CARTA DE LA DIRECTORA

MEDIO AMBIENTE

No queremos ser un vertedero de buques del Mediterráneo

ELENA PIPÓ
La APB no ha de competir por recoger la basura de los barcos cuando en Baleares no tenemos ni siquiera plantas de tratamiento

A Baleares no le interesa competir por ser el vertedero de residuos de buques comerciales del Mediterráneo Occidental. No se entiende que en los últimos diez años la recogida de aceites contaminantes se haya multiplicado por cuatro. Alguien debería explicar las causas de ese incremento desmesurado y, de paso, cómo es posible que las dos únicas empresas que prestan este  servicio  cautivo lleven años sin ir a concurso y prorrogando sus contratos con la Autoridad Portuaria de manera automática. O cómo se come que los residuos, por cuya recogida se están pagando tres millones de euros al año (ejercicio 2016), jamás hayan sido pesados. La transparecencia no consiste sólo en colgar una memoria en una página web. Cuando se produce una anomalía, hay que comunicarla y tratar de ponerle remedio, no intentar que pase desapercibida.



Que nadie se confunda. No estamos pidiendo que los buques que recalan en los puertos del archipiélago no puedan desembarcar sus desperdicios, de acuerdo con las normas de obligado cumplimiento del Convenio Marpol, sino que las tarifas que establece la APB para realizar estas operaciones no tengan un «efecto llamada». Incluso que sean disuasorias. 



Dentro de la propia Autoridad Portuaria hay quien no comprende cómo recepcionamos más aceites usados que nunca cuando en Baleares ni siquiera tenemos plantas de tratamiento. Lo único que podemos hacer aquí, según revelamos en el amplio reportaje de nuestro Primer Plano de este mes, es separar el aceite de las aguas residuales. El primero se transporta a la península y las segundas, dependiendo del resultado de unos análisis, se vierten en la red de alcantarillado. Me pregunto si no sería más lógico que estos materiales se desembarcaran en Valencia, en Barcelona, en Málaga o en cualquier lugar próximo a las plantas que reciclan los residuos oleosos y los transforman en lubricantes industriales.



Nos consta que el problema fue detectado en la pasada legislatura –tras largos años de olvido y ocultismo– y que la Autoridad Portuaria inició entonces dos acciones para ponerle  remedio: una, redactar el pliego para un concurso público que abra la competencia en el sector; y otra, iniciar la instalación de balanzas para «ajustar» lo que se paga por el servicio de recogida, que actualmente se calcula «por volumen», lo que vendría a ser a ojo de buen cubero. El concurso no se ha podido convocar, todo sea dicho, porque Puertos del Estado (Ministerio de Fomento) lleva dos años sin informar sobre el pliego. Una paralísis que no es de recibo una vez conocidas las condiciones en que se presta un servicio que, para más inri, es deficitario para el contribuyente. Ni las tarifas que pagan los buques ni los cánones que abonan las empresas concesionarias cubren el coste, lo que tal vez explique porque hemos pasado de recibir 2’8 millones de litros de aceites en 2006 a 11’2 millones en 2016, con un pico de 13’1 en 2015, o de 17.249 metros cúbicos de restos sólidos en 2012 a 22.620 en 2015.



La APB se gasta casi todo su presupuesto para acciones ambientales en cumplir el convenio Marpol. Si lo racionaliza y consigue desviar el servicio a otros puertos menos sensibles, seguro que encuentra mejores cosas en las que invertir ese dinero. 

 



CARTA DE LA DIRECTORA

La mayoría son buenos navegantes

A veces tengo la sensación frustrante de que los medios no conseguimos trasladar la realidad de los hechos que describimos.


OPINIÓN

Autosuficiencia con cargo a la náutica

En esta publicación nunca hemos escondido nuestra querencia por los clubes náuticos, lo cual no quita que consideremos muy positiva la labor que desarrollan la inmensa mayoría de marinas.  Son dos modelos de gestión necesarios y complementarios.


 

Vergüenza en el Parlament balear

En este mundillo nuestro de la náutica creo haber encontrado a algunas de las personas más cabales que conozco. Entre ellas está Miquel Suñer, el presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares, reciente y justamente reconocido con el premio Marcial Sánchez Barcaiztegui que concede el Salón Náutico y a quien, con este pretexto, entrevistamos para el Club de Noticias de este número. 


MEDIO AMBIENTE

Plásticos: hay que pasar a la acción

He pasado unos días en Londres y, como siempre hago cuando salgo de viaje, me he traído de vuelta a casa unos cuantos ejemplares de periódicos. Empecé a hacerlo cuando estudiaba Ciencias de la Información y mantengo esa costumbre más por tradición que por otra cosa, ya que hoy todo puede encontrarse en Internet. 


POLÍTICA PORTUARIA

Buen talante en Ports IB

Justo es reconocer en este momento el mérito de quienes han trabajar con unidad de criterio  y sentido común desde diferentes sensibilidades políticas.


ANÁLISIS

Un voto de confianza para el Consell

Mallorca no ha de tener un simple museo, sino un museo de referencia, a la altura de la importancia del mar en nuestra historia


 

La solidaridad de la náutica de recreo

Cuando llegamos a este mundo de la náutica, en 2002, los puertos de interés general eran un coto cerrado donde los operadores comerciales actuaban como dueños absolutos del cotarro.


OPINIÓN

Decreto contra el sector náutico

La conselleria de Medi Ambient dice que quiere proteger la posidonia, pero su verdadero objetivo es acabar con el fondeo


VERTIDOS

Esto es una emergencia

Si las agresiones continúan al ritmo actual, pronto no habrá mar para el recreo; nos lo habremos cargado


 

La difícil papeleta del Govern en Andratx

No me gustaría estar en la piel de los técnicos y los políticos a los que corresponde decidir qué pasará con el Club de Vela Port d’Andratx.


