MEDIO AMBIENTE

AGUAS FECALES

Quince años contaminando la Bahía de Palma

Los partidos políticos se acusan unos a otros de la responsabilidad de los vertidos, pero los datos objetivos son muy claros: ni PP ni PSOE ni UM ni Més se preocuparon por el tema hasta que este periódico lo puso sobre la mesa hace dos años. Las depuradoras de Palma han arrojado más de 9.000 millones de litros de aguas residuales al mar desde 2011.
J.L. MIRÓ / JUAN POYATOS

La casualidad quiso que el mismo día en que la Fiscalía de Baleares anunció a través del Diario de Mallorca que no apreciaba indicios de delito en los vertidos de aguas residuales a la Bahía de Palma, un equipo de Gaceta Náutica grabara en vídeo las bocanadas contaminantes del emisario situado frente al Portitxol. Las imágenes, que este medio cedió a las televisiones regionales y al resto de diarios de Mallorca, no ofrecían lugar a dudas. La tubería submarina expulsaba aguas grises sin tratar tras haberse desbordado la capacidad de la depuradora por una tormenta. Una gigantesca mancha marrón permitía localizar el punto exacto de la fuga desde la superficie. El aspecto que ofrecía el fondo marino en este lugar de la Bahía de Palma era desolador. A la espesa columna de aguas fecales se sumaba un lecho marino colonizado por toda suerte de basura: plásticos, compresas, toallitas humedas, tampones, preservativos... Todos estos restos se solapan unos sobre otros y por su apariencia se puede deducir que llevan allí muchísimos años.





¿Cuántos? Es difícil saberlo, pero no cabe duda de que los vertidos de aguas grises o mal depuradas (la empresa municipal Emaya ha reconocido que el saneamiento es deficiente) se vienen produciendo de forma masiva desde hace al menos 15 años. En realidad son muchos más, pero no hay registros históricos anteriores a 2003 y los existentes entre ese año y 2011 son oficiosos.



En este tiempo, de acuerdo con datos facilitados por Emaya, se han producido 1.544 vertidos, con un caudal de más 9 millones de metros cúbicos. Los años más «negros» fueron 2011 y 2016, en que se superaron los 1.500 millones de litros de vertidos potencialmente contaminantes a la Bahía de Palma.



La crisis de los vertidos y los cierres de playas se ha trasladado al ámbito político. Las diferentes formaciones han aprovechado la indignación popular que genera el asunto para acusarse unos a otros de la responsabilidad de los vertidos, pero lo cierto es que los datos que hoy ofrece Gaceta Náutica no avalan la postura de ningún partido que haya tenido responsabilidad de gobierno en el Ayuntamieto de Palma.





En el cuadro adjunto se pueden consultar los vertidos registrados desde que existen datos y comprobar qué partido tenía el poder en la capital balear y quién era el alcalde. Ni el PP ni el PSIB ni Més parecen gozar, a la vista de los datos, de autoridad moral para acusar a nadie de unos hechos que todos ellos han consentido y han mantenido deliberadamente alejados del debate político hasta que, hace poco más de dos años, este periódico empezó a desvelar la realidad del pésimo saneamiento del agua en Baleares y su afectación sobre el medio ambiente marino, en particular sobre las praderas de posidonia.



Dicha situación, según revela un informe realizado en el año 2014 por el entonces director general de recursos hídricos de Emaya, Salvador Padrosa, es consecuencia de la falta de inversiones en las plantas depuradoras. De acuerdo con  los cálculos realizados por Padrosa para advertir a los políticos, de los 212 millones de euros recaudados en concepto de canon de saneamiento, prácticamente la mitad (101 millones) no se destinaron al fin que establece dicha tasa. De hecho, entre 2009 y 2014, años en los que Emaya estuvo en manos de los partidos UM y PP, Palma no recibió ni un sólo euro procedente del canon de saneamiento. En este tiempo se produjeron 483 vertidos en la Bahía de Palma.