GN 2002-2017 15 ANIVERSARIO

OPINIÓN

El ágora de la náutica

Escribir en la edición especial por el décimo quinto aniversario es toda una responsabilidad y una capacidad de concreción que no está a mi alcance. ¿Qué puedo decir de la GN y su larga travesía que no hayan citado otros en este mismo número?
DIEGO RIERA

A lo mejor no es tan difícil. Actualmente soy uno de los profesores que dan los cursos de monitor I y II que organiza la Conselleria con la Federación de Vela. En una de las asignaturas hablamos de las competiciones y en el último apartado explico cómo hacer la entrega de premios: hay que saber a cuántos se premia, debe estar siempre el vocal de vela (o el gerente o el presidente del club), la importancia del sponsor, autoridades si las hubiese, la necesidad de un presentador desenvuelto y, sobre todo, los agradecimientos. Siempre que me ha tocado estar delante he empezado con un pareado «es de bien nacidos ser agradecidos» y por eso tanto en una regata fumicuqui como en estas líneas hay que empezar así.



Gracias a Elena y José  Luis por su trabajo y esfuerzo en sacar adelante un periódico (y una web, un programa de radio, redes sociales y los premios Timón), por tener una línea editorial clara y sin dobleces por muchos disgustos que eso haya podido traer. Gracias a Julio por corregir los textos que envío y hacer que queden presentables.



Sin duda, gracias a Juan Enseñat por animarme a escribir y al resto de colaboradores, al azote de Quiroga o el incendiario de Darder, a la incorporación de Empar Isabel Bosch con la interesantísima sección de Dones del vent, a Luis Pomar, Juan Poyatos Juan José Merayo, Juanjo y unos cuantos más que participan de esta aventura.



Y creo que con este listado –incompleto– de nombres voy hilvanando el artículo, porque lo importante de la GN no es sólo que nos informe de las regatas que se hacen en clubes que habitualmente no visitamos y que, de otra forma, no tendríamos noticia, sino que este periódico es el ágora, es el punto de reunión donde se habla de la náutica en nuestras islas. En algún momento nos subimos a un barco, sea para remar por la bahía, pescar o competir a vela, pero es alrededor de este periódico donde nos sentamos y compartimos lo que nos ha pasado, lo que pensamos o lo que opinamos de este o aquel tema.



Puede que no estemos de acuerdo con lo que leemos pero seguro que ya nos pone sobre la pista e iniciamos una charla con los conocidos del pantalán. Sin duda el trabajo de estos 15 años y de los próximos 15 es crear una comunidad náutica y trasmitirnos amor por el mar.



Diego Riera Hevia es biólogo, monitor de vela y escritor de relatos.