CLUBES

ENTREVISTA

"Los clubes náuticos somos polideportivos que no le cuestan ni un euro al contribuyente"

El presidente de la ACNB repasa los 14 años de existencia de la asociación tras recibir el premio Marcial Sánchez Barcaiztegui
JOSÉ LUIS MIRÓ

Miquel Suñer (Campos, 1948) preside la ACNB desde 2008. En este tiempo la mayoría de clubes han conseguido sentar las bases de su futuro adaptándose a la Ley de Puertos de Baleares promulgada en 2005. El Comité Organizador del Salón Náutico de Palma le otorgó el pasado mes de mayo el Premio Marcial Sánchez Barcaiztegui por su trayectoria al frente de la asociación, en la que nunca se ha guardado una opinión  incómoda. Hombre reflexivo, puede tardar varios segundos en empezar a responder cada preguta, pero una vez que ha empezado su discurso carece de titubeos. Famosas son sus sentencias apelando al refranero popular mallorquín. Y su talante para la negociación.    



Pregunta.- La ACNB ha cumplido 14 años. ¿Cuál fue el motivo de su creación?



Respuesta.- Cuando salió el concurso del Club de Vela de Andratx, los clubes náuticos y las marinas estábamos integrados en Anade, la asociación de instalaciones náuticas deportivas. Nos dimos cuenta entonces de que no podíamos dejar que el gato guardase el queso. Decidimos desligarnos de las marinas al hacerse evidente que los intereses de unos y otros eran muy distintos. No tenía sentido que compartiéramos un mismo foro cuando los concesionarios de marinas acaban de dejar claro en Andratx que no renunciaban a quedarse con los puertos que los clubes gestionábamos. De esa ruptura nació la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB), hasta hoy.



P.- ¿Qué balance hace de estos 14 años?



R.- Muy bueno. La ACNB ha conseguido unificar los criterios de todos los clubes de las Islas. Su papel fue fundamental en la aprobación de la Ley de Puertos de Baleares que ha permitido que casi todos los clubes hayan podido renovar sus concesiones por 30 años. Debemos estar muy satisfechos del trabajo realizado y de nuestros logros, aunque todavía nos queda bastante tarea por hacer. Hay varios miembros de la asociación cuyo futuro no está totalmente garantizado.



P.- De eso, si le parece, hablaremos más adelante. Antes quería preguntarle algo que creo es esencial. La inmensa mayoría de la gente no distingue un club de una marina, pero, como ya ha dicho, no son lo mismo. ¿Qué es exactamente un club náutico y que lo diferencia de una marina?



R.- Es muy fácil de explicar y de entender. Una marina es una sociedad formada por unos pocos accionistas cuyo objetivo, totalmente legítimo, es obtener un beneficio económico de la explotación de un puerto recreativo. Un club náutico es una entidad sin ánimo de lucro formada por socios que quieren disfrutar del mar. Los clubes garantizamos el acceso al mar de las economías modestas y medias, promovemos el deporte desde la base y además estamos abiertos a las ciudades y localidades donde estamos situados. ¿Sabe usted cuando nacieron los primeros clubes en España?



P.- ¿Cuándo?



R.- Cuando la economía permitió que personas humildes tuvieran un pequeño barco  con el que salir a navegar. Esas personas se asociaron y crearon los clubes. El modelo es totalmente sostenible, pues los ingresos que se obtienen se reinvierten en la mejora de la instalación y en los equipos deportivos y las escuelas de vela, que están abiertas a cualquier ciudadano, sea o no socio. A mí me da un poco de gracia cuando oigo hablar de esas jornada de puertas abiertas que organizan algunas marinas. ¡Pero si nosotros estamos abiertos todo el año! Hacemos posible que el mar no sea accesible sólo para la gente con más recursos económicos.



P.- Los políticos siempre tienen buenas palabras para los clubes náuticos, pero no sé si se traducen en hechos. ¿Cómo ha sido la relación de la ACNB con las instituciones?



