OPINION

TRIBUNA ABIERTA

Marina Botafoch, ¿a dónde nos lleva la Autoridad Portuaria?

El portavoz de los amarristas critica la decisión de sacar el puerto a concurso y advierte de que con ello se cerrará el acceso al mar de las economías modestas de Ibiza: "La subasta al mejor postor es una manera de convertir un puerto en un puro negocio"
HÉCTOR DÍAZ

Estas últimas semanas nos han sorprendido las noticias sobre la concesión de Marina Botafoch. Que Autoridad Portuaria anuncie que prefiere iniciar un concurso público para la gestión de este puerto deportivo en vez de prorrogar su concesión, como viene haciendo en otros puertos de Baleares, es una muy mala noticia para Ibiza.



Un puerto deportivo se hace para que los aficionados al mar puedan disfrutarlo. Su interés público no es otro que el de facilitar el acceso al mar, ‘un bien público que es de todos’, para practicar vela, para pescar o para dar un paseo en barco.



No parece de interés público, de interés general, ni de interés social, que un bien de todos puedan disfrutarlo solamente algunos pudientes venidos de fuera, unos pocos días del año, porque el acceso a un amarre sea prohibitivo.



Un puerto deportivo tiene como fin dar abrigo a las embarcaciones de recreo. La gestión de un bien público que tiene como resultado un puerto vacío durante gran parte del año, cuando hay una elevadísima demanda de amarres, es una ‘incompetencia’ y está lejos del interés general. Es un fracaso en la gestión de nuestro puerto de Ibiza que los aficionados deban fondear en Talamanca o sacar sus barcos del agua, con el puerto cuasi vacío, porque no pueden pagar un amarre.



El concurso público al mejor postor es una manera de convertir un puerto deportivo en un ‘puerto de puro negocio’, una manera de ‘despilfarrar’ un bien público cuando hay una alta demanda de amarres y una forma de ‘atracar’ al aficionado lejos de darle atraque.



Ese es el resultado de nuestro puerto de Ibiza: el resultado de los concursos públicos.



La ley permite la prórroga de plazo de las concesiones y si hay ley se supone que es porque es justa. Esta, además, debe ser igual para todos, ¿por qué se otorga la prórroga de plazo para unos puertos, en Mallorca o en Menorca, y no para otros, en Ibiza? ¿A quién beneficia otra marina ‘exclusivista’ en Ibiza solo para unos pocos?



Tenemos una maravillosa oportunidad de hacer una Marina Botafoch de consenso, una marina para todos, una reforma del puerto que resuelva las necesidades portuarias ‘de un puerto deportivo’ y no de un puerto de puro negocio. Queremos un puerto que recupere espacios para la ciudad y que sume voluntades e inquietudes de nuestras administraciones, y un puerto que cumpla con su fin previsto: dar acceso al mar a los aficionados, y eso solo se consigue cuando el precio a pagar es asumible.



Para conseguirlo la administración debe estar por la labor de aunar voluntades.



Es una triste noticia para los propietarios y usuarios de amarres, quienes probablemente se verán imposibilitados para entrar en el juego especulativo, lo que la Autoridad Portuaria pretende en este puerto. Lo es también para las decenas de empresas familiares, con más de 500 trabajadores, que han confiado en este espacio que es Marina Botafoch para asentar sus negocios y procurar un buen servicio a quienes nos visitan, ya sea por tierra o por mar. Será triste también para todos los vecinos de la isla de Ibiza, sean o no amantes del mar y del mundo náutico, porque este puerto será prohibitivo para ir a comer o para ir a un comercio.



Que no se tenga en cuenta el factor social que han de representar las marinas deportivas y que sean tratadas como meras máquinas de hacer dinero, hipoteca nuestro futuro y el de nuestros hijos. Nos debería dar vergüenza usurpar a las generaciones futuras ese patrimonio que también es de ellos.



Quien suscribe este artículo recoge el sentir de la inmensa mayoría de titulares y usuarios tranquilos de Marina Botafoch. Somos aquellos que no hemos salido hasta el momento en prensa y que no hemos “dado guerra” en las instituciones porque hemos confiado en ellas. Eso lo han hecho otros ‘con grandes aspavientos’ y con otros muy oscuros intereses. Todo eso lo saben nuestras administraciones.



Nosotros somos, al final, los que todavía confiamos en el ‘sentido común’ de nuestros dirigentes, y en que ellos defenderán nuestro puerto, a nuestra isla y el bien común de todos. 



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Héctor Díaz es portavoz del Grupo de Titulares por la Continuidad de Marina Botafoch