GN 2002-2017 15 ANIVERSARIO

ANÁLISIS

Piragüismo: de la precariedad a la gloria

"Gaceta Náutica fue fundamental, dio visibilidad al piragüismo de las islas en todas sus modalidades y fue altavoz de unos resultados que ya empezaban a llegar".
JOSÉ RIUDAVETS

Aquel día, cuando Elena Pipó se puso en contacto con nosotros, no podíamos dar crédito. Acostumbrados, como estábamos, a mendigar espacio en los medios de comunicación locales para dar visibilidad a las competiciones de piragüismo que se celebraban y a los resultados más destacados, nos sorprendió mucho que Gaceta Náutica fuese a contar con una sección permanente dedicada al piragüismo. Nos dio la mayor de las alegrías.



Hacía poco que nos habíamos hecho cargo de la dirección de la Federación Balear de Piragüismo. Éramos un grupo de piragüistas ya retirados de la competición, pero con larga experiencia. La mayoría formados en la sección de piragüismo del Real Club Náutico de Palma, auténtica alma mater de piragüismo en las islas. Además de la gestión federativa, también se debía poner en funcionamiento el Programa de Tecnificación de Piragüismo del Govern Balear, que apenas tenía unos meses de vida. El objetivo que nos marcamos era situar a los piragüistas de Baleares en los primeros puestos del ranking nacional.



Veníamos de la práctica de un deporte en condiciones precarias, con una escasez de medios enorme. Además contábamos con el eterno hándicap de la insularidad, que disparaba todos los costes cada vez que teníamos que desplazarnos a un campeonato. Con suerte se viajaba a dos competiciones al año. Casi siempre debíamos recurrir a la generosidad de nuestros colegas de la península para que nos cediesen embarcaciones, que evidentemente no eran el último modelo, ni estaban en el mejor estado. De hecho no era extraño devolverlas en mejores condiciones de uso tras un par de pequeños arreglos.



De nuestro paso por el piragüismo de competición y también gracias a aventuras en otras disciplinas deportivas recogimos diferentes ideas y métodos. Queríamos ponerlos en práctica para conseguir que  nuestros piragüistas pudiesen disponer de los medios y recursos que nosotros no habíamos tenido.



El Programa de Tecnificación de Piragüismo iba a permitir que los más prometedores palistas en edad escolar tuviesen más fácil compaginar  la práctica deportiva con sus estudios. Pero el problema con el que nos encontrábamos es que apenas había clubes y pocos practicantes. En estas condiciones iba ser difícil justificar la continuidad de un centro de tecnificación. El único club balear con actividad a nivel nacional era el Real Club Náutico de Palma, una entidad con clara vocación de promoción del deporte y que ya llevaba unas temporadas con una apuesta por el piragüismo, formando a los técnicos y facilitando los desplazamientos y la adquisición de material. Teníamos claro que este era el modelo a seguir.



Necesitábamos clubes náuticos que se implicasen. Clubes náuticos con clara vocación de promoción de los deportes, clubes consecuentes con su razón de ser y no marinas encubiertas.



Así que empezamos a concertar reuniones con varias Juntas Directivas de clubes náuticos. La mayoría contaba con una sección de vela ligera y secciones de pesca, más o menos activas. La disposición era buena, pero no tenían muy claro la actividad deportiva que se le planteaba. Había un gran desconocimiento de nuestro deporte. Y aquí es donde la Gaceta Náutica fue fundamental, dio visibilidad al piragüismo de las islas en todas sus modalidades y fue altavoz de unos resultados que ya empezaban a llegar.



A partir de ese momento todo fue mucho más fácil. Y a día de hoy el piragüismo balear es la referencia indiscutible de este deporte en España. El Real Club Náutico de Porto Petro ha conseguido consolidar su regata como una de las mejores pruebas de kayak de mar de España; el Real Club Náutico del Port de Pollença tiene al mejor grupo de canoítas de España y junto con el Real Club Náutico de Palma son habituales en los primeros puestos en los Campeonatos de España por clubes; el Club de Vela del Port d’Andratx, el Club Marítimo de Mahón y el Club Náutico de San Antonio también destacan a nivel nacional con sus resultados, especialmente en categoría infantil. Individualmente, los resultados son espectaculares, la presencia de los palistas de Baleares es habitual en las finales olímpicas y de campeonatos del mundo. No está mal para una comunidad pequeña y un deporte minoritario.



Esperamos muchos años más de Gaceta Náutica apoyando, como siempre, al piragüismo. Su última aportación al reconocimiento de nuestro deporte ha sido la implantación de una categoría de Piragüismo en sus premios Timón, cuyo primer ganador fue el campeón olímpico Marcus Cooper. Gracias por estar ahí.



Y, por último, permítanme hacer una petición a las Administraciones: cuiden a los clubes náuticos: son el lugar donde se inician en la náutica cientos de niños, canteras de deportistas y auténticas escuelas del mar.





José Riudavets es docente y fue director técnico de la Federación Balear de Piragüismo.