R.- Mire, yo ya llevo varias legislaturas en las que han gobernado partidos de diferentes tendencias. Las palabras han sido siempre más o menos las mismas. Se dice de nosotros que somos un sector que aporta crecimiento y trabajo estable. También que somos «estratégicos». En eso están todos de acuerdo, pero, como usted sabe, una cosa son las palabras y otra los hechos. En general se ha conseguido lo mismo cuando el gobierno era progresista que cuando era conservador. Mi impresión es que estos últimos tenían ganas de hacer más cosas por la náutica, pero no se han atrevido para evitar críticas. Los progresistas siempre han tenido muy claro quién es su gente y la política que les interesaba hacer. Los sucesivos gobiernos se han dedicado a desarrollar la Ley de Puertos de Baleares, que se ha revelado como un buen instrumento para la gestión de las instalaciones que están bajo la competencia directa de la autonomía.



P.- La ACNB también ha tenido que lidiar con la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), un organismo muy controlado por técnicos y funcionarios que no aprecian el hecho diferencial de los clubes náuticos y que consideran que todos puertos deberían salir a subasta para que se lo quede el que más dinero ofrezca. Sostienen que lo contrario va contra la libre competencia.



R.- Esto se rebate fácil. Un club náutico es equivalente a un polideportivo municipal, con una salvedad importante: que el polideportivo ha sido construido, se mantiene y se dota de personal con cargo al erario, mientras que un club ha sido creado por sus socios y  fomenta el deporte tanto o más que el polideportivo sin costarle un duro al contribuyente, garantizando además el mantenimiento de un espacio de titularidad pública y creando riqueza y trabajo. Me parece una visión muy simplista y poco seria pretender que todo este beneficio social lo cubre una simple subasta.



P.- Usted denunció hace unos años del peligro que representaban algunos grupos empresariales que querían copar el negocio de la náutica recreativa. Era la época de Trapsa, de Díaz Ferrán y compañía. ¿Cree  ha remitido esa amenaza?



R.- En absoluto. La amenaza persiste. Ya no está Díaz Ferrán, pero está, por ejemplo, el Club Básico 12 Millas, que intenta quedarse con el histórico Club Náutico de Ibiza. Ahora hay una asociación de clubes náuticos que se cruza en el rumbo de estas empresas, pero el peligro sigue ahí. Hay personas que han estado trabajando en la administración central que saben cómo se maneja todo esto y ahora asesoran a empresas privadas y constructoras que buscan hacer negocio rápido en los puertos. Tenemos noticias, incluso, de un grupo canario que ha puesto su punto de mira en Baleares. 



P.- La ACNB ha sido muy crítica con los diferentes borradores del decreto de protección de la posidonia por considerar que va «contra el fondeo» y elude pronunciarse sobre el resto de factores que amenazan el medio ambiente marino. 



R.- Nuestra posición es la misma desde el principio y creemos que es muy razonable. Pedimos que el fondeo sea libre en arena. Todos sabemos que no se debe fondear sobre posidonia, porque, además del impacto ambiental, no es seguro. También pedimos que las boyas de delimitación no se instalen tan lejos de la costa, porque eso impide, precisamente, el fondeo sobre arena. No vemos problema en que se instalen fondeos ecológicos para grandes yates y que los residentes y dueños de pequeñas embarcaciones puedan disfrutar del mar en libertad.  Y Lo que está más claro que el agua es que la mayor amenaza para la posidonia la constituyen los vertidos de los emisarios y las desaladoras. Es un asunto que se ha politizado de una manera lamentable. Hace poco asistí a la sesión del Parlament donde se discutían una serie de enmiendas sobre la posidonia y sentí vergüenza. Me di cuenta de que el debate sólo servía para que unos partidos se opusieran a los otros sin importarles el fondo. Los ciudadanos deberían ir al menos una vez al Parlament para ser conscientes de que lo allí se hace. Lo comenté con otros responsables de asociaciones y todos estuvimos de acuerdo en que aquello fue un despropósito.



P.- En algunos casos, como el del Club Marítimo del Molinar o el Club Nàutic Portocolom, los clubes han sido objeto de campañas por parte de plataformas vecinales con un gran tirón mediático. ¿Cree que estas campañas dan una imagen distorsionada de los clubes? ¿Cómo cree que se les puede hacer frente?



