DONES DEL VENT

PERSONAJES

La licenciada en Bellas Artes que se convirtió en divulgadora

EMPAR ISABEL BOSCH
Ana Bonilla acababa de abrir su estudio de ilustración cuando oyó hablar de la expedición Malaspina. Sin conocerle, se puso en contacto con el científico Carlos Duarte. Así nació el cómic de esta vuelta al mundo

Ana Bonilla (Talavera de la Reina, 1976) estudió Bellas Artes y Antropología cultural, reside en Palma de Mallorca y su trabajo consiste en concienciar a la sociedad sobre la necesidad de una gestión sostenible de los mares, océanos y costas. 



Entre un 50 y un 80% de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie del océano, que constituye el 90% del espacio habitable del planeta. Más del 90% de este espacio no ha sido explorado todavía.



Los océanos generan la mayor parte del oxígeno que respiramos, absorben una gran cantidad de las emisiones de carbono, ofrecen comida y nutrientes, son fuente de medicamentos,  regulan el clima, son económicamente importantes para los países que necesitan del turismo, la pesca y otros recursos marinos, además de ser la espina dorsal del comercio.



Desde el año 2009,  el 8 de junio celebramos el Día Mundial de los Océanos,  declarado por Naciones Unidas  para movilizar a la población mundial entorno al objetivo de una gestión sostenible de los mares y océanos



Pregunta.– ¿Cómo llega una licenciada en Bellas Artes a divulgadora científica?



Respuesta.– Viviendo en Barcelona escuché hablar de la expedición científica Malaspina a unos amigos investigadores.  Me pareció muy interesante: doscientos cincuenta científicos iban a participar en un proyecto que consistía en circunnavegar el globo a bordo del Hespérides para estudiar el impacto del cambio climático en el océano. Por entonces yo había fundado con mi  compañero  Luis Resines la  empresa de diseño e ilustración  Pelopanton   y se nos ocurrió enviarle una carta al director de la expedición, Carlos Duarte,  al que no conocíamos de nada,  con la propuesta de dibujar un cómic  sobre el trabajo de investigación que iban a llevar a cabo. Desde entonces, todo ha sido un no parar. La sociedad y, sobre todo, las escuelas,  se interesan mucho por el cómic como soporte educativo y nuestro primer reto fue cómo poner en valor los datos que recogían los investigadores en una novela gráfica.  Así  fue cómo creamos Expedición Malaspina: un viaje de doscientos años, con Luis Resines como dibujante, David Finch como guionista y yo misma como directora de arte. A raíz de esta experiencia tuve la oportunidad de trabajar  de nuevo con el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)  y la Universidad del Ártico de Noruega en un proyecto sobre el cambio climático. Mi trabajo consistía en trasmitir cómo funcionan las corrientes marinas y lo importante que es conocerlas para entender lo que está ocurriendo con el clima. Se nos ocurrió contar la historia de los patitos de goma. ¿Conoces la historia de los patitos de goma?



P.– No, la verdad.



R.– De un carguero que navegaba de Hong Kong a Washington cayó un contenedor de patitos de goma cerca de las Islas Aleutianas, en el Pacífico, y los patitos fueron a parar a las costas donde los llevaban las corrientes marinas,  durante años, así  que,  con esta historia,  explicamos cómo las corrientes marinas afectan al deshielo del Ártico.



P.– ¿Y cómo llegaste a Mallorca?



R.– Empecé a colaborar con Dani Oro, investigador del Instituto del Mediterráneo de Estudios Avanzados,  IMEDEA , en un estudio sobre el factor de mortalidad de las aves marinas endémicas de Baleares, en concreto,  sobre la pardela balear, que aquí llamáis viret petit. Mi misión fue crear una aplicación con ilustraciones para que los pescadores pudieran comunicarnos si, por accidente, caía alguna ave en sus artes de pesca. Fue un trabajo muy productivo que pudimos llevar a cabo en colaboración con las cofradías de pescadores que se implicaron muchísimo y contribuyeron a que pudiéramos recabar  información instantánea sobre las aves marinas con toda suerte de datos valiosos: fecha, hora, coordenadas... Y, además, con  una fotografía adjunta del ave capturada. Todo con un solo click.



P.– ¿En qué proyecto estás embarcada  en la actualidad?



R.– Ahora participo en un proyecto del SOCIB de sistemas de observación oceanográficos que recogen datos geofísicos, físicos y químicos para  averiguar cómo funciona el sistema meteorológico del mar.  El objeto de la investigación es, entre otros,  averiguar  cómo funcionan en el Mediterráneo las corrientes marinas con el fin de atajar posibles emergencias en el mar, como un vertido de petróleo, por ejemplo, o crear modelos para la prevención de las popularmente conocidas como risagas de Ciutadella.  Mi tarea es dar a conocer que existen esos datos, para qué sirven y cómo se pueden interpretar.



P.– ¿Te satisface la evolución de ilustradora a  divulgadora científica?



R.– ¡Sí, me encanta! Aunque cuando empecé me dije: Madre mía ¿dónde me he metido? ¡Si yo estudié Bellas Artes!



 

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