OPINION

DONES DEL VENT

SOLIDARIDAD

Se buscan marineras contra el cáncer

EMPAR ISABEL BOSCH
Natalia Enseñat (Puerto de Pollença, 1971) lidera el proyecto Ocean Dream para recaudar fondos contra el cáncer. Cruzará el Atlántico en una travesía solidaria junto a otras tres tripulantes que hayan pasado por un cáncer y estén dadas de alta o en fase de remisión

Natalia Enseñat cursó las diplomaturas de Turismo y Ciencias Empresariales en Vic y Barcelona y se doctoró en Ciencias Jurídicas y Económicas con sobresaliente cum laude. Ha ejercido como directora de marketing de una cadena de ópticas y como directora comercial para Latinoamérica de una cadena hotelera.  En la actualidad inspira a estudiantes  de la escuela de negocios ESERP  en Mallorca como directora ejecutiva,  responsabilidad que simultanea con su cruzada contra el cáncer. Dice de sí misma que es una persona «atenta a la vida». De su proyecto de visibilización e investigación del cáncer, Ocean Dream,  cuenta que le tiene muchas ganas porque sabe que en el desafío encontrará un sosiego.

Como la energía maremotriz, Enseñat aprovecha el potencial de su impulso para embarcar en el proyecto Ocean Dream contra el cáncer al mismísimo océano Atlántico. La tripulación del proyecto, constituida por mujeres que hayan vencido al cáncer,  va a recorrer a vela la distancia que separa las islas de Mallorca y Martinica con escalas en Lanzarote y Cabo Verde, 4.000 millas náuticas al precio de 10 euros por milla a través de un crowfunding  que, una vez sufragados los costes de la travesía, se destinarán íntegramente a la investigación contra el cáncer.  

Pregunta.- ¿Cómo surgió el proyecto Ocean Dream?

Respuesta.- Cuando el oncólogo me diagnosticó cáncer y me propuso el tratamiento me preguntó si yo era consciente de lo que tenía y yo le contesté que sí y que quería empezar ya.  Para afrontar emocionalmente la mastectomía pensaba en el mar, en el mar desde el mar,  en el mar cuando navego.  Desde que me lo ofrecieron, hace más de diez años, pienso en la posibilidad de cruzar el Atlántico a vela que,  por entonces,   tuve que aplazar porque estaba  cursando mis estudios de Marketing.  Cuando empecé a recuperarme,  mi entorno me animó a cumplir ese sueño pero yo quise que, además, tuviera un propósito: la lucha contra el cáncer.  Le planteé la idea al director deportivo del Real Club Náutico de Palma, Manu Fraga, y ya me di cuenta desde el principio de que le interesaba porque veía cómo, mientras yo le hablaba, él empezaba a estudiar las posibilidades.  Ahora tenemos velero,  tenemos capitán, tenemos club náutico y buscamos tripulación y apoyo.

P.– Usted es experta en Marketing y acaba de vencer un cáncer de mama de los más agresivos que existen ¿qué opina  de las campañas contra el cáncer?

R.– Yo soy muy reivindicativa.  A mí me gusta mucho un anuncio publicitario en el que un hombre besa la cicatriz expuesta  de la mastectomía de su pareja mientras ella toma el sol en la playa. No oculté los efectos de la quimioterapia, no usé pañuelo ni peluca y llevé mi cabeza afeitada. Me cubría con un sombrero para protegerme del sol. Tampoco oculto mi cicatriz ni voy a reconstruirme el pecho. Admito y respeto que otras lo hagan. Cuando acudía a terapia y a revisiones al hospital de Son Llàtzer algunas mujeres me contaban  que iban a reconstruirse el pecho por sus maridos. Llama mucho la atención la presión que sufrimos las mujeres por mantener una apariencia estética incluso cuando estamos afrontando una enfermedad como esta. Me gustaría desmitificar el uso del pañuelo y la peluca, la regeneración del pecho. A un hombre en tratamiento de quimioterapia no se le pide que oculte su cabeza. 

P.– ¿Cómo se sintió cuando le diagnosticaron cáncer y cuando le comunicaron que había remitido?

R.– Cuando me lo comunicaron lloré tres días y luego lo abordé con total tranquilidad. Me dije: es un desafío, afróntalo.  Me practicaron una mastectomía radical y a la segunda semana de la intervención volví al trabajo. Durante el tratamiento con quimioterapia practicaba pádel y, en agosto,  salí cada día a navegar aunque por la noche,  para evitar el efecto del sol. Al timón, el olor del mar me sentaba muy bien. Me he dado cuenta de que mi cuerpo es muy fuerte. No solamente es una cuestión de luchar. Dos de mis amigas han fallecido a causa del cáncer y lucharon tanto o más que yo.  Cuando finalicé el tratamiento me sentí  en paz.  A veces, en la vida, no conseguimos tener paz aunque la busquemos y yo la sentí en aquel momento. Me gustaría ayudar a concienciar a las mujeres de  la necesidad de escuchar y observar el propio cuerpo. Yo me di cuenta de que tenía cáncer antes de que me lo diagnosticaran porque me enrojeció el pecho. Me habían hecho una mamografía y el radiólogo no vio el tumor. Hace falta que los radiólogos tengan mucha más formación en este campo por eso busco recaudar fondos para la investigación.

P.– ¿Cómo imagina a la tripulación que la acompañará?

R.– Como guerreras, luchadoras, apasionadas de la vida, como somos todas y, sobre todo, veo mujeres sin miedo y tranquilas,  que busquen en el desafío un poco de paz. Habrá mal tiempo, pasaremos frío, hambre y sueño pero le tengo muchas ganas al proyecto porque sé que vamos a encontrar sosiego.  Me pregunto cuál va a ser mi estado al volver ¿tendré un subidón de vida por las experiencias personales? Es una incógnita pero estoy segura de que no seré la misma, como no soy la misma desde que vencí al cáncer. 



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