OPINION

CARTA DE LA DIRECTORA

 

La difícil papeleta del Govern en Andratx

No me gustaría estar en la piel de los técnicos y los políticos a los que corresponde decidir qué pasará con el Club de Vela Port d’Andratx.

Después de que el Tribunal Supremo  anulara su concesión y reconociera el derecho de la empresa que resultó mejor puntuada en un concurso convocado en 2002 (hace nada menos que 15 años) y que, sin embargo, por actuaciones que han sido declaradas contrarias a derecho, no obtuvo la adjudicación del puerto deportivo. 



Dejando a un lado la opinión que me suscita la lentitud exasperante de la Justicia española, la cual merecería un artículo aparte, es obvio que en 15 años  (11 desde que el Club de Vela obtuvo su renovación) han pasado muchas cosas que el Govern balear no puede ignorar a la hora de ejecutar la sentencia. 



La cuestión más importante de todas ellas, teniendo en cuenta que la situación es producto de una mala praxis de la administración, es la económica. Pase lo que pase, este desaguisado le va costar muy caro a los ciudadanos de Baleares, ya sea para compensar a la empresa mejor valorada en el concurso o al Club de Vela, que en la última década ha realizado grandes inversiones para modernizar sus instalaciones y adaptarlas a las exigencias de la Ley de Puertos de Baleares. Lo lógico, llegados a este punto, sería que la administración negligente optara por la solución menos onerosa en términos económicos para las arcas públicas.



Ninguna de las dos partes en conflicto ha revelado sus intenciones, pero es sabido que las inversiones realizadas por el Club de Vela en el espacio público portuario rondan los diez millones de euros (basta ver cómo era y cómo es su edificio social) y que los 20 años de concesión perdida bien podrían valorarse en la misma cantidad. Hablamos, pues, de una eventual indemnización de 20 millones, una cifra astronómica cuyo desembolso el Govern no se debería permitir. Y, ojo, no vale huir hacia adelante para que otros políticos se coman el marrón, porque los políticos cambian, pero los ciudadanos y sus bolsillos son los mismos.



Otro aspecto que no se puede soslayar a la hora de tomar la decisión es la indudable relevancia que el Club de Vela (ahora mismo sin concesión) tiene para Andratx y, aún más importante, para el deporte náutico balear. Lo pongo en segundo lugar, por detrás del económico, porque su peso jurídico es más bien relativo, dado el mandato judicial, aunque lo considero igual de importante.



La pérdida de una entidad histórica como la de Andratx tendría un coste social inasumible para quienes defendemos la náutica como un derecho y, aun reconociendo y alabando la excelente labor turística que desarrollan los varaderos y marinas privadas (hay sitio para todos), somos plenamente conscientes de que el acceso al mar de los residentes y las economías medias quedaría cerrado para siempre tan pronto como desaparecieran los clubes. Esto es algo que sabe cualquiera que se mueva por el ambiente náutico.



No se dejen engañar por quienes les dicen que hacen negocio con los amarres, porque esos ingresos son los que sufragan el deporte y el mantemiento del espacio público. No caigan en la trampa de la demagogia que ha puesto al Molinar al borde del naufragio. En el caso concreto del Club de Vela hablamos de una inversión anual superior al medio millón de euros en el fomento del deporte. Sólo por eso sería merecedor de una protección especial.  Esperemos que entre todas las partes sean capaces de arreglar el entuerto con la sensibilidad y sentido común que requiere.



VERTIDOS

Esto es una emergencia

Si las agresiones continúan al ritmo actual, pronto no habrá mar para el recreo; nos lo habremos cargado


 

Un premio, pero poca cosa más

Lo han dicho los compañeros que han firmado los diferentes reportajes: estamos muy contentos con el premio que nos ha otorgado la Asociación de Periodistas de Baleares (APIB) por nuestra investigación sobre los vertidos de aguas fecales al mar.


 

Una competencia desleal de libro

Una de las grandes asignaturas pendientes del sector náutico español, y del balear en particular, es la regulación de las empresas y trabajadores extranjeros.


PERSPECTIVAS

Cambiar la fórmula: náutica=riqueza

La náutica está de moda. Nadie puede negarlo, es un hecho indiscutible. Hasta la clase política balear, generalmente poco sensible con nuestro sector, parece que está dispuesta a rectificar su rumbo.


 

Un plan director de consenso para Palma

El futuro alcalde de Palma Antoni Noguera tiene razón. El megapuerto que la empresa promotora Portnova ha proyectado frente a la catedral de Mallorca es un «despropósito».


