OPINION

OPINIÓN

El coco y el mensaje

La historia poco conocida del náufrago John Fitzgerald Kennedy en la Segunda Guerra Mundial y los rescates de la Armada española en el Mediterráneo
ANTONIO DEUDERO

En la mar se sabe cómo es una persona desde el embarque. Ver cómo se sube uno al barco y se sabe cómo se comportará luego en ese entorno «hostil», donde la navegación te pone permanentemente a prueba. Esto es así a nivel de una navegación de recreo o esparcimiento. Por tanto imaginen si la navegación se hace sirviendo en la Marina de guerra y en pleno conflicto armado.



Refiero esto para contar una historia que, sin ser secreta, tal vez no es muy conocida. Un personaje que tuvo que vérselas con una experiencia así y que, tras su periplo en la marina, consiguió gran reconocimiento, fue John F. Kennedy, luego presidente de los Estados Unidos de América.

En la Segunda Guerra Mundial, el entonces alférez de navío reservista Kennedy, de 26 años, sirvió en la Marina de los Estados Unidos. Estaba al mando de un pequeño torpedero con 12 miembros de dotación. En una misión, mientras patrullaba el estrecho de Blackett –cerca de las islas Salomón, en Oceanía– su lancha fue abordada por un destructor japonés, hundiendo la patrullera. Fue el 2 de agosto de 1943 y, resultado de esa refriega naval, Kennedy acabó náufrago.

Las crónicas nos recuerdan que en el abordaje murieron dos tripulantes y que el resto –entre ellos el propio Keneddy– nadaron durante horas hasta llegar a una pequeña isla, donde consiguieron salvarse. Kennedy y su dotación superviviente subsistieron tres días, básicamente comiendo cocos. Al cuarto día fueron localizados por dos personas locales que, por suerte, trabajaban para los estadounidenses. Kennedy, como jefe del pequeño grupo de marinos, decidió escribir un mensaje y, para que no se echara a perder, lo introdujo dentro de un coco y se lo dio a estas dos personas para que lo entregaran a las autoridades yanquis a fin de hacerles saber de su situación.

Cumplieron su compromiso y, tras remar más de 25 millas náuticas en su canoa, entregaron el coco con su mensaje en la base aliada más cercana. Así, el 8 de agosto de 1943, los 11 marinos fueron rescatados. Kennedy recibió la Medalla de la Marina y del Cuerpo de Marines y el reconocimiento a su conducta como oficial al mando.

Este hecho de armas provocó en la sociedad del momento un gran reconocimiento hacia su persona, que más tarde supo aprovechar en su carrera  política, pues como saben llegó a ser el presidente de los Estados Unidos. Lo que tal vez no sabrá el lector es que las visitas que recibía el presidente en la Casa Blanca se sorprendían con un extraño pisapapeles que utilizaba el presidente en su mesa del despacho oval: era el emblemático coco, donde en su día guardó el mensaje que sirvió para rescatarle a él y a su dotación con vida.



La Armada española



Como contrapunto de actualidad, el gesto humanitario de autorizar la llegada de 620 migrantes a España a bordo del buque Aquarius se ha convertido en el «guiño» del nuevo gobierno resultante de la moción de censura. ZP tuvo la foto de la retirada de las tropas de Irak. Sánchez la foto de los migrantes (que no refugiados) para su vanagloria política.

Pero no olviden un dato. Según cifras del Estado Mayor de la Defensa, solo nuestra Armada española ha salvado en aguas del Mediterráneo a 20.152 personas desde que empezó la crisis migratoria en 2015. 

Han sido ya un total de nueve buques los que a lo largo de estos años han participado en las misiones que tanto la Unión Europea como la OTAN tienen en marcha en el Mare Nostrum (Eunavformed Sophia y Sea Guardian, respectivamente).

Cabe recordar que en 2015 la Fragata Canarias rescató a 1.112 personas; en 2016 la fragata Reina Sofía rescató por sí misma a 4.898 personas; la fragata Numancia a 1.120; la fragata Reina Sofía a 3.762 y la fragata Navarra a 2.675. En 2017 la fragata Canarias a 3.559 personas, la fragata Victoria a 1.175 personas el buque Cantabria a 1.025 personas y la fragata Santa María a 826 personas. Vaya en estas líneas nuestro más sincero reconocimiento. Y todo esto sin mencionar la ingente tarea que en este ámbito realiza la entidad pública de Salvamento Marítimo, que cada día supera las cifras de personas rescatadas en la mar. O el propio Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Todo esto es Marca España, que no se nos olvide. Reivindiquemos este esfuerzo, que es un orgullo para todos los españoles.