DONES DEL VENT

ENTREVISTA

«Al principio fue espantoso, los alumnos preguntaban qué hacía allí una mujer»

EMPAR ISABEL BOSCH
Las mujeres se han incorporado a la marina mercante y a la Armada; lideran competiciones de vela, remo y surf; ocupan puestos de relevancia en cofradías, clubs náuticos y empresas de navegación, pero siguen siendo minoría en un ámbito dominado por los varones. Gaceta Naútica rescata a partir de este mes el testimonio de sus experiencias y su memoria. Estrena la sección María Amor, jefa de estudios de la Escuela del Mar

María Amor Cortina Montes (Puebla, 1954) se licenció en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció como médico en la Seguridad Social durante seis años hasta que decidió ser marinera. En Google,  los primeros resultados de la palabra «marinera» arrojan descripciones de una blusa, un baile popular de Chile, Ecuador y Perú y  una gran variedad de tapas y platos de cocina, pero Cortina Montes quería ser marinera en el mar y hoy es la propietaria, directora y jefa de estudios de uno de los centros de enseñanza náutica de referencia en Mallorca, la Escuela del Mar.



Cursó los estudios de Patrón de Cabotaje en Alicante, de Patrón Mayor de Cabotaje en Palma y, por último, obtuvo la diplomatura de la Marina Civil en la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón, en Asturias. En 1990 se trasladó a Mallorca para vivir su sueño: ser marinera.



La incorporación de las mujeres a la marinería representa un fenómeno de dimensión menor, aunque en alza, según reconoce la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  Un estudio de referencia de este organismo internacional desvela que las marineras afrontan como escollos relevantes la discriminación, el acoso sexual y  un arraigado escepticismo a sus virtudes y capacidades. Según el mismo informe, solamente el 1 o 2% de los 1,25 millones de marineros activos en el mundo son mujeres. Dicen quienes lo saben que se trata de un sector «muy machista, muchísimo». Lo contaba Manuela Tubía, patrona gallega, y lo publicaba el periódico El País el domingo,  8 de febrero de 2009. 



María Amor Cortina Montes recibe a Gaceta Náutica en la Escuela del Mar, ubicada en el paseo Marítimo de Palma. Desde la ventana del despacho,  la vista se extiende hasta la Catedral a través de los mástiles de los veleros amarrados enfrente.



Pregunta.– ¿Cómo termina una doctora de marinera?



Respuesta.– (Se ríe y ya no deja de sonreír). Todo empezó con una neumática y un motor de 25 CV. Vivíamos en Madrid y la única afición que compartíamos mi marido y yo era el agua. Matriculamos la neumática en Gijón cuando todavía no era obligatorio. Nuestro mar era el Tajo y nuestro amarre, el trastero. Con ese motor teníamos que disponer de titulación, así que me matriculé en una academia de Madrid para obtener el título de patrón de yate. Fue mi marido el que me animó a practicar y ambos tuvimos claro que tenía que ser en Mallorca. Con 30 años ingresé en la residencia de la Escuela de Vela de Palma,  en régimen de internado, con chavales de 10, 12 y 16 años que creían que yo iba a ser su profesora. Me inscribí en cursos de vela ligera y crucero, y mi marido y yo tuvimos claro que queríamos vivir en un barco y, evidentemente, no podíamos vivir en un barco en Madrid. Cuando colgamos el cartel de «Se vende» en nuestro piso madrileño, se abrió el mundo ante nosotros.

Trabajé como marinera en Cruceros Kontiki y luego decidimos comprarnos nuestro primer barco, un  Oceanis 350. Lo trajimos de Barcelona. Lo alquilábamos y vivíamos en él con todo nuestro equipaje, lo poco que teníamos. Nuestros padres no lo entendían pero acabaron aceptándolo.



P.– ¿Qué soñaba entonces?



R.– Nuestro proyecto era dar la vuelta al mundo navegando pero no teníamos el barco apropiado. Navegábamos con amistades en barcos de más eslora y, en medio del temporal, no tienen comparación un barco grande o uno pequeño. Todavía tenemos ese sueño. Es nuestro sueño pendiente.



P.–  ¿Cuál ha sido la travesía de su vida? 



R.– De Canarias a Martinica a vela en veinte días  a bordo de un Jeanneau Sun Odyssey 45. No me hubiera importado que fueran cuarenta. Celebramos el fin del año 2000 en medio del Atlántico. Recuerdo que cenamos lentejas en alta mar (me echo a reír yo). Navegamos desde Palma hasta Gibraltar, La Palma y Hierro hasta arribar a La Martinica. Estuvimos un mes por el mar Caribe.



P.– ¿Cómo abordaron la creación de su propia escuela?



R.– Empezamos a impartir clases y expedir titulaciones de recreo. Fui la primera mujer en Palma que impartió enseñanzas náuticas y, al principio, fue espantoso. Los alumnos preguntaban que qué hacía una mujer allí. Poco a poco la presencia de las mujeres en la náutica de recreo fue aumentando y, con los años, mi trayectoria profesional acabó venciendo cualquier recelo. Ahora empezamos a dejar espacio a la gente joven e intentamos delegar sin soltar amarras.



P.– ¿Ha echado alguna vez de menos el ejercicio de la Medicina?