VENDÉE GLOBE

Didac, el último gran héroe

Qué fácil es subirse a la ola del elogio una vez que la empresa está concluida, ¿verdad?


 

Ojo, que somos muy caros

La náutica recreativa está íntimamente ligada al funcionamiento de los puertos deportivos. Si los clubes y las marinas van bien, para lo cual es necesario que tengan unos precios razonables y ofrezcan unos buenos servicios, el sector en general se ve potenciado.


 

Rumbo a nuestros quince años

La directora de Gaceta Náutica hace balance de 2016, el año en el que "hemos logrado demostrar, entre otras cosas, que el grueso de la contaminación marina no tiene nada que ver con los navegantes de recreo"


 

Todos contra la contaminación marina

Tras el descubrimiento por parte de Gaceta Náutica de cianobacterias en la Bahía de Palma, provocadas por los vertidos de aguas fecales, ha llegado el momento de buscar soluciones y exigir a los poderes públicos que controlen la calidad de las aguas e inviertan en nuevas depuradoras. Los ciudadanos, por nuestra parte, debemos tomar conciencia de que el problema empieza por la gestión particular que hacemos de los residuos.


 

Más control en las boyas de pago

Ahora que acaba la temporada alta y las aguas, nunca mejor dicho, vuelven a la calma, convendría ponerse a trabajar para resolver de una vez por todas la gestión de los fondeos controlados y establecer unas normas que compatibilicen la protección del medio ambiente, que es al fin y al cabo lo único que los justifica, con los derechos de los navegantes.

 

Justo recocimiento al periodismo

Hoy me permitirán que nos demos un poco de autobombo. No se crean que me gusta hacerlo, pero considero que la gente que trabaja en este humilde diario, fundado hace 14 años y que con el tiempo y con mucho esfuerzo se ha convertido en un referente para el sector náutico de Baleares, se merece un reconocimiento público.

 

La campaña contra los cruceros

Este mes cumplimos 14 años. El 1 de julio de 2002 se publicaba la primera Gaceta Náutica. A lo largo de estos casi tres lustros de vida —no quiero adelantarme a la celebración de nuestro decimoquinto aniversario— hemos conocido gobiernos autonómicos de todos los colores y ninguno se ha terminado de sentir muy cómodo con nuestro trabajo. Buena señal.


 

Álex y Emilio, en el recuerdo

En cuanto tuve noticia de la desaparición del velero Sirius y sus dos tripulantes en el Golfo de León empecé a echar la cuenta de los naufragios graves que se han producido en los últimos años.

 

El reverso del paraíso

El pasado 10 de febrero se registró en el Parlamento de Baleares una proposición no de ley para que el Govern ejerza un mayor control sobre las aguas que se vierten en los torrentes y que terminan contaminando nuestras costas.

 

¿Qué nos están contando?

Vayamos por partes. Este periódico nunca ha dicho que la acción de las anclas no cause daño sobre ciertos fondos marinos, como los de posidonia. Quien diga lo contrario, miente. Desde nuestra fundación, hace ya 14 años, venimos defendiendo la libertad del fondeo seguro y responsable (sobre arena), que es el que practican la inmensa mayoría de navegantes, sabedores de las consecuencias dramáticas que puede tener el garreo del ancla.


 

El ninguneo de la presidenta

Francina Armengol está cometiendo con el sector náutico el mismo error que Francesc Antich, que nunca quiso recibirlo ni reconocerle la importancia económica y social que tiene en Baleares. La falta de diplomacia de la presidenta, encerrada seguramente en los prejuicios tradicionales de la izquierda sobre la náutica (elitismo, sector de ricos, etcétera), es muy poco inteligente.


 

Noguera, las dietas y el Molinar

Se podrá o no estar políticamente de acuerdo con él, pero lo que desde luego no se le puede negar es su coherencia y la valentía que ha mostrado al renunciar a las dietas que por Ley le corresponden, poniendo en evidencia al resto de consejeros que las seguirán cobrando y con los que tendrá que compartir mesa lo que resta de legislatura.

 

Piratas, fondeo y regulaciones

«Regulan, pero no prevén la aplicación práctica de sus propias leyes. Y al final triunfan los caraduras»


 

El legado del presidente

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) cierra una etapa con la salida del que ha sido, sin lugar a dudas, su mejor presidente. Alberto Pons ha estado poco tiempo, menos de dos años, pero ha dejado una impronta y unas maneras que no deberían tener vuelta atrás.

 

Rodríguez debe dimitir

Por muchas vueltas que le doy, no entiendo la actitud del presidente de la Real Federación Española de Vela (RFEV) de aferrarse a la silla.