ENTRE EL CIELO Y LAS OLAS

ANÁLISIS

Coto definitivo a los piratas del patrimonio sumergido

PIPE SARMIENTO
La nueva Ley de Navegación Marítima hubiera impedido el saqueo de Odyssey

Poco a poco, nuestra mar, históricamente abandonada por la clase política, va entrando en la vida de todos y la nueva Ley de Navegación Marítima es un ejemplo, pues por primera vez se regula más allá del transporte y la marina mercante; se confirma que la mar nacional es un bien común de los españoles donde se realizan muchas actividades, tanto lúdicas y culturales como comerciales y, por lo tanto, era obligado darle un marco jurídico adecuado.



Aprobada en 2014, y tras 129 años sin actualizar la Legislación Marítima Mercantil, con lo que se demuestra una vez más el interés de nuestros legisladores por la mar, no fue  hasta hace unas semanas cuando se publicó su Reglamento, para regular todos los temas administrativos de la mar: policía marítima, náutica de recreo, seguros,  abordajes, extracciones marítimas, salvamentos y sus procedimientos.



Aunque, sin ninguna duda, es muy especial para quienes venimos trabajando en la protección de nuestro patrimonio submarino en una lucha desigual contra los piratas y sus socios administrativos de la clase política. Si esta ley hubiera estado en vigor, no se hubiera producido el vergonzoso caso Odyssey, pues fueron nuestros funcionarios los causantes del latrocinio practicado por tipos que desprecian los métodos arqueológicos y la memoria de quienes perdieron la vida en estas «tumbas de agua» en las que se convierten nuestros barcos de Estado tras su naufragio.



La nueva ley, que deroga la vetusta de Extracciones y Hallazgos de 1962, distingue entre operaciones de exploración y de extracción, estableciendo que cualquier rastreo para la localización de buques naufragados en aguas interiores o en el mar territorial necesitará autorización de nuestra Armada -arts 376 y 377-. Y, en el caso de que se concediese un permiso arqueológico, establecerán las condiciones y plazos para realizarlas, inspeccionando en todo momento dichas actividades. Con ello, queda suprimida la potestad de las comunidades autónomas, causantes también del desaguisado de Odyssey, pues la Junta de Andalucía fue incapaz de detenerlos. También suprime la ambigua figura del hallazgo, que concedía un premio a los que encontraban algo en la mar de forma casual, sin que nadie pudiera controlar si había sido fruto de una búsqueda. 



Otro aspecto fundamental de la nueva Ley es el reconocimiento de nuestros derechos -más allá del mar territorial- que, como sabéis, alcanza hasta las primeras 12 millas. A partir de ahora se perseguirá cualquier actividad de rastreo o extracción en nuestra zona contigua -desde las 12 primeras millas hasta las 24-, e, incluso, en la zona económico exclusiva, que llega hasta las 200 millas; también hasta los límites de la Plataforma Continental. Algo fantástico, pues los piratas de Odyssey expoliaron durante años nuestra zona contigua del Mar de Alborán sin que nuestras autoridades lo impidieran, alegando falta de jurisdicción; algo absurdo, cuando todos los países firmantes de la Convención del Derecho de la Mar, donde se fijaron dichas zonas, lo hacían. Recuerdo cuando un magistrado nos preguntó si la policía podía actuar fuera de las 12 millas del mar territorial: le dijimos que sí, que estaba claro tras nuestra adhesión a la Convención. Sin embargo, las presiones, corrupción y complejos de los políticos paralizaron los procedimientos instados en España contra Odyssey.



Pero donde, sin duda, la nueva ley es más contundente es en los artículos 382, 358 y 359, que dicen «los buques y embarcaciones de Estado españoles naufragados o hundidos, sus restos y sus equipos y carga, son bienes de dominio público estatal, inalienables, imprescriptibles e inembargables, y gozan de inmunidad de jurisdicción, cualquiera que sea el momento en que se produjo su pérdida y el lugar en el que se encuentren». Con esta ley Odyssey no habría podido expoliar nada; tampoco el San Diego, el Concepción, el Maravillas, el Atocha y otros muchos barcos, esquilmados y destrozados sin protesta alguna por parte de nuestro Gobierno. Con este texto legal los cazatesoros ya no podrán volver a nuestras aguas amparados en unos políticos que antepusieron sus intereses a los de los españoles; ahora los cuidan la Armada: un verdadero antes y después.