 

Un premio, pero poca cosa más

Lo han dicho los compañeros que han firmado los diferentes reportajes: estamos muy contentos con el premio que nos ha otorgado la Asociación de Periodistas de Baleares (APIB) por nuestra investigación sobre los vertidos de aguas fecales al mar.


 

Una competencia desleal de libro

Una de las grandes asignaturas pendientes del sector náutico español, y del balear en particular, es la regulación de las empresas y trabajadores extranjeros.


PERSPECTIVAS

Cambiar la fórmula: náutica=riqueza

La náutica está de moda. Nadie puede negarlo, es un hecho indiscutible. Hasta la clase política balear, generalmente poco sensible con nuestro sector, parece que está dispuesta a rectificar su rumbo.


 

Un plan director de consenso para Palma

El futuro alcalde de Palma Antoni Noguera tiene razón. El megapuerto que la empresa promotora Portnova ha proyectado frente a la catedral de Mallorca es un «despropósito».


VENDÉE GLOBE

Didac, el último gran héroe

Qué fácil es subirse a la ola del elogio una vez que la empresa está concluida, ¿verdad?


 

Ojo, que somos muy caros

La náutica recreativa está íntimamente ligada al funcionamiento de los puertos deportivos. Si los clubes y las marinas van bien, para lo cual es necesario que tengan unos precios razonables y ofrezcan unos buenos servicios, el sector en general se ve potenciado.


 

Rumbo a nuestros quince años

La directora de Gaceta Náutica hace balance de 2016, el año en el que "hemos logrado demostrar, entre otras cosas, que el grueso de la contaminación marina no tiene nada que ver con los navegantes de recreo"


 

Todos contra la contaminación marina

Tras el descubrimiento por parte de Gaceta Náutica de cianobacterias en la Bahía de Palma, provocadas por los vertidos de aguas fecales, ha llegado el momento de buscar soluciones y exigir a los poderes públicos que controlen la calidad de las aguas e inviertan en nuevas depuradoras. Los ciudadanos, por nuestra parte, debemos tomar conciencia de que el problema empieza por la gestión particular que hacemos de los residuos.


 

Más control en las boyas de pago

Ahora que acaba la temporada alta y las aguas, nunca mejor dicho, vuelven a la calma, convendría ponerse a trabajar para resolver de una vez por todas la gestión de los fondeos controlados y establecer unas normas que compatibilicen la protección del medio ambiente, que es al fin y al cabo lo único que los justifica, con los derechos de los navegantes.

 

Justo recocimiento al periodismo

Hoy me permitirán que nos demos un poco de autobombo. No se crean que me gusta hacerlo, pero considero que la gente que trabaja en este humilde diario, fundado hace 14 años y que con el tiempo y con mucho esfuerzo se ha convertido en un referente para el sector náutico de Baleares, se merece un reconocimiento público.

 

La campaña contra los cruceros

Este mes cumplimos 14 años. El 1 de julio de 2002 se publicaba la primera Gaceta Náutica. A lo largo de estos casi tres lustros de vida —no quiero adelantarme a la celebración de nuestro decimoquinto aniversario— hemos conocido gobiernos autonómicos de todos los colores y ninguno se ha terminado de sentir muy cómodo con nuestro trabajo. Buena señal.


 

Álex y Emilio, en el recuerdo

En cuanto tuve noticia de la desaparición del velero Sirius y sus dos tripulantes en el Golfo de León empecé a echar la cuenta de los naufragios graves que se han producido en los últimos años.

 

El reverso del paraíso

El pasado 10 de febrero se registró en el Parlamento de Baleares una proposición no de ley para que el Govern ejerza un mayor control sobre las aguas que se vierten en los torrentes y que terminan contaminando nuestras costas.

 

¿Qué nos están contando?

Vayamos por partes. Este periódico nunca ha dicho que la acción de las anclas no cause daño sobre ciertos fondos marinos, como los de posidonia. Quien diga lo contrario, miente. Desde nuestra fundación, hace ya 14 años, venimos defendiendo la libertad del fondeo seguro y responsable (sobre arena), que es el que practican la inmensa mayoría de navegantes, sabedores de las consecuencias dramáticas que puede tener el garreo del ancla.


 

El ninguneo de la presidenta

Francina Armengol está cometiendo con el sector náutico el mismo error que Francesc Antich, que nunca quiso recibirlo ni reconocerle la importancia económica y social que tiene en Baleares. La falta de diplomacia de la presidenta, encerrada seguramente en los prejuicios tradicionales de la izquierda sobre la náutica (elitismo, sector de ricos, etcétera), es muy poco inteligente.


 

Noguera, las dietas y el Molinar

Se podrá o no estar políticamente de acuerdo con él, pero lo que desde luego no se le puede negar es su coherencia y la valentía que ha mostrado al renunciar a las dietas que por Ley le corresponden, poniendo en evidencia al resto de consejeros que las seguirán cobrando y con los que tendrá que compartir mesa lo que resta de legislatura.

 

Piratas, fondeo y regulaciones

«Regulan, pero no prevén la aplicación práctica de sus propias leyes. Y al final triunfan los caraduras»


 

El legado del presidente

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) cierra una etapa con la salida del que ha sido, sin lugar a dudas, su mejor presidente. Alberto Pons ha estado poco tiempo, menos de dos años, pero ha dejado una impronta y unas maneras que no deberían tener vuelta atrás.

 

Rodríguez debe dimitir

Por muchas vueltas que le doy, no entiendo la actitud del presidente de la Real Federación Española de Vela (RFEV) de aferrarse a la silla.