ENTRE EL CIELO Y LAS OLAS

VENDÉE GLOBE

La regata de las regatas

Han pasado 27 años desde que asistí a la salida de la primera Vendée Globe en las Sables d’Olonne en Francia y la verdad es que, en esta ocasión, como corresponsal de Gaceta Náutica y con 64 años a mis espaldas repletos de vida y de mar, siento la misma ilusión que entonces, pues se trata de la regata de regatas, de la prueba deportiva más dura del mundo; de una delicada combinación de destreza deportiva y un contundente control de las propias emociones.

Y, como en aquellos lejanos tiempos, me acompaña mi querida Magdalena, mi mujer desde hace 40 años que, como siempre, me ayudará a ver y filmar con ese especial ojo mágico con el que las mujeres apreciáis las cosas de la mar. 

Para mí es un privilegio poder volver como periodista; como atento observador de lo que pase, para después contarlo a los lectores de nuestra querida Gaceta Náutica, que ha sido seleccionada entre los cien medios que tendrán acreditación en la regata, pues ha habido más de 400 solicitudes, que era imposible atender, conceder entrevistas, y embarcar en la salida. Recuerdo como si fuera hoy cuando Philippe Jeantot, doble ganador de la BOC Challenge, vuelta al mundo con escalas, dijo que esa prueba era demasiado fácil; que para cuando estabas concentrado en sacar el mayor partido del velero tenías que llegar a un puerto. Así que, con su amigo Lamazou, convencieron al departamento francés de Vendée para que les ayudara a organizar lo que ya desde entonces llamaron el Everest de la Mar: el más difícil todavía; una regata casi inhumana que pusiera a marinos y barcos al borde del precipicio, más allá de los límites, como de hecho así ha sido en cada una de las ediciones celebradas, y muy especialmente en la precursora, la Golden Globe de 1968, que ganaría Knox Johnston, tras la retirada de casi todos los otros participantes y la muerte de uno de ellos.

Celebrada cada cuatro años, sus reglas son simples: navegar en soledad y sin escalas alrededor del mundo dejando por babor los cabos de Buena Esperanza, Lewin y Hornos.  En un principio podían navegar por donde les venía en gana, por lo que la mayor parte de los participantes realizaban descensos muy peligrosos por latitudes donde los icebergs podían destrozar cualquier barco, Sin embargo, en 1996 la Marina Australiana se vio obligada a mandar dos fragatas para rescatar a tres navegantes que habían volcado en unos puntos a los que sus helicópteros no podían llegar, por lo que se acordó con la organización que, en las siguientes ediciones, se impusiera un límite en la latitud por la que navegarían los veleros. Para ello se establecieron varias «puertas» de GPS que no se pueden sobrepasar, con lo que se asegura de alguna forma una mayor integridad de los navegantes.

En todas las ocasiones en las que he asistido a la salida de esta regata, todas menos una, que estaba viviendo en los Estados Unidos, siempre me quedó la duda sobre las motivaciones que pueden impulsar a un ser humano a someterse a semejante tortura. Sin embargo, cuando hablas de esto con expertos marinos adviertes en seguida que te encuentras delante de seres diferentes, de hombres y mujeres que lograron superar primero las diferentes trabas que la mar les puso delante en sus largas trayectorias como marinos oceánicos, y que, por ello, necesitan el más difícil todavía, algo así como subir al Everest en solitario, corriendo y sin oxígeno. Espero amigos ser capaz de transmitiros toda la emoción de la regata de regatas; y esta vez lo haremos de la mano de Gaceta Náutica.

 



ANÁLISIS

Coto definitivo a los piratas del patrimonio sumergido

La nueva Ley de Navegación Marítima hubiera impedido el saqueo de Odyssey


OPINIÓN

El valor de la libertad

"Gaceta Náutica ha sabido preservar y proteger para sus lectores la esencia del periodismo: verdad, libertad e independencia"


 

Las concesiones administrativas deben ajustarse a la ley

La reciente sentencia del Tribunal Supremo anulando la concesión al Club de Vela de Andratx es un aviso para aquellos que se empeñan en jugar con lo público como si solo perteneciese a una elite de funcionarios y políticos.


SEGURIDAD

Arneses y chalecos, incómodos pero vitales en solitario

La reciente muerte del navegante Francisco Puxol, cuyo cuerpo fue encontrado por un pesquero que faenaba cerca de la playa de Alcanar, en Castellón, vuelve a poner sobre la borda los peligros de la navegación en solitario aunque sea costera.


LEGISLACIÓN

Nueva norma ilícita de la Marina Mercante

El Decreto Ley de 14 de octubre de 2014 sobre la regulación de los títulos náuticos, introduce de «tapadillo» por medio de una disposición adicional, la quinta, que las autoridades españolas puedan exigir títulos a los patrones de embarcaciones de recreo con banderas extranjeras en base a su lugar de residencia o nacionalidad.


INFRAESTRUCTURAS

Necesitamos más rampas

Estas instalaciones son la única salida que le queda a la gente para disfrutar de la mar, pero hay pocas, carecen de aparcamiento o son caras.


SEGURIDAD

La vuelta al mundo demuestra que la mar es un gran basurero

Cinco de los siete veleros retirados de la Vendée Globe han sufrido impactos con objetos flotantes no identificados, un problema frente al que casi nada se puede hacer


NÁUTICA

El rotundo éxito de la náutica de recreo francesa

Un millón y medio de personas han visitado el puerto de salida. Trescientos colegios han llevado a sus chavales para explicarles la hazaña de quienes participan, e influir en una educación basada en el coraje y la superación de uno mismo como base para su desarrollo en una vida que, con toda seguridad, no será fácil.


VENDÉE GLOBE

Un héroe español en la madre de todas las regatas

Costa ha contado con un presupuesto de 300.000 euros, menos de un diez por cien que los barcos más punteros.


 

Las «superolas» del Golfo

Hay dos libros que han tratado de los temporales en el Golfo de León, lugar de la desaparición del velero Sirius, y que suelen ser recurrentes a la hora de estudiar los naufragios en esas duras y cercanas aguas cuando sopla la Tramuntana con intensidad: Navegación con Mal Tiempo, de Adlard Coles, la Biblia de los temporales, y mi modesta contribución, Temporales y Naufragios, en el que, precisamente, narro la catástrofe acaecida en la regata Nialurgue de 1995 en el Golfo de León, con un balance de 10 muertos, 40 personas rescatadas y varios barcos abandonados. En este libro también investigué el naufragio de mi amigo Eugenio Pire en las costas de Cerdeña, tras correr también durante tres días una fortísima Tramuntana.


 

Las otras carabelas de Colón

Nueva tragedia marítima; y no es que yo pretenda bajaros la subterránea moral marítima que solemos tener con otro drama, pero creo que, en nuestro país el tema marino en general se ha hecho tan mal, que ha tocado fondo, y en el futuro solo puede mejorar. Veréis:


 

Encuentro en Mallorca con la «dama de los mares»

La primera mujer que dio la vuelta al mundo a vela en solitario y sin escalas recaló en Mallorca. Su barco tenía el motor roto y decidió volver a Francia a vela cuando supo lo que costaba repararlo. También quisieron cobrarle por remolcarla hasta que encontrará viento. Lo cuenta PIPE SARMIENTO.