R.-  Estos grupos, en efecto, tienen una gran penetración mediática, son pocos pero hacen mucho ruido y no buscan el bien de la sociedad. En Portocolom se han quejado de la obra de una rampa para que los niños puedan tirar sus barcos al mar y con el Molinar se ha hecho muchísima demagogia, comparando un puerto de un centenar de amarres con una marina de megayates. Yo me preguntó muchas veces qué es lo que buscan estas plataformas, porque no lo entiendo. Creo no se hacen bien ni a sí mismas.



P.- La ACNB fue la impulsora de la Confederación Española de Asociaciones de Clubes Náuticos. ¿Qué valoración hace de su trayectoria?



R.- Muy positiva. Empezamos siendo pocos, pero con el tiempo hemos conseguido reunir una masa social muy importante y, gracias a ello, los poderes públicos nos ven como un interlocutor influyente. Hemos sido recibidos regularmente por representantes del Puertos del Estado, de la Dirección General de la Marina Mercante, del Consejo Superior de Deportes y del Ministerio de Trabajo. La unión nos ha servido también para detectar que los clubes de toda España compartimos muchos problemas y que las soluciones tenemos que encontrarlas entre todos. Gracias a la CEACNA hemos podido divulgar nuestro hecho diferencial y que la Ley de Puertos del Estado reconozca nuestra singularidad.



P.- Ahora que la mayoría de los clubes ya han sentado las bases de su futuro, ¿cuáles son sus retos principales?



R.- Como he dicho antes, debemos trabajar por los clubes que todavía no han renovado sus concesiones y seguir ofreciendo un servicio de primer nivel a socios y usuarios, apostando por el fomento del deporte y, en definitiva, manteniendo nuestra filosofía de gestión. El objetivo es que los clubes perduren  siendo fieles a sí mismos pero sin renunciar a la modernidad.  



CINCO ASIGNATURAS PENDIENTES



La Asociación de Clubes Náuticos tiene en su haber la renovación de las concesiones de casi todos sus socios, pero aún quedan algunos miembros cuyo futuro está en el aire. Así ve cada caso el presidente de la ACNB.



Club de Vela Port d’Andratx.  «Vuelve a tener el mismo problema que al princioio. Es un caso que no nos podemos explicar. Le dieron una concesión por 30 años, ha hechos inversiones muy importantes y ha cumplido con todas sus obligaciones, tanto económicas como sociales. El Club de Vela ha estado todos este tiempo muy comprometido con el deporte. Sin embargo, una sentencia dice que la concesión no es válida. Espero que se resuelva lo antes posible».



Club Náutico de Ibiza.  «Es un asunto sangrante. Se había encontrado una solución y se ha vuelto atrás debido a los recursos presentados por una empresa que quiere quedarse la concesión. La Autoridad Portuaria de Baleares debe ser firme en las atribuciones que le da la Ley para ampliar los plazos de concesión, que en este caso está más que justificada por el carácter histórico del Club Náutico de Ibiza».



Club Marítimo de Mahón. «Lo del Club Marítimo de Mahón daría para escribir una novela. Es increíble que después de todo lo que ha pasado en ese puerto, de todas las sentencias, se hayan necesitado tantos años para que la Autoridad Portuaria haya decidido rescatar la concesión, cosa que todavía no se ha hecho efectiva. Estoy realmente intrigado por saber cómo gestionará este rescate y no tengo duda de que se debería restablecer la concesión del Club Marítimo».



Club Marítimo Molinar. «Esto es una patata caliente y no sé quién se atreverá a meter la mano en la olla para sacarla. Las cosas se han llevado muy mal por parte de la Autoridad Portuaria y el club, tal vez, no ha sido todo lo hábil que hubiera hecho falta. Lo que aquí está en juego es un bien patrimonial: el Club Marítimo del Molinar es el más antiguo de Baleares, el único que tiene 100 años. Sería un desastre que desapareciera la entidad».



Real Club Náutico de Palma. «Lo que aporta no se puede medir. No hay ninguna otra entidad deportiva en Palma que haga más por su ciudad, tanto social como económicamente. La riqueza directa que generan las grandes regatas que organiza no es menor que la riqueza social de facilitar el acceso al mar a personas que no se pueden permitir el lujo de pasar por la caja de una marina. Estoy completamente convencido de que verá ampliado su plazo de concesión. Lo contrario no lo entendería nadie».