SECTOR NÁUTICO

DONES DEL VENT

"No existe consenso sobre lo que es el turismo náutico"

Coté Moreno es directora de la Escuela de Turismo de Baleares. Ultima su tesis doctoral sobre el impacto
socioeconómico y medioambiental de este sector
EMPAR ISABEL BOSCH

Coté Moreno Martín (Palma, 1972) es la directora gerente y administradora única de la  Escuela de Turismo de Baleares. Grado en Turismo y máster oficial europeo en Comunicación por la Universitat de les Illes Balears, actualmente ultima su doctorado en el Programa Interuniversitario en Turismo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Su tesis doctoral analiza el turismo náutico en el ámbito de las Islas Baleares. 



Dice que su amor al mar fondea en los veranos de su infancia en Sant Elm, la localidad de la costa suroeste de Mallorca que iza en su nombre la vela bienhechora del santo de los marineros. Puerto pesquero  tradicional y viejo asentamiento de  actividades náuticas, Sant Elm fue enclave estratégico para la flota del rey Jaume I durante la reconquista de Mallorca en el siglo XIII. Empresas  turísticas y batallas históricas asientan la vocación de Moreno Martín por el estudio de la náutica en las Islas Baleares. 



Desde niña, cuenta, navega las olas del mar y las de los estudios que afronta. Aficionada a la pesca y al buceo se pregunta desde cubierta cómo puede decirse del turismo náutico si es o no sostenible si, hasta ahora, no ha podido nadie medir su impacto porque la misma definición de la actividad no logra consenso e imposibilita la exactitud de su limitación y control. 



Moreno Martín pesca abordo con caña y carrete y del mar en la superficie  valora el horizonte sin límites y la sensación táctil del agua que no tiene fin. Del mar en su fondo reconoce la sorpresa que provoca una luz nueva en la profundidad. 



Probablemente su paciencia, curiosidad y tesón en la mar abocaron sus estudios al lugar donde ahora se encuentran. «En una investigación previa sobre el turismo charter, me di cuenta de que no hay consenso sobre qué es el turismo náutico –explica–. Si no sabemos qué es ¿cómo podemos medirlo con exactitud? No sabemos cuál es el impacto socioeconómico ni medioambiental del turismo náutico.  No podemos planificar una estrategia de producto sostenible si ni siquiera su definición está clara».



A las preguntas de esta entrevista contesta con más preguntas. Tan inquieta como observadora, interroga a la entrevistadora: «Si procedente de Palma  ernoctas en tu barco en Sa Rápita ¿eres o no turista náutico?». Se contesta a sí misma: «Yo digo que sí, porque abonas el importe que corresponde en el puerto en el que fondeas, adquieres combustible, artículos en el supermercado o cenas en los restaurantes de la zona y generas un desgaste medioambiental igual que cualquier otro visitante».



Explica que una de las mayores dificultades en la contabilización del turismo náutico son los viajeros que llegan en avión a las Islas y alquilan embarcaciones de bandera extranjera porque no han sido registrados como turistas náuticos y, en su formada opinión, lo son sin duda alguna.



«Muchos turistas náuticos contratan empresas de otro país para navegar las Islas Baleares porque los impuestos que pagan en España son superiores a los que abonan en otros países como Francia y esa operación no queda registrada en nuestro país –explica–, pero el mar que navegan es el nuestro».



Cuenta también que tampoco se mide el impacto ni contabilizan las embarcaciones que fondean en playas y calas de la costa balear, solamente aquellas que contratan amarres en puertos. Desconocemos, dice,  los beneficios y perjuicios socioeconómicos, culturales y medioambientales del turismo náutico y su impacto en el paisaje.



«La masificación –insiste– no puede diagnosticarse ni controlarse sin registros porque el mar no es de nadie».

Son incontables las entrevistas que para la formalización de su estudio ha realizado en el marco del sector implicado para definir y delimitar el término de turismo náutico con el objeto de establecer líneas de colaboración entre los ámbitos público y privado. La fiscalidad, el intrusismo, la visión de la sociedad local, los cambios y tendencias en el perfil del turista y la influencia de la estacionalidad son algunos de los aspectos que aborda.



Precisa que quienes verdaderamente aman el mar, navegantes de vocación auténtica, son quienes mejor lo cuidan. Cree que se habla poco del daño que los emisarios submarinos ocasionan y que sus estudios son la prueba de su compromiso con la sostenibilidad del  mar y el turismo náutico.