OPINION

DONES DEL VENT

«El mar me ha devuelto la vida»

Helena Rubí (Palma, 1972), profesora universitaria, es  la impulsora del proyecto Pescaturismo, premiado por la Agencia de Estrategia Turística de Baleares

EMPAR ISABEL BOSCH

Helena Rubí Cano (Palma, 1972) es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid. Cursó también  un postgrado de Comunicación Corporativa en la Universitat Ramon Llull de Barcelona y acaba de ser premiada por la Agencia de Estrategia Turística de Baleares por la iniciativa de la que es codirectora y promotora, Pescaturismo,  una imaginativa propuesta de ocio en barcos de pesca tradicionales.



Profesora asociada del  Centro de Enseñanza Superior Alberta Giménez, CESAG, en Palma (adscrito a la Universidad Pontificia de Comillas) imparte la asignatura Política y Comunicación en los estudios del grado en Comunicación y RR.PP. Ha dirigido diferentes departamentos de comunicación, publicidad e identidad corporativa tanto en el Ayuntamiento de Palma como en el Govern de les Illes Balears, entidad de la que fue además secretaria autonómica de Comunicación.



Consultora de identidad e imagen corporativa  dice que «el mar me ha enseñado que la vida es otra cosa». Madre de tres hijos de 9, 13 y 17 años dice que en veinte años de ejercicio profesional se empeñó en demostrar que «era capaz de lo mismo que los hombres y más» y que ha sido el mar el que le ha mostrado cómo «romper con un estrés de vida».



La ilusión con la que Rubí abordó,  junto con el también periodista Pepe Martínez,  el proyecto de Pescaturismo,  asentó las bases de una iniciativa pionera en nuestro país de la que están tomando ejemplo otras comunidades autónomas.



«Pasamos casi un año confiando en que se desarrollaría el marco legal que hiciera posible la idea –cuenta–, porque realmente creíamos en el proyecto». También estimó su propuesta el Ayuntamiento de Palma que les concedió el segundo Premio Palma Activa en 2016, un galardón con el que reconocían la condición innovadora de la propuesta y con la que los premiados accedieron con solvencia a la incubadora de empresas del Parc Bit, el parque tecnológico de las Islas Baleares.  



A partir de la regulación legal de  las medidas para la diversificación de los sectores pesquero y acuícola en las Illes Balears, Pescaturismo se reveló como una iniciativa empresarial que generaría nuevas vías de ingresos para el sector pesquero y marinero de las Islas.



Rubí valora especialmente de esta propuesta la revalorización de los recursos pesqueros pero también  el  conocimiento del trabajo en el mar, así como la divulgación de las tradiciones que le son propias. «De ahí que las excursiones en barcos de pesca estén adquiriendo un prestigio notable entre turistas y residentes –explica Rubí–. Para las familias es una experiencia extraordinaria. No tenemos cultura del mar. Nuestros hijos no identifican en la pescadería las especies que nos son propias: la llampuga, el caproig, el jonquillo o el raor y por eso estas salidas tienen también un gran valor pedagógico».



Cuenta que la sensibilidad medioambiental  de los pescadores, que son posiblemente  quienes más sufren  los perjuicios que los plásticos y las basuras depositados en el mar causan en la fauna marina, también halla consuelo en la pesca turística, puesto que pueden mostrar a quienes embarcan consigo los estragos de la contaminación. 



En 2017, primer año de implantación de la actividad, Pescaturismo realizó 250 excursiones y solo durante el verano recién transcurrido la cifra se ha duplicado. En la actualidad, participan de la empresa 30 pescadores, 27 de Mallorca y 3 de Menorca,  aunque se van sumando progresivamente otros profesionales que, por el momento,  están pendientes de obtener de Capitanía Marítima la pertinente licencia.



Las excursiones tienen una duración de entre 3 y 12 horas, coinciden con la jornada de pesca tradicional y suponen un alivio económico para los profesionales de la pesca y una experiencia lúdica y educativa para quienes la contratan.



Rubí da cuenta de lo complicado de la situación del sector pesquero balear con la aportación de cifras reveladoras: «En 1967, la flota pesquera profesional en Baleares estaba conformada por 1.300 embarcaciones, hoy en día solamente son 300». Apunta que el sector necesita ayuda y que este tipo de actividad turística, de la que incluso organizaciones ecologistas como Oceana y Greenpeace han emitido informes favorables,  puede rescatar a la profesión pesquera de la situación precaria en la que se encuentra. 



Confiesa que le gusta pescar «a la fluixa» y que a bordo «el mar lo cura todo». «En un momento difícil – explica– el mar me ha dado la vida».