R.– No. Nunca. Disfruto de la enseñanza y de la navegación. Mi familia no lo entendía, pero tuve un profesor en Alicante, cuando empecé la Formación Profesional de Patrón de Cabotaje, que me animó mucho a seguir mi sueño. Además,  mi marido empezó a acompañarme en los estudios y en el interés, pero la decisión y el impulso fueron netamente míos. La jefa de mi marido auguró que no íbamos a durar ni un año y aquí estamos, veintisiete años después. Fue la mejor decisión de nuestra vida.



ENTREVISTA

«No sé cómo sería trabajar con mujeres»

Belén Rubio Alonso (Campomanes, 1977), mecánica marinera, es una de las diez mujeres que en España son agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil


DONES DEL VENT

La mirada oceánica de María Muiña

Ha cubierto las principales regatas de vela del mundo. Sus imágenes transmiten un relato instantáneo, vigoroso y pulcro. «Las mujeres tenemos un ojo distinto, otra sensibilidad, ni mejor ni peor».


DONES DEL VENT

La esperanza olímpica de la vela menorquina

Julia Rita Román (Maó, 1989), graduada en Fisioterapia por la UIB y regatista, se jugará el próximo mes de agosto, en el Mundial 49er FX, su clasificación para los JJOO de Tokio 2020


DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Una científica entre el Mediterráneo y el Ártico

Marina Sanz-Martín (Albacete, 1988) es doctora en Ciencias del Mar por la Universidad de Barcelona y máster en Cambio Global por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Su tesis doctoral, que acaba de defender, versa sobre los efectos del CO2 en el Ártico y su influencia en el cambio climático.


PERSONAJE

Una ingeniera naval para megayates

Mónica del Toro Sánchez (Madrid, 1974) es ingeniera naval y oceánica por la Universidad Politécnica de Madrid y cofundadora de Atlante, una consultoría en ingeniería marina radicada en Palma


PERFIL

La patrona del Derecho Marítimo Internacional

Rolande Sbert Himgi (Palma, 1989) es licenciada en Derecho por la Universitat de les Illes Balears y máster en Gestión de Empresas Marítimo Portuarias y en Derecho Marítimo por la Universidad de Deusto. Ha liderado la defensa de algunos de los procesos penales de la mar más mediáticos  de los últimos años


INVESTIGACIÓN

"El mar es el pulmón de la tierra"

Salud Deudero es doctora en Biología y directora del Centre Oceanogràfic de les Balears. Estuvo en el equipo preolímpico de vela y sigue navegando los fines de semana por placer. «Los científicos –asegura– somos como los médicos del mar, somos los que lo observamos, diagnosticamos y prescribimos el tratamiento adecuado»


VUELTA AL MUNDO

Así es Támara Echegoyen, la primera española en la Volvo Ocean Race

Orensana de 33 años, en su infancia practicó ballet, gimnasia, fútbol, voleibol y patinaje. A los 15 años se decantó por la vela. Cinco veces campeona del mundo, oro en Londres 2012 y ahora navegante oceánica. Un palmarés de leyenda.


SOLIDARIDAD

La brújula de la Fundació Joves Navegants

Claudia Suárez Neuhaus (Buenos Aires, 1965), empresaria y navegante, relaciones públicas profesional y vital, dice de sí misma que ha nacido tres veces: la primera, en Argentina; la segunda, cuando llegó a España, en 1974, y la última, cuando se radicó en Mallorca, en 1999 porque cada cambio “es para no volver atrás”.


 

Una patrona en un sector dominado por los hombres

Julia Casanueva (Santander, 1958) es la única mujer en España que preside una federación olímpica (la RFEV) y la única en la ejecutiva de ADES, la entidad que aglutina los órganos gestores del deporte español.


LITERATURA

Los mil viajes de la capitana de ‘La Maga’

La escritora Ana Capsir Brasas (Valencia, 1959) es bióloga especializada en Bioquímica. Durante 10 años estudió el mecanismo de las hormonas vegetales en el CSIC hasta que sustituyó su vocación científica por su auténtica pasión: la mar.


SOLIDARIDAD

Se buscan marineras contra el cáncer

Natalia Enseñat (Puerto de Pollença, 1971) lidera el proyecto Ocean Dream para recaudar fondos contra el cáncer. Cruzará el Atlántico en una travesía solidaria junto a otras tres tripulantes que hayan pasado por un cáncer y estén dadas de alta o en fase de remisión


PERSONAJES

La licenciada en Bellas Artes que se convirtió en divulgadora

Ana Bonilla acababa de abrir su estudio de ilustración cuando oyó hablar de la expedición Malaspina. Sin conocerle, se puso en contacto con el científico Carlos Duarte. Así nació el cómic de esta vuelta al mundo


HISTORIA

Mujeres con sal en las venas

La autora repasa algunos de los nombres más destacados de mujeres que fueron pioneras en el mar, desde las famosas piratas Anne Bonny y Mary Read hasta las regatistas oceánicas españolas Anna Corbella y Támara Echegoyen.


 

Tomoko Konishi, una pionera moderna en el país del Sol Naciente

La joven marina japonesa se convirtió el pasado mes de abril en la primera mujer que ha ascendido al grado de capitán en la historia de la prestigiosa naviera NYK


 

Laura Quetglas, una mallorquina en la élite del paddle surf

Ocupa el puesto número once en el ranking mundial de SUP. A pesar de las condiciones extremas que soporta en las travesías, de hasta 220 kilómetros, no tiene miedo: «Sólo pienso en lo que he entrenado»


PIONERAS

La mujer española que se vistió de hombre para ser soldado

La increíble historia Ana María de Soto, que se fingió varón para poder alistarse en la Armada española y combatir, entre otras, en la batalla del Cabo San Vicente