MEDIO AMBIENTE

 

Sobre el concepto de antropización

Vamos a ver si podemos entender algo necesario. Ya saben ustedes que de un tiempo a esta parte, en multitud de sitios de Baleares han surgido numerosos grupúsculos que se arrogan decirnos a todos cómo deben hacerse las cosas en sus localidades.

Si se debe derribar o no un esperpento urbano, construir o no un acceso público, y así hasta el infinito con tal de darnos la tabarra a todos. Repito, son muchos grupos pero pequeños, cada uno con tan solo un puñado de personas, que todas juntas caben en un autobús. Y lo peor de todo de estos grupos es que siempre hablan en nombre de todos los vecinos y de todos los ciudadanos, sin que sepamos cuántos de ellos les han votado. Aunque sospechemos que se reducen a su pandilla de amigos y a algún conocido. No más. Pero son cansinos. Muy entrometidos y muy pesados.



En Mallorca destacan cuatro o cinco grupos de estos en Portocolom, y lo que es curioso, solamente destacan en verano. Lo que nos da pie a mal pensar que ni siquiera son residentes, sino veraneantes, nostálgicos que no quieren nuevos intrusos y pretenden que sus imágenes estivales no cambien. Deberían mirarse al espejo y ver que ellos han cambiado al igual que todo cambia con los años.



Portocolom no es igual ahora que hace 40, 30, 20, 5 o 2 años. Portocolom aumenta su área urbana cada año y tiene nuevas necesidades. Y más en estos tiempos en los que casi todas las colonias veraniegas se han convertido en residenciales, habitables durante todo el año. En una isla turística como Mallorca esto no debería asombrar a nadie, excepto a los xenófobos.   



Vamos a ver. Varios grupos de estos, como digo, a los que se han sumado dos asociaciones ecologistas, han presentado alegaciones al proyecto de construcción por parte de PortsIB de un aparcamiento y distintos espacios de ocio, entre el que habrá una pequeña rampa para lanchas en la zona de Sa Bassa Nova. Una inversión de 528.216 euros y que se ejecutaría en cuatro meses ofreciendo una zona pública polivalente de acceso libre (repito pública, no privada) destinado a prestar un servicio básico a los pequeños navegantes.



Además, por supuesto, de adecentar una zona que en la actualidad es un estercolero. Y a estos protestones, ¡créanlo!, no se les ocurre otra cosa que poner el grito en el cielo y exigir a PortsIB que lo reconsidere y suspenda el proyecto. Para más inri, la idea es municipal pues el Ayuntamiento se lo pidió a PortsIB. 



Ya está bien. Si antes he dicho que son unos entrometidos y pesados, ahora añado, que son también unos ignorantes. Alegar que dicha actuación es desmesurada y un ejemplo de «antropización intensa», según dicen, me da pena porque lo único que ponen en evidencia es su desconocimiento e ignorancia. No ha lugar a aplicar el término a este caso. No hay ninguna transformación del medio ambiente si consideramos que existen muy pocas actividades humanas que no modifican el medio ambiente. 



Si tuviéramos que aplicarlo como hacen ellos tendríamos que llamar antropizar a pasar el arado o desmochar cualquier terreno, a cualquier intervención de los seres humanos que moldea el territorio o a cualquier transformación del paisaje. Y se da el caso que la misma existencia de Portocolom es un perfecto ejemplo de antropización salvaje. 



Donde está Portocolom no existía antes ninguna casa. Donde está su bella ensenada ningún escars. ¿Qué gente protestona y exagerada les parece bien que destruyamos Portocolom y dejemos toda su zona urbana en su original estado natural? ¿No? ¿Cómo qué no? ¿No son sus antepasados los culpables de haberse cargado el maravilloso paisaje que debió tener la zona? Pues protesten a sus bisabuelos pero por favor dejen de protestar ahora por lo que ya no tiene remedio. ¿Lo han pillado? Pues piensen en ello.