumbo.


 

Un plan director de consenso para Palma

El futuro alcalde de Palma Antoni Noguera tiene razón. El megapuerto que la empresa promotora Portnova ha proyectado frente a la catedral de Mallorca es un «despropósito».


VENDÉE GLOBE

Didac, el último gran héroe

Qué fácil es subirse a la ola del elogio una vez que la empresa está concluida, ¿verdad?


 

Ojo, que somos muy caros

La náutica recreativa está íntimamente ligada al funcionamiento de los puertos deportivos. Si los clubes y las marinas van bien, para lo cual es necesario que tengan unos precios razonables y ofrezcan unos buenos servicios, el sector en general se ve potenciado.


 

Rumbo a nuestros quince años

La directora de Gaceta Náutica hace balance de 2016, el año en el que "hemos logrado demostrar, entre otras cosas, que el grueso de la contaminación marina no tiene nada que ver con los navegantes de recreo"


 

Todos contra la contaminación marina

Tras el descubrimiento por parte de Gaceta Náutica de cianobacterias en la Bahía de Palma, provocadas por los vertidos de aguas fecales, ha llegado el momento de buscar soluciones y exigir a los poderes públicos que controlen la calidad de las aguas e inviertan en nuevas depuradoras. Los ciudadanos, por nuestra parte, debemos tomar conciencia de que el problema empieza por la gestión particular que hacemos de los residuos.


 

Más control en las boyas de pago

Ahora que acaba la temporada alta y las aguas, nunca mejor dicho, vuelven a la calma, convendría ponerse a trabajar para resolver de una vez por todas la gestión de los fondeos controlados y establecer unas normas que compatibilicen la protección del medio ambiente, que es al fin y al cabo lo único que los justifica, con los derechos de los navegantes.

 

Justo recocimiento al periodismo

Hoy me permitirán que nos demos un poco de autobombo. No se crean que me gusta hacerlo, pero considero que la gente que trabaja en este humilde diario, fundado hace 14 años y que con el tiempo y con mucho esfuerzo se ha convertido en un referente para el sector náutico de Baleares, se merece un reconocimiento público.

 

La campaña contra los cruceros

Este mes cumplimos 14 años. El 1 de julio de 2002 se publicaba la primera Gaceta Náutica. A lo largo de estos casi tres lustros de vida —no quiero adelantarme a la celebración de nuestro decimoquinto aniversario— hemos conocido gobiernos autonómicos de todos los colores y ninguno se ha terminado de sentir muy cómodo con nuestro trabajo. Buena señal.


 

Álex y Emilio, en el recuerdo

En cuanto tuve noticia de la desaparición del velero Sirius y sus dos tripulantes en el Golfo de León empecé a echar la cuenta de los naufragios graves que se han producido en los últimos años.

 

El reverso del paraíso

El pasado 10 de febrero se registró en el Parlamento de Baleares una proposición no de ley para que el Govern ejerza un mayor control sobre las aguas que se vierten en los torrentes y que terminan contaminando nuestras costas.

 

¿Qué nos están contando?

Vayamos por partes. Este periódico nunca ha dicho que la acción de las anclas no cause daño sobre ciertos fondos marinos, como los de posidonia. Quien diga lo contrario, miente. Desde nuestra fundación, hace ya 14 años, venimos defendiendo la libertad del fondeo seguro y responsable (sobre arena), que es el que practican la inmensa mayoría de navegantes, sabedores de las consecuencias dramáticas que puede tener el garreo del ancla.


 

El ninguneo de la presidenta

Francina Armengol está cometiendo con el sector náutico el mismo error que Francesc Antich, que nunca quiso recibirlo ni reconocerle la importancia económica y social que tiene en Baleares. La falta de diplomacia de la presidenta, encerrada seguramente en los prejuicios tradicionales de la izquierda sobre la náutica (elitismo, sector de ricos, etcétera), es muy poco inteligente.


 

Noguera, las dietas y el Molinar

Se podrá o no estar políticamente de acuerdo con él, pero lo que desde luego no se le puede negar es su coherencia y la valentía que ha mostrado al renunciar a las dietas que por Ley le corresponden, poniendo en evidencia al resto de consejeros que las seguirán cobrando y con los que tendrá que compartir mesa lo que resta de legislatura.

 

Piratas, fondeo y regulaciones

«Regulan, pero no prevén la aplicación práctica de sus propias leyes. Y al final triunfan los caraduras»


 

Rodríguez debe dimitir

Por muchas vueltas que le doy, no entiendo la actitud del presidente de la Real Federación Española de Vela (RFEV) de aferrarse a la silla.