OPINIÓN

El valor de la libertad

"Gaceta Náutica ha sabido preservar y proteger para sus lectores la esencia del periodismo: verdad, libertad e independencia"


 

Las concesiones administrativas deben ajustarse a la ley

La reciente sentencia del Tribunal Supremo anulando la concesión al Club de Vela de Andratx es un aviso para aquellos que se empeñan en jugar con lo público como si solo perteneciese a una elite de funcionarios y políticos.


SEGURIDAD

Arneses y chalecos, incómodos pero vitales en solitario

La reciente muerte del navegante Francisco Puxol, cuyo cuerpo fue encontrado por un pesquero que faenaba cerca de la playa de Alcanar, en Castellón, vuelve a poner sobre la borda los peligros de la navegación en solitario aunque sea costera.


LEGISLACIÓN

Nueva norma ilícita de la Marina Mercante

El Decreto Ley de 14 de octubre de 2014 sobre la regulación de los títulos náuticos, introduce de «tapadillo» por medio de una disposición adicional, la quinta, que las autoridades españolas puedan exigir títulos a los patrones de embarcaciones de recreo con banderas extranjeras en base a su lugar de residencia o nacionalidad.


INFRAESTRUCTURAS

Necesitamos más rampas

Estas instalaciones son la única salida que le queda a la gente para disfrutar de la mar, pero hay pocas, carecen de aparcamiento o son caras.


SEGURIDAD

La vuelta al mundo demuestra que la mar es un gran basurero

Cinco de los siete veleros retirados de la Vendée Globe han sufrido impactos con objetos flotantes no identificados, un problema frente al que casi nada se puede hacer


NÁUTICA

El rotundo éxito de la náutica de recreo francesa

Un millón y medio de personas han visitado el puerto de salida. Trescientos colegios han llevado a sus chavales para explicarles la hazaña de quienes participan, e influir en una educación basada en el coraje y la superación de uno mismo como base para su desarrollo en una vida que, con toda seguridad, no será fácil.


VENDÉE GLOBE

Un héroe español en la madre de todas las regatas

Costa ha contado con un presupuesto de 300.000 euros, menos de un diez por cien que los barcos más punteros.


VENDÉE GLOBE

La regata de las regatas

Han pasado 27 años desde que asistí a la salida de la primera Vendée Globe en las Sables d’Olonne en Francia y la verdad es que, en esta ocasión, como corresponsal de Gaceta Náutica y con 64 años a mis espaldas repletos de vida y de mar, siento la misma ilusión que entonces, pues se trata de la regata de regatas, de la prueba deportiva más dura del mundo; de una delicada combinación de destreza deportiva y un contundente control de las propias emociones.


 

Las «superolas» del Golfo

Hay dos libros que han tratado de los temporales en el Golfo de León, lugar de la desaparición del velero Sirius, y que suelen ser recurrentes a la hora de estudiar los naufragios en esas duras y cercanas aguas cuando sopla la Tramuntana con intensidad: Navegación con Mal Tiempo, de Adlard Coles, la Biblia de los temporales, y mi modesta contribución, Temporales y Naufragios, en el que, precisamente, narro la catástrofe acaecida en la regata Nialurgue de 1995 en el Golfo de León, con un balance de 10 muertos, 40 personas rescatadas y varios barcos abandonados. En este libro también investigué el naufragio de mi amigo Eugenio Pire en las costas de Cerdeña, tras correr también durante tres días una fortísima Tramuntana.


 

Las otras carabelas de Colón

Nueva tragedia marítima; y no es que yo pretenda bajaros la subterránea moral marítima que solemos tener con otro drama, pero creo que, en nuestro país el tema marino en general se ha hecho tan mal, que ha tocado fondo, y en el futuro solo puede mejorar. Veréis:


 

Encuentro en Mallorca con la «dama de los mares»

La primera mujer que dio la vuelta al mundo a vela en solitario y sin escalas recaló en Mallorca. Su barco tenía el motor roto y decidió volver a Francia a vela cuando supo lo que costaba repararlo. También quisieron cobrarle por remolcarla hasta que encontrará viento. Lo cuenta PIPE SARMIENTO.