REPORTAJES

ENTREVISTA

El reportero mallorquín incrustado en la vuelta al mundo a vela

Ugo Fonollá narrará la Volvo Ocean Race desde dentro. Ha sido seleccionado por la organización entre cientos de candidatos. Su especialidad es la producción audiovisual, pero en esta ocasión también tendrá que hacer fotos y escribir.
LUIS POMAR

Ugo Fonollá (Palma, 13 de junio de 1992) está a punto de embarcarse en la mayor aventura de su vida. Es mallorquín, navega en sus ratos libres en un clase Europa y es el único «onboard reporter» español de la Volvo Ocean Race (VOR), la vuelta al mundo con escalas por excelencia. El próximo 22 de octubre zarpará de Alicante a bordo del Mapfre rumbo a Lisboa, primera de las once etapas de las que consta la circunnavegación del planeta.



Pregunta.– ¿Quién es Ugo Fonollá?



Respuesta.– Soy una persona bastante normal. Desde pequeño me he criado en el Real Club Náutico de Palma (RCNP), donde empecé a navegar en Optimist a los siete años, y nunca me he desvinculado del club. También he navegado en clase Europa y he sido monitor de vela, así como balizador en regatas. Estos últimos años he trabajado con el equipo de prensa del club haciendo vídeos para regatas como PalmaVela y Copa del Rey.



P.- Del RCNP a la VOR… ¿Cómo ha sido posible?



R.- Empecé a navegar de pequeño gracias a mis padres. El mar siempre ha sido mi pasión. Es cierto que nunca he sido buen regatista, pero eso no quita que toda mi vida haya disfrutado del mar. Cuando me tocó escoger qué estudiar me decidí por la ingeniería, al igual que mi padre. Siguiendo sus consejos estudié ingeniería mecánica. En 2007 me regalaron una cámara de vídeo, mi principal hobby. Y todo se juntó al terminar la carrera. Tenía que hacer algo con mi vida y me surgió la oportunidad de unir mis tres pasiones: la vela, el vídeo y mis estudios en ingeniera. Sempre intento aplicarlos al máximo para conseguir un resultado diferente en todo lo que hago.



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La Volvo Ocean Race estrenó la figura del ONB (reportero a bordo en sus siglas en inglés) en la edición de 2014-2015. El objetivo es ofrecer un punto de vista único. Los reporteros cuentan el día a día de los intrépidos navegantes oceánicos que cruzan mares y océanos a bordo de un VO 65.



P.- En poco tiempo pasarás de grabar en la Bahía de Palma a hacerlo en mitad del Atlántico.



R.- Es un salto muy grande, de hecho no me lo creo ni yo. Este año ha pasado muy rápido, aunque la incertidumbre de saber si conseguía o no el puesto ha sido, en parte, eterna. Hace dos años que empecé a involucrarme en el mundo de las regatas como productor, cámara y editor, y es increíble pensar que ahora estoy enrolado en una vuelta al mundo. Muchos lucharían por estar aquí; a nivel mundial dicen que hubo varios miles de candidatos, de todas las nacionalidades y yo he sido el único español seleccionado, estoy muy contento.



Durante su vuelta al mundo, Ugo se enfrentará a once etapas: de Alicante a La Haya, pasando por Ciudad del Cabo, Melbourne, Hong Kong, Auckland, Itajái, Newport, Cardiff y Gotemburgo. La Volvo Ocean Race es una prueba de resistencia, que empezará el 22 de octubre de 2017 en España y terminará en Francia a finales de junio de 2018. Fonollá se enfrentará a los anticiclones de Azores y Santa Helena, los Doldrums, los 40 rugientes, los 50 aulladores y los 60 ululantes. Doblará el Cabo de Hornos, pasará calor en el Ecuador y no podrá llevar una muda seca durante días mientras recorra el Índico. Una aventura no apta para aficionados.   





P.– ¿Sabes qué te espera?



R.– He vivido algo de lo que me espera; no ha sido fácil y sé que la regata no tendrá nada que ver. He podido convivir con la tripulación del Mapfre y sumar horas de navegación oceánica de varios días, hasta cinco o seis, cosas que nunca había hecho… Pero lo que me espera en la regata es algo totalmente diferente, hasta llegar a los 20 ó 25 días de etapa. Es algo que sigue siendo una incertidumbre para mí, pero la motivación que tengo traerá resultados positivos.



P.– ¿Qué es lo que te impone más respeto de este desafío?



R.– El mar, como a todo regatista. Aunque es cierto que navegaré junto a los mejores del mundo, cosa que te tranquiliza y te da mucha seguridad, el mar es el mar y nunca sabes qué puede pasar. Al final estás ahí solo y debes confiar en tu tripulación. Yo, como reportero a bordo, no puedo ayudar en navegación, sólo puedo registrar y relatar lo que pasa, pero soy uno más. Es una cuestión de confianza en tus compañeros de viaje.



P.– ¿Cómo será tu día a día durante la regata?



R.– Es un trabajo de periodismo puro: comunicar lo que pasa en el barco. A diario tendré que mandar un texto de 300 palabras, que es más o menos un folio, 10 ó 12 fotografías y un vídeo de dos minutos editado con entrevistas, acción y el día a día del barco. Intentaré contar todo lo que pasa a bordo de la manera más atractiva posible para la audiencia. Eso requiere un buen trabajo de edición. A veces los regatistas no terminan de entender muy bien las horas que requiere todo esto (explica entre risas). Cuando les digo que me voy a editar a la cabina, seguro que piensan que me voy  a echarme la siesta o a descansar